Salir no es rebeldía: oaxaqueños

La señora Elena hace trabajos de costura y diseños con materiales como foamy, fieltro y distintas telas; regularmente, cuenta, va al centro a surtirse cada tres días, ya que siempre le piden algo nuevo y comúnmente algún material llega a faltar en su taller. Desde San Raymundo Jalpan, toma un taxi y sale rumbo a la capital; la tienda donde se surte, no hace envíos a domicilio.

"Debemos salir, es indispensable, no nos van a llevar las cosas hasta la casa. Además, yo creo que entre más le haga uno caso a eso del coronavirus, pues más vuelve uno propenso", comenta la también ama de casa que, por más que quisiera atender la medida de #quédateencasa, no podría, dada la naturaleza de su trabajo.

"Que hay que coser un pantalón, algún saco o hacer figuras… los materiales que la gente pide, pues no los venden allá (en su municipio); hay veces que tengo que trabajar con colores bien especiales de hilo y pues hay que venir a conseguirlos. Si me encierro y no salgo y no trabajo, de dónde saco para comer... no nos podemos encerrar, es necesario salir a buscar las cosas", dice.

Y es que su trabajo, en el que está en constante contacto con la gente, la lleva a tener que salir con frecuencia; podría trabajar encerrada, dice, pero eso representaría perder algunos trabajos por falta de material, lo cual se traduce en pérdida de dinero.

"Aislarse es como dejar de respirar"

Por otro lado, Julio, de San Antonio de la Cal, que trabaja en la colonia Reforma y cuya ruta habitual implica caminar por las calles del centro para tomar su camión, asegura que aislarse en casa es casi como "pedirnos que dejemos de respirar".

"Hay que ir a trabajar, esto es de diario… haya o no haya esto (el coronavirus) hay que darle; cómo crees que voy a llegar con el patrón y le voy a decir: ‘qué cree, que porque el gobierno dice, ya no voy a trabajar’… pues me corren. No salimos por gusto o por fregar, como dicen; salimos por necesidad", apuntó.

Y añadió que mientras no le digan lo contrario, él continuará con su día a día, pues hay personas que dependen de él. "Mi chavo, mi esposa y yo; ahorita, él, pues está de vacaciones, ya ves que suspendieron las clases, y ella pues lo cuida y sale por el mandado para hacer de comer y ya; si no tiene a qué salir, pues se queda en la casa; pero no, imagínate, siempre hace falta algo y ahí va uno a la tienda por lo que se ocupe", dijo.

 

Encerrarse en casa "es un lujo"

Finalmente, el señor Gregorio, un adulto mayor, coincidió en que el encierro para evitar algún contagio o propagación del coronavirus es "un lujo" que solo pueden darse quienes emiten las recomendaciones o quienes gozan de empleos en los que su salario o su puesto no están en riesgo.

"Mira, por más que han dicho, acá seguimos; ahorita tuve que venir a comprar unas piezas para un carro que estoy arreglando y unos materiales que voy a usar. Si les hago caso y me encierro, qué le digo al cliente: ‘su carro queda en cuanto pase la contingencia porque no puedo salir a buscar el material o las piezas que necesito para repararlo’… me va a mandar muy lejos. Es imposible, es un lujo quedarte en tu casa tranquilo y tener todo a la mano", mencionó.

Cabe señalar que en días pasados fue declarada la emergencia sanitaria en todo México, por lo cual se lanzó el exhorto a la sociedad para que salgan a la calle solo si es muy necesario; de lo contrario, recomiendan el aislamiento voluntario.