AMLO conoce los pueblos originarios

Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

El antropólogo Salomón Nahmad Sittón es tajante en su afirmación: No hay programas gubernamentales buenos o malos para los indígenas, ésa es una disputa política; sin embargo, el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, tiene una ventaja, conoce los pueblos originarios, los ha estudiado, ha vivido en ellos.

En entrevista, añade que los programas de los gobiernos deben estar sustentados en los estudios de los especialistas, porque nada se inventa de la noche a la mañana. Reivindica así el trabajo de antropólogos, etnólogos, historiadores y fotógrafos, entre otros muchos especialistas, como sus maestros Antonio Caso y Julio de la Fuente.

En la casa del actual investigador del CIESAS Pacifico Sur y consejero del Coneval, recuerda que cuando recorrió las comunidades triquis, hace 60 años, no había ninguna casa de adobe o con techo de teja y hoy todo ha cambiado.

Insiste en que no hay nada que inventar. “Para resolver los problemas sociales hay que hacer estudios sociales, porque no se puede inventar soluciones si no se conoce el problema”.

Comenta que los programas que se han realizado desde la presidencia del General Lázaro Cárdenas del Río han tenido continuidad en los demás gobiernos de la república, “algunos mejores que otros, pero todos han contribuido a mejorar las condiciones de las comunidades indígenas, de algún modo".

"Los caminos rurales no los abrió López Obrador, los está mejorando; los abrió el Instituto Nacional Indigenista (INI) a través de la Secretaría de Obras Públicas (SOP), pues no se pueden estar inventando programas sociales, el problema es que ha habido corrupción dentro de la administración de los programas”.

El antropólogo sostiene en sus manos el tomo de la Enciclopedia de Etnología, que compiló la Universidad de Texas, de 1960, donde se publicó su primer artículo sobre el pueblo triqui: “Aquí se hizo un estudio detallado de esa región, de sus condiciones de vida, su estructura social, política, religión: todo, porque si no se hace un estudio detallado no se conoce la realidad social. Es como tratar de curar un enfermo sin hacerle análisis, eso ya no se puede hacer. La pobreza, para bajarla, hay que constatarla con datos y cifras”.

Muestra también con evidente orgullo el primer estudio etnográfico realizado por un mexicano, su maestro Julio de la Fuente, sobre el pueblo de Yalálag, en 1935. Admirador de las comunidades indígenas, sostiene que la población mestiza no está informada sobre los pueblos originarios. “Hay gobernadores que no saben ni de qué hablan, hay políticos que no tiene la menor idea su existencia”.

Destaca que el objetivo de sus estudios es facilitar la integración de los indígenas a los demás grupos sociales, así como que logren su desarrollo, que sean capaces de cambiar su realidad.

-¿El presidente Andrés Manuel López Obrador se metió a estas investigaciones y estudios cuando trabajó para el INI?

-Sí, en la zona Chontal; él ha vivido con los indígenas, el presidente Enrique Peña Nieto nació en Atlacomulco, pero nunca convivió o se identificó con los indígenas; el gobernador Alejandro Murat tiene una liga con las comunidades de origen de su abuela, que era zapoteca, pero hay gobernadores que no les interesa.

-¿Le ha hecho alguna recomendación al Presidente para la atención de los pueblos originarios?

-Todavía no hablo de eso con él, pero sí sabe lo que yo pienso porque cuando él era director del INI en Tabasco nos dábamos unos jaloneos fuertes. Él era sociólogo, era alumno de Ricardo Pozas.

-¿Fue su alumno?

-No, es mucho más joven que yo; pero nos encontramos en el trabajo de campo y discutíamos fuerte; pero bueno, él tiene sus ideas y yo tengo la mías, no estamos en todo de acuerdo.

-Pero ya le hizo un reconocimiento público…

-Sí, porque yo no hago esto para beneficiarme o para que me den una chamba, yo no busco trabajo, yo ya quiero jubilarme, tengo 85 años y sigo trabajando. Pero necesitamos que se hagan bien las cosas, para que se siga avanzando.

Sin sarcasmo, pero puntilloso, expresa que desde el punto de vista antropológico y sociológico lo mejor es el trabajo de campo. “Un buen periodista no es periodista si no va a donde están los hechos, si nada más repite lo que cuentan, entonces no es periodista”.