Migrante vive un calvario

La falta de oportunidades en su natal Guadalajara, Jalisco, obligaron a Erick V. C. a querer ser parte del sueño americano.

Sin embargo, ese sueño se truncó al estar en prisión por espacio de un año, simplemente por ser ilegal.

Al ser deportado al país, lo trasladaron al Istmo de Tehuantepec, donde desde el pasado viernes ha viajado de aventón, pero la persona que lo traía, lo dejó en San Dionisio Ocotlán, Tlacolula,  por lo que, tuvo que caminar desde esa comunidad hasta la ciudad de Oaxaca.

Ayer, su cuerpo ya no aguantó el cansancio y perdió el sentido en la calle de San Martín, casi esquina con Calzada de la República, donde fue atendido por paramédicos del grupo Bravo Alpha.

Al valorarlo, los paramédicos determinaron que sufrió una descompensación por ser diabético, por lo cual fue necesario su traslado al Hospital Civil “Doctor Aurelio Valdivieso”, lo cual se logró con el apoyo de los elementos de la unidad 187 de la Policía Municipal de la ciudad de Oaxaca, así como de una señora quien brindó  su apoyo  para el traslado de dicha persona.