Sobreviven comerciantes sin gente, sin ventas

“Nos la estamos viendo complicada y no sólo nosotros o los fijos, yo creo todos porque me comentan unos compañeros que en la noche no hay ni un alma; por ejemplo, acá en el Andador Turístico hasta los taxistas están ahí haciendo base y nada más platicando porque ni gente hay”, dijo el señor Hilario, vendedor ambulante del centro de la ciudad.

Lo anterior, tras las medidas de prevención del COVID-19 que se han implementado en Oaxaca y que desde el pasado fin de semana han generado que baje la afluencia de gente en el primer cuadro de la capital.

"Sólo un día estuvo muerto, ahorita ya todo está más o menos volviendo a la normalidad, bueno, esperemos ¿no?, porque a los que vivimos de esto, de la venta, pues sí nos afecta bastante que no venga la gente", señaló.

Y es que las secuelas que ha dejado la pandemia y el caos causado por el brote del coronavirus son muchas; van desde el aislamiento de la gente en sus casas, el cierre de lugares con gran concurrencia de personas, la cancelación de eventos masivos y, por supuesto, una caída en la venta de productos típicos como comida o los souvenirs.

“Bajó mucho, vamos vendiendo poquito; con que no dejemos de vender y no se nos quede nuestra mercancía, ya es algo", afirma la señora Agripina, una de las contadas mujeres que venden tlayudas en los desolados pasillos del mercado Benito Juárez de la capital.

Por otra parte, la molestia es generalizada entre quienes viven de la venta diaria; hot dogs, raspados, aguas frescas o nicuatole, productos que en un día normal eran de los más buscados por los turistas, han dejado de venderse tanto en comparación con otras fechas. Eso, dicen los comerciantes, es un duro golpe para su bolsillo.

“La mayoría de la población está en la misma situación, hay que salir a vender porque nadie nos van a dar nada regalado, sólo los trabajadores de gobierno y municipio van a cobrar, como siempre sin trabajar", comentó molesta la señora Berta, que lamentó la situación por la que atraviesa el mundo entero.

“Ojalá que ya pase porque si no hay gente, no hay venta, todos están encerrados en su casa en cuarentena. A ver cómo, pero tenemos que salir", dijo.

El bolsillo, golpeado

Hasta antes del brote de COVID-19, el año había comenzado bien para los comerciantes, pues si bien fue hasta febrero que se empezó a sentir el efecto de la ‘cuesta de enero’, había ventas constantes y lo más importante: visitantes y turismo.

“Se puso feo, todavía hasta el 14 de febrero me acuerdo que se vendió bien, andaban las parejitas y la gente. Todavía ese fin de semana estuvo bueno, pero desde entonces empezó esto del coronavirus y las ventas cayeron en picada", dijo don Armando, vendedor de raspados, quien aseguró que sus días, con esto de la pandemia, no han vuelto a ser iguales.

“En un día bueno, se ganan unos 300 o 350 pesos; ahorita, desde que empezó todo esto del encierro y de que no salga la gente, he llegado a vender hasta 150 pesos, imagínate", lamentó.

Pese a que en México fue decretada la fase 2 de la pandemia, la situación no es adecuada para que las personas se aíslen en su casa y pasen la cuarentena encerrados, sobre todo quienes viven de la venta del día.