Obra de Porfirio Juárez, sublime expresión del color

¿Dónde fue su cuna?

Aquí, en la ciudad de la cantera verde y el mármol de Magdalena Apasco, aceptando las huellas de los transeúntes en distintos hogares oaxaqueños, donde las calles se visten con sus árboles de flores amarillas, las jacarandas moradas y los framboyanes rojos; a esta encantadora tierra le cantó el poeta Alfredo Martínez Barroso de esta manera: “Oaxaca tierra mía/ Mansión encantadora de la melancolía/ donde es edén la noche/ y acariciar el día…/Donde la tarde es beso/ de silfos y de musas/ que juegan en las linfas/ del nítido  Atoyac/ donde  al sonar en ángelus/ en viejos  campanarios/ los hombres se arrodillan / y ancianos centenarios/ imploran a los dioses/ del viejo Huaxyacac./ Oaxaca!/ Tú que oyeras mis églogas primeras/ que a mis abuelos guardas en olas plañideras/ que  viste a mi princesa en huertos  de azahar/ Oaxaca idolatrada de los Cosijoezas/ caricias de palmeras / emporio de belleza/ visión encantadora de la naturaleza/ escucha mi plegaria/ escucha mi cantar”.

Y es la cuna del artista plástico Porfirio Juárez; desde su infancia ya  iniciaba  sus bosquejos de pintura, antes  de ser   arquitecto de profesión, alternando sus actividades profesionales con la pasión por el arte y la cultura; asistiendo a los cursos en la Casa de la Cultura Oaxaqueña y en el Taller Rufino Tamayo, manejando las técnicas del óleo, acrílico y encáustica; a través de sus lienzos recrea imágenes, recuerdos de su infancia, utilizando una gama de colores intensos, con motivos geométricos, utilizando sus conocimientos arquitectónicos, relacionándolos con el arte pictórico en la mayoría de sus obras.

Es notorio el interés  de Porfirio en dar a conocer un aspecto importante de nuestra tierra,  el arte del color con la música, la atracción de impresión  al espectador que de esa manera recrea sus ojos en el lienzo, retratando  con su mente  la obra de un artista muy creativo y único  en su imaginación  de estética propia en su divulgación. 

Creatividad

    Porfirio Juárez ya se ha consagrado como un pintor exclusivo de su obra pictográfica,  porque  la relaciona con la música o con los instrumentos musicales que  hacen brotar el color al son de la melodía, que nos indica que  Oaxaca es color y es música, para ofrecernos  el motivo de una personalidad propia en su quehacer cotidiano.

Las manos como  símbolos mágicos usando  la batuta dirigiendo la melodía, sorprendente  en el entusiasmo del rostro de uno de los personajes, que el pintor  trata de describir  en  su lienzo, como él lo sabe hacer, con los colores  expresivos del oaxaqueño que diera vida a la sandía; la mujer tocando  la guitarra  con curvas de mujer, rasgando la melodía  que  quisiéramos escuchar.  Y  tenemos los músicos con sus instrumentos de viento, donde se conjuga  una  sola nota del solfeo  superior al oído, porque traspasa los vientos  en cualquier lugar donde nos encontremos.

Crítica

Porfirio Juárez es un artista que está listo para trascender fronteras, porque estamos seguros de su producción artística; es exclusiva en expresión de un arte propio de su imaginación  creativa. Sus colores intensos  contienen su expresión  de un arte muy oaxaqueño, que  no ha sido fácil  en la búsqueda  de dar vida a cada una de sus obras, en la exposición  llevada a cabo en la Hemeroteca Pública  “Néstor Sánchez”.