César Vallejo, poeta peruano del Perú*

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El poeta César Vallejo nació en Santiago de Chuco, Perú, en el año 1892. Por tradición familiar fue instruido en la religión católica, incluso lo pensaron destinar a la carrera sacerdotal. Ese temprano adoctrinamiento influyó en el vocabulario bíblico muy presente en su poesía, así como la tensión permanente entre la vida y la muerte. 

Sin embargo, Vallejo sorteó ese futuro clerical y se diplomó como bachiller en letras y luego inició estudios de Filosofía y Letras y Derecho, que abandonó para ejercer el magisterio.

Notablemente influido por Rubén Darío, el pope del modernismo, César Vallejo publicó en 1918 su primer libro, "Los Heraldos negros", donde ya se vislumbra una inclinación que será una constante en su obra y su vida: la profunda solidaridad y empatía con los dolores de todos los seres humanos, sentimiento que lo lleva a una constante militancia de izquierda.

En el año 1922, encarcelado debido a una injusta acusación, el poeta escribió otra de sus obras maestras, "Trilce", un poemario vanguardista con el que inicia a afirmar su poética tan personal, a la vez que la ruptura con el modernismo dariano. El libro se imprimió en los talleres de la cárcel.

En 1923, tras publicar cuentos y la novela corta Fabla salvaje, César Vallejo viajó a París, de donde nunca más volvería a su añorado Perú. En 1928 y 1929 visitó Moscú y en 1930 viajó a España. En 1932 participó en la defensa de la República española y se afilió al Partido Comunista. 

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La mayor parte de los quince años que vivió en París, Vallejo se alojó en pequeños hoteles. Desde el Hotel Richelieu, conoció a su futura esposa y compañera hasta los últimos días de su vida, Georgette Phillipart, quien vivía en la casa de enfrente.

En el acta de matrimonio, Vallejo se declara periodista y su esposa empleada de oficina, ya que trabajaba en el Conservatorio de Artes y Oficios de París.

En la ciudad Luz, Vallejo vivió una intensa vida nocturna en compañía de pintores y escritores en locales del Barrio Latino. En esa atmósfera bohemia, surge el retrato que le hiciera Pablo Picasso, con quien nunca habló pero se entrevieron en los cafés parisinos. Juan Larrea, prologuista del libro "España aparta de mí este cáliz" (1939), cuenta que “Picasso no conocía a Vallejo. Apenas se produjo la muerte de César, me reuní, una larga tarde, con el pintor y le leí un buen puñado de versos vallejianos. Picasso, profunda y visiblemente emocionado, exclamó: “A éste sí que le hago el retrato. Allí mismo, Picasso, en cosa de diez minutos, acabó varios dibujos del poeta”.

En París también conoció a Pablo Neruda, con quien tuvo un distanciamiento debido a una discusión acerca de quién de los dos se ocuparía de la redacción del medio que publicaron en defensa de la República Española. Pero sus biógrafos y amigos cercanos coinciden en que fueron amigos. En el primer encuentro que tuvieron, Vallejo percibe la fuerte personalidad de Neruda, que era muy seguro de sí mismo y que sentía que todo giraba en torno a él. Vallejo era muy distinto; de origen rural y retraído, la impronta nerudiana le provocó cierto rechazo. Sin embargo, hecho que fortalece la impresión de sus amigos, Pablo Neruda escribió tres poemas dedicados al peruano.

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La valoración creciente de su obra poética no ha cesado y su influencia se inspiró a las siguientes generaciones y actualmente, César Vallejo es valorado como un clásico de la literatura hispánica. Su escritura de claros contenidos humanísticos y de rigor artístico en el lenguaje, lo  ha convertido en uno de los más grandes poetas del siglo 20.

César Vallejo anunció su muerte en el soneto "Piedra blanca sobre piedra negra", cuyo título se remonta a una tradición de su natal Santiago de Chuco, donde colocan una piedra blanca sobre una negra en los entierros. El poema, uno de los más citados de su obra, afirma: "Me moriré en París con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo. Me moriré en París —y no me corro— / tal vez un jueves, como es hoy, de otoño".

Muríó en París, el 15 de abril de 1938. No fue en jueves; fue viernes de primavera y caía un aguacero; sin embargo, era otoño en su Perú natal.

* El título juega con un verso de Vallejo, escrito en el poema “Fue domingo en las claras orejas de mi burro”, del libro Poemas humanos.

EX LIBRIS

Poesía completa, César Vallejo
La obra poética de César Vallejo es conocida en los años ’20; fue contemporánea de la Generación del ’27 en España (Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Luis Cernuda y Rafael Alberti, entre otros) y de las llamadas vanguardias que marcaron rumbos distintos al modernismo imperante. Junto a Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges y Octavio Paz, Vallejo forma parte del grupo de los precursores de la poesía latinoamericana que encarnó la renovación de las formas y el lenguaje poético.
Carlos Estévez afirma en la presentación de este libro, que “Vallejo encarnó, como pocos, la libertad del lenguaje poético que fue capaz de remontarse en medio de las recetas de muchas escuelas. Además, representó lo que puede y debe ser la poesía: una búsqueda lingüística y existencial intensa entre la angustia y la esperanza, con lo que alcanzó una voz inédita y contundente”.
Esta obra recoge los siguientes libros del poeta peruano: Los heraldos negros; Plafones ágiles; Nostalgias imperiales; Trilce; Poemas en prosa; Poemas humanos y España aparta de mí este cáliz.
(César Vallejo, Poesía completa; Colofón –Axial, Ciudad de México, 2007).