Por conflicto en secundaria técnica, maestras temen por su integridad

Carlos Díaz VázquezCarlos Díaz Vázquez

Indicaron que no pueden retornar a sus centro de trabajo puesto que temen ser agredidas por parte de padres de familias.

Un grupo de maestras de la escuela Secundaria Técnica 131,  ubicada en la Colonia Azteca de Tuxtla Gutiérrez, denunciaron  a Juan Jesús Guillén Micel, Director  de Educación Secundaria y Superior  del  Estado quien las ha hostigado y obligado regresar a clases sin que ofrezca las medidas de seguridad para ello.

Indicaron que no pueden  retornar a  sus centro de trabajo puesto que temen  ser  agredidas por parte de padres de familias derivado de un conflicto interno entre los directivos de ese plantel y la mesa directiva de padres de familias, de la cual también a ellas han involucrado.

Verónica Aguilar, integrante del grupo de maestras afectadas mencionó que son alrededor de 43 trabajadores, entre docentes y administrativos, a quienes se les ha amenazado de ser corridos si regresan a dar clases a dicha institución.

“El motivo se generó a finales diciembre de 2019 a  raíz del cambio de mesa directiva de padres de familias. Acusaron al director  y a la directiva saliente de desvío y mal uso de los recursos que ingresaban a la escuela;  solicitaron una investigación a fondo, además que exigieron la salida del director” detalló.

Pese a que en la investigación a la mesa directiva saliente y el director de la escuela  no se les encontró culpa, los padres de familias tomaron las instalaciones y amenazaron con no dejar entrar a nadie hasta ver al director destituido de ese plantel.

“Incluso dejaron entrever que si los maestros apoyamos al director también no se nos dejaría pasar y eso lo han cumplido porque mantienen cerrada la escuela y no nos dejan entrar” dijo.

Pese a que existe  riesgo de ser agredidos, dijeron, el director de de Educación Secundaria y Superior, Juan Jesús Guillén Micel, las ha obligado a regresar sin las medidas necesarias y sin que atienda a fondo dicha situación.

“Es una persona altanera, déspota que nos grita cuando llegamos a pedirle que solucione esa situación, nosotros sí queremos regresar a dar clases pero no en esas condiciones de amenazas” detalló Verónica Aguilar.

Por esa situación, los más de 300 alumnos que acuden a esa escuela  dejaron  de recibir clases desde el 12 de enero y; les preocupa sobre todo para quienes cursan  tercer año pues en estas fechas ya deberían estar preparándose para solicitar sus prefichas en las preparatorias.

“Si no nos dejan entrar a dar clases, no podrán tramitar sus constancia de estudios, se van atrasar más y corren incluso el riesgo de no aprobar el examen de admisión porque hay temas que no han visto” añadió.

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