Urbaneros, víctimas de irregularidades

El pasado sábado 15 de febrero, alrededor de las 19:00 horas, una adulta mayor fue atropellada en la avenida Montoya y trasladada de urgencia al hospital; su estado de salud se reportaba como delicado, pero finalmente falleció.

La unidad responsable, relataron testigos, fue una de color ‘verde pistache’ que se dio a la fuga en cuanto vio lo que había ocasionado. “No traía calcomanías ni número económico, es de esas que andan (circulando) por Santa Rosa o El Rosario”, dijo una persona que auxilió a la mujer lesionada.

Este accidente, más allá de haberle quitado la vida a la mujer de la tercera edad, dejó al descubierto un mal con varias aristas de afectación, entre las que destaca sobremanera la irregularidad del transporte urbano en la ciudad de Oaxaca de Juárez y la zona conurbada.

Falta atención de la Semovi

Pirateo de rutas, unidades en mal estado, conductores menores de edad sin capacitación e incluso sin documentos, así como invasión de horarios y en algunos casos violencia, derivan de la falta de atención y solución por parte de la dependencia encargada de este tema, la Secretaría de Movilidad (Semovi).

De acuerdo con el testimonio de un transportista que ha visto afectados, entre otras cosas sus bolsillos, su imagen e incluso su fuente de trabajo, y al que por seguridad llamaremos Andrés, “las órdenes de Semovi no proceden; Semovi interviene y dice: “ya no circulas más”, pero dos o tres días después, el compañero (urbanero) infractor ya anda de nuevo chambeando como si nada”.

“Al patrón no le importa, él pide la cuenta y lo de la gasolina, sin ver que en las rutas hay intrusos que nos dan en la torre al andar circulando en rutas que no les corresponden; hay grupos o unidades en particular que afectan al transporte y por ellos salimos pagando todos”, añade.

Esta situación de ‘indiferencia’ por parte de la dependencia estatal permite, siempre según el entrevistado, que “muchas unidades presten el servicio ilegalmente; ¿a qué me refiero?, a que hay casos en los que los camiones andan con un número económico que no les corresponde, con una placa que no es la suya. Incluso si la Semovi cotejara exhaustivamente, muchos compañeros quedarían exhibidos porque su documentación no coincide con la asignada para su unidad”.

Por uno(s) pagan todos

En la zona de la agencia municipal de Montoya, así como en El Rosario y en puntos de Santa Rosa Panzacola, se han suscitado lamentables hechos de tránsito en los que los principales responsables son los llamados urbaneros.

Sin embargo, pese al estigma generalizado que la sociedad les ha adjudicado por “manejar mal”, ser “groseros y mal educados” o “no tener atención con su pasaje”, existen transportistas que se niegan a colgarse esa etiqueta negativa y buscan convertirse en agentes de cambio.

“Hay que tener atención con las personas mayores, cuando se sube una dama con su bebé en brazos hay que esperar a que se siente; unos todavía ni reciben lo del pasaje y ya se están jalando y la señora va a dar hasta allá con todo y nene. Ese buen trato solo se obtiene con la experiencia, la capacitación y la educación; lamentablemente muchos de los compañeros carecen de esas tres cosas”, afirma Andrés.

En ese sentido, reitera que “al no haber una inspección constante y coordinada de la Semovi y de la policía vial, a los propietarios de las concesiones del transporte y a los operadores les es fácil trabajar ilegalmente y con total impunidad”.

“Luego pasa que varios camiones ajenos a una ruta están invadiendo, hacen base, piratean el pasaje y no dejan para los demás; eso afecta directamente a uno, porque se complica sacar la cuenta del día”, dice.

Y añade: “Incluso yo veo colusión porque a mí me ha pasado y llamo al 911 o a la policía vial y nada, no se aparece ni un policía para mover a los compañeros que están obstruyendo”.

Algo pasa

Finalmente, Andrés asegura que ve ‘mano negra’ en el tema de la regularización del transporte urbano, pues son ya muchos los integrantes del gremio que se han quejado sin éxito.

“Se han presentado oficios, hemos solicitado audiencias, metemos quejas y nunca proceden; pareciera que alguien ahí recibe nuestras inconformidades y las frena para que no lleguen a quien deberían llegar”, concluye.