Tiran protestas sesión del congreso

Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

Desde las 8:00 horas las puertas del Congreso fueron cerradas.

A esa hora trabajadores de base del Poder Legislativo bloquearon los accesos para manifestar su rechazo a un ex trabajador de confianza que a través de la vía judicial obtuvo una base laboral.

Los empleados colocaron pancartas en las rejas, se arremolinaron junto a las puertas y esperaron la diligencia judicial, por la que se notifica al Congreso que tiene que pagar alrededor de 750 mil pesos de salarios caídos e instalar en su puesto al demandante.

El delegado sindical Juan Bernardino expresó que la base está inconforme con la asignación de la base, “porque muchos compañeros tienen 15 y hasta 20 años trabajando en el Congreso y no se les ha otorgado una base, en cambio en la 63 legislatura se apoyó a esta persona que demandó y ya tiene base por resolución de la junta de conciliación y arbitraje”.

"No, ya no habrá sesión"

Recordó que en esa legislatura se entregaron de forma irregular 11 bases, a espalda de la base trabajadora.

Aproximadamente una hora y media después, el nuevo trabajador del Congreso arribó con un notario y funcionarios federales para llevar a cabo la notificación oficial, pero fueron prácticamente corridos en medio de rechiflas y gritos. “¡Fuera, fuera, fuera!”.

Las posibilidades de que se llevara a cabo la sesión ordinaria de la 64 legislatura todavía no se ponía en duda, pero en cuanto los trabajadores, asesores y algunos diputados se enteraron que habitantes de Santa María Teopoxco se trasladaban a las instalaciones del Congreso, las dudas de que esto sucediera comenzaron a surgir.

“No, ya no habrá sesión”, fue el comentario que se expandió por los alrededores del palacio legislativo, mientras algunos de los trabajadores de base recogían sus cosas y se marchaban del lugar, después de su actividad sindical.

Entonces la consulta entre los legisladores se hizo intensa.

Vía telefónica intercambiaban mensajes y llamadas para preguntar si habría sesión camaral o no, “porque avisaron que llegarán los de Teopoxco”.

Y los de Teopoxco llegaron.

Precedidos de la mala imagen que les generó su comportamiento en las instalaciones de Ciudad Administrativa el día anterior, a las 11:15 arribaron cinco unidades de transporte de la empresa AU, que se aparcaron en los alrededores del Congreso.

En consecuencia la duda se convirtió en certidumbre, la sesión camaral fue pospuesta por el presidente de la mesa directiva, Jorge Octavio Villacaña Jiménez, con el argumento de que no había condiciones para su desarrollo.

El comunicado de Villacaña Jiménez y el presidente de la Junta de Coordinación Política, Horacio Sosa Villavicencio, fue puntual: La presidencia de la mesa directiva en coordinación con la Junta de Coordinación Política del Honorable Congreso del Estado, acuerdan y comunican a las diputadas y diputados de la 64 legislatura que “derivado de los bloqueos realizados por un grupo de manifestantes, que tienen cerrados los accesos a las instalaciones del Congreso, la sesión ordinaria convocada para hoy se suspende por no existir las condiciones necesarias para su celebración”.

Pobladores, tranquilos 

Poco después una comisión de 40 personas ingreso a la sala audiovisual del Congreso para sostener una reunión de trabajo con los integrantes de la Comisión Permanente de Gobernación y Asuntos Agrarios, que preside el diputado Arsenio Lorenzo García Mejía, en tanto sus compañeros se mantenía en los accesos, pero sin impedir la entrada o salida del recinto.

Incluso, también ingresaron al inmueble algunos integrantes del Cabildo de San Felipe Tejalapam para solicitar el apoyo del diputado Othón Cuevas Córdova, por la destitución de su presidente municipal.

A las 13:00 horas, cuando ya era oficial la suspensión de la sesión ordinaria de la 64 legislatura, algunos diputados que había logradon ingresar al inmueble se retiraron del lugar, en tanto en el auditorio todavía esperaban los integrantes de la comisión de Santa María Teopoxco que alguien los atendiera.