Crédito hipotecario: una carga de por vida

A lo largo del tiempo, entre la sociedad mexicana se ha arraigado la idea de que uno de los objetivos primordiales de cada persona debe ser adquirir una casa. Independencia, libertad y la formación de un patrimonio, son algunas cosas que implica tener una vivienda propia.

Sin embargo, también es sabido que a lo largo del tiempo, el costo para comprar una casa ha ido en aumento y las opciones y posibilidades, por el contrario, han ido disminuyendo. Casos de deudas perpetuas o “de por vida”, son incontables.

Particularmente, en México un crédito hipotecario, más allá de ofrecerse como una solución, puede llegar a convertirse, según usuarios que han optado por esta alternativa, en una carga que puede arrastrarse durante muchos años.

María Otilia N, de 57 años de edad, es una de tantas personas que, mientras formaba parte de la Población Económicamente Activa (PEA), decidió tomar su propio camino y preparar su futuro creando un patrimonio.

"Como venderle su alma al diablo"

“Uno cuando es joven, pues se le hace fácil y dice: 'trabajando duro, rápido pago la casa, doy abonos cuando tenga un extra', pero no es así; lo que uno no sabe, es que al adquirir uno de estos préstamos, pues es que prácticamente le está uno vendiendo su alma al diablo. Entre intereses, la mentada tasa y que a veces llega uno a cambiar de trabajo, se pone difícil la situación”, cuenta.

“Yo pedí mi crédito en el 82 u 83, creo, cuando tenía 19 o 20 años; trabajaba y lo iba pagando muy apenas; la verdad, sí me la vi muy complicada; por eso, cuando ya estaba a punto de acabar, hace ya como 15 años, decidí vender mi casa con mi hermano, que se portó muy buena gente por ser familia y me dio el dinero por adelantado. Liquidé la deuda, sacamos todos los papeles en regla, le entregué y me fui para allá (Estados Unidos)”, señala.

Sufrimiento perpetuo

Aunque parece atractiva, la opción de un crédito hipotecario es, dice doña María Otilia, “plan con maña porque los bancos te lo pintan bien fácil de pagar, bien cómodo, pero no hablan de los intereses, no te dicen que año con año sube la tasa… yo, la verdad, había momentos que pensaba que nunca iba a dejar de pagar”.

De acuerdo con el portal web Vivanuncios.com, especializado entre otras cosas, en la comercialización de viviendas y propiedades, un crédito hipotecario o hipoteca es: “un préstamo para comprar una casa, departamento o terreno, para hacer una construcción o remodelación, bajo un contrato que estipula el pago a ciertos plazos y con un porcentaje de interés. Mientras corre el préstamo, tu inmueble queda en garantía y una vez que cubras el monto acordado, obtendrás un documento legal llamado Certificado de Libertad de Gravamen, el cual expondrá que la propiedad es tuya y no tiene ningún adeudo”.

Vivir en la incertidumbre

En ese sentido, los usuarios de estos préstamos también viven una sensación de insatisfacción al estar pagando por algo sobre cuya propiedad no tienen certeza. “Yo realmente pagaba y sí, vivía en mi casa, ahí estaba, la veía, pero tenía ese temor de que por cualquier cosa, Dios no lo quisiera y me quedaba sin trabajo… ¿qué iba yo a hacer?, ¿qué les iba a decir en el banco? Ellos iban a venir después de un tiempo y se iban a quedar con mi casa sin regresarme un quinto de lo que ya había pagado”, afirma María Otilia.

Y añade: “Ahora los tiempos ya cambiaron y hay más opciones para poder comprar una casa; ahora el problema es que las casas cada vez están más caras; incluso ya hasta un terreno no baja de 100, 120 mil pesos”.

“Yo, la verdad, soy de la idea de que todo es mejor al contado; es muy difícil, pero es mejor, porque estar pagando una deuda por 20 o 30 años, sí es algo desgastante”, finaliza.