Los periodistas de Wuhan que desaparecieron

En medio de la crisis sanitaria por el coronavirus en China y despues de porner a la ciudad de Wuhan en cuarentena, dos periodistas decidieron ejercer su oficio sin temor a la censura, pero ahora, se encuentran desaparecidos.

Querían mostrar "la verdad" de lo que realmente estaba pasando en el epicentro del brote del virus. Se publicaron videos en internet hablando al respecto, mostraron fotos y testimonios desgarradores de la urbe de la que nadie puede entrar ni salir. 

Pero después, se dejaron de reportar, no se supo más de ellos.

Fang Bin y Chen Qiushi estaban totalmente decididos a combatir e informar lo que pudieran sobre la crisis, mas a fondo a comparacion de lo que informaba la prensa china, comtrolada por el Estado. Sus videos acumulaban mules y miles de visitas. 

Sus canales ya no tienen más publicaciones y sus seguidores temen que hayan desaparecido para siempre.

Ninguna autoridad china se ha pronunciado oficialmente sobre el paradero de Chen ni Fang.

¿Qué se sabe de Fang Bin?

Fang Bin es un empresario. Comenzó a publicar videos con el fin de informar "la situación real" de lo que sucede con el virus. Pormetía hacerlo lo mejor posible.

Bin subió su primer video el 25 de enero en una plataforma popular, la cual está prohibida en China, YouTube. Podía acceder a través de redes privadas virtuales (VPN). 

En sus primero videos se podía obervar muestras de la ciudad mientras conducía, enseñando lo que sucedía en diferentes lugares.

El 1 de febrero grabó uno donde la gente prestó más atención, pues se podían ver ocho cadáveres apilados en un minibús frente a un hospital en Wuhan. El video tuvo casi 200.000 reproducciones. 

Según Fang, la policía irrumpió en su casa esa misma noche y lo interrogó sobre sus videos. Se lo llevaron, le dieron una advertencia pero al final lo liberaron.

El 9 de febrero, sin embargo, publicó un video de 13 segundos con las palabras "la revuelta de todo el pueblo: devuelvan el poder del gobierno al pueblo".

Fue lo último que publicó.

¿Qué se sabe de Chen Qiushi?

Es un antiguo abogado de derechos humanos convertido en videoperiodista y ya era relativamente conocido en la escena activista.

Fue más reconocido por la cobertura de la ola de protestas que sucedieron por la libertad de expresion en Hong Kong el año pasado.

Chen menciona que esa fue la razón por la que empezó a ser acosado y silenciado por las autoridades chinas después de regresar al territorio continental. 

Las cuentas con las que contaba en las redes sociales chinas, tenían más de 7000.000 seguidores. Terminaron siendo eliminadas. 

Pero en octubre, así como Fang Bin, se creó una cuenta en YouTube, la cual llegó a 400.000 subscriptores. 

En Twitter llegó a alcanzar a los 265.000 seguidores.

Chen decidió viajar a Wuhan a finales de enero para informar sobre la situación del coronavirus y cómo empeoraba.

"Usaré mi cámara para documentar lo que realmente está sucediendo. Prometo que no... ocultaré la verdad", dijo en su primer video de YouTube.

Visitó diferentes hospitales en Wuhan, observando las condiciones en las que se trabajaba y hablando con los pacientes.

Desde un principio Chen sabía que el mostrar ese tipo de información en redes sociales prohibidas lo pondría en riesgo.

En el último video que grabó, además de explicar la situación en hospitales que él pudo obervar, declaró:

"Estoy asustado, tengo el virus delante de mí y detrás está la policía china"

Declaró a John Sudworth de la BBC que a principios de este mes no estaba seguro de cuánto tiempo podría continuar.

"La censura es muy estricta y las cuentas de otras personas serán cerradas si comparten mi contenido", dijo.

El 7 de febrero, desde la cuenta de Twitter del periodista, se publicó la confirmación de que actualmente,m la cuenta la administra un amigo, en el que su madre afirmaba que Chen había desaparecido un día antes. 

Su amigo Xu Xiaodong explicó luego en un video de YouTube que el activista había sido puesto en cuarentena forzosa.

¿Por qué podrían haber desaparecido?

El gobierno chino es conocido por tomar medidas drásticas contra activistas. También ha querido demostrar que está controlando el brote.

Tal vez no sea sorprendente que, según un investigador de la ONG Human Rights Watch (HRW), las autoridades estén "igual de preocupadas, o incluso más, por silenciar las críticas como por contener la propagación del virus".

Un médico, Li Wenliang, fue advertido de no difundir "comentarios falsos" después de dar la alarma sobre el virus a principios de diciembre. Al final contrajo el virus y falleció.

Su muerte desencadenó una ola de ira sin precedentes, lo que provocó un levantamiento en internet. Las autoridades chinas quedaron atónitas y reaccionaron intentando censurar cada comentario crítico sobre la muerte de Li.