Oaxaca, paraíso rústico para extranjeros

De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica de 2018 del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en ese año se estimaba que un millón 74 mil 752 personas que formaban parte de la población en el país, eran extranjeros.

La mayoría de los residentes foráneos son estadounidenses, seguidos por los guatemaltecos, colombianos, venezolanos, cubanos, hondureños, originarios de El Salvador, Canadá y Argentina.

De ellos, el INEGI estimaba que en 2016, 19 mil 11 habitaban en Oaxaca; sin embargo, la cifra es mucho menor a la de otros estados del centro y norte del país.

Y es que algunos extranjeros han calificado a la entidad como un buen lugar para vivir, pero que aún requiere desarrollar temas de infraestructura, modernidad y seguridad.

Una ciudadana de Estados Unidos, de nombre Carmen Bolanos, que vivió en Oaxaca durante 6 meses, hizo un listado de las peores cosas de vivir aquí, destacando la falta de limpieza y servicios; así como el tema de las constantes manifestaciones.

Falta de agua

En algunas colonias de la capital oaxaqueña, el agua tarda en llegar hasta 15 días, lo que es molesto para un extranjero, pues además de ahorrar el vital líquido, debe resurtirse a través de pipas, la cuales tienen un costo de 700 pesos por 10 mil litros y hasta de 450 pesos por tres mil litros.

Bolanos destacó que, pese a que en temporada de ciclones se registran lluvias intensas, aún no existe un sistema de recolección del agua pluvial que pueda ayudar a contrarrestar la falta del vital líquido en los hogares, sino que por el contrario, toda esa agua va a dar al drenaje; es decir, se convierten en aguas negras que tampoco son rescatadas, ya que de acuerdo con la Comisión Estatal del Agua (CEA) de las 177 plantas tratadoras residuales que hay en Oaxaca, sólo el 20 por ciento funcionan.

Manifestódromo

La entidad se ha convertido en rehén de organizaciones sociales, principalmente de sindicatos y organizaciones provenientes de comunidades, que de manera constante provocan bloqueos de las calles en la zona centro, muy cerca del Zócalo. 

“Entrar y salir de la ciudad es muy difícil y, a veces, imposible. A veces, los bloqueos se anuncian con anticipación y otras no. Es fácil quedar atrapado en un embotellamiento interminable inesperadamente”, señala la ciudadana estadounidense en su relato, al indicar que esto le impidió muchas veces disfrutar de los atractivos de la ciudad.

Y es que en Oaxaca existen 409 organizaciones sociales y civiles, 640 sindicatos, mil 488 núcleos agrarios, que cada año protagonizan las protestas en la entidad y salen a las calles a marchar o cerrar vialidades para exigir atención a sus demandas, paralizando las actividades, no sólo de turistas y comercios, también las de los mismos oaxaqueños.

Suciedad en las calles

El deficiente servicio de recolección de basura también fue señalado como algo “malo” de vivir en Oaxaca, no sólo porque llega a pasar una o dos veces por la semana y en las primeros cinco o seis horas de la mañana, sino porque no existe una separación de residuos y todos se mezclan en el camión recolector.

En mayo de 2019, el municipio de Oaxaca de Juárez rentó 40 nuevos camiones por un tiempo de 31 meses, con una inversión de 130 millones de pesos, para dar servicio en las colonias de la capital; sin embargo ha resultado insuficiente, ya que a ello se suma que el tiradero ubicado en la colonia González Guardado de la Villa de Zaachila, trabaja al límite de su capacidad y que el nuevo proyecto de relleno sanitario, que se construiría en Etla, fuera desechado por la la Secretaría de Medio Ambiente, Energías y Desarrollo Sustentable de Oaxaca (Semadeso), al considerarlo inviable.

A ello, se agrega la falta de cestos de basura en las calles, lo que genera que los mismos habitantes tiren sus desechos en la vía pública, haciéndola lucir “sucia”.

 Contaminación acústica

“Los mexicanos tienen una relación con el ruido muy diferente de la que tenemos en los EU o de lo que he experimentado en Europa”, señala en su texto la extranjera, quien se queja del sonido que emite el camión de basura, el camión de gas y algunos vendedores, como los tamaleros.

En la ciudad, ninguno de este tipo de ruidos está regulado, pese a que en 2019, el regidor de Imagen, Desarrollo Urbano, Centro Histórico y Patrimonio Mundial del municipio de Oaxaca de Juárez, Pável López Gómez, propuso ante el Cabildo un punto de acuerdo para regular a comercios, empresas o particulares que promocionan productos o servicios con altos niveles de sonido.

Edificios vandalizados

“Los nombres y las palabras garabateados desordenadamente en edificios históricos u otras iglesias hermosas son simplemente una monstruosidad”, señala la ciudadana estadounidense, destacando que la mayoría de las pintas fueron realizadas durante protestas sociales.

Tan sólo en 2019, la Subdirección del Centro Histórico estimaba que la existencia de mil 600 inmuebles catalogados, de los cuales un 2 por ciento sufría los estragos des manifestaciones.

Mendicidad y ambulantes

El censo realizado en 2019 por el DIF de Oaxaca de Juárez dio a conocer la existencia de 230 personas viviendo en calles y espacios públicos de la capital oaxaqueña. De ellos, 210 eran hombres y 20 mujeres, de los cuales 32 eran adultos mayores, 197 adultos y uno menor de edad.

Dicha situación no es bien vista por los los extranjeros, ya que las personas sin hogar llegan a habitar en cajeros automáticos, templos religiosos, parques concurridos, donde no sólo duermen y piden limosna, sino que también realizan sus necesidades  fisiológicas.

Por otro lado, los vendedores informales son otro problema que no permite disfrutar del Centro Histórico, debido a la invasión de banquetas, que provocan que el peatón tenga que caminar por el arroyo vehicular.

De acuerdo con la Dirección de Gobierno Municipal de Oaxaca de Juárez, en 2019 realizaron un censo que arrojó un total de 3 mil 500 ambulantes, de los cuales sólo 900 estaban autorizados, mientras que mil 300 se encontraban en proceso de regularización. El resto serían retirados, pero tras realizar un par de operativos, fueron suspendidos ante las protestas de los comerciantes.

Falta de cultura vial

“Como peatón en Oaxaca, uno deben comprender que no tiene el derecho de paso en la mente de la mayoría de los automovilistas. Los conductores oaxaqueños son agresivos y no quieren detenerse ni reducir la velocidad. Debes estar muy atento cuando estás en la calle”, señala la extranjera quien recomienda tener precaución al recorrer al pie la zona centro.

Y es que pese que en 2014 inició el programa Uno por Uno en 22 cruces de la capital, donde se retiraron los semáforos para que los mismos conductores cedieran el paso y se agilizara el tráfico, no se pensó en los peatones.

Incluso, en 2017 la entonces administración municipal capitalina, amplió el programa a otros cruces, tras justificar que la reparación o instalación de semáforos tenía un costo de entre 200 y 250 mil pesos, más los gastos anuales de mantenimiento o daños por cambio de focos LEDS, cableado o restitución total por choques.

Por ello, aseguraron era mejor reforzar la cultura vial mediante el Uno por Uno, que la mayoría de las veces termina siendo “uno por dos” o “tres por uno”.