El día que fusilaron a Guerrero

Vicente Guerrero fue un militar y político que nació en Tixtla, actual Guerrero, en 1782, quien destacó por su papel como precursor de la consumación de la Independencia de México al unir fuerzas con Agustín de Iturbide, establecer un pacto y formar el llamado Ejército Trigarante, el 27 de septiembre de 1821. 

Previamente, Guerrero mantuvo la lucha de Independencia después que José María Morelos fue capturado y ejecutado en 1815, por lo que lo sustituyó como líder del movimiento y continuó la insurgencia.

Años después, en 1829, ocupó la Presidencia de la República entre las protestas por su origen afromexicano. Duró apenas ocho meses en el cargo hasta que el Congreso lo desconoció como presidente y lo declaró imposibilitado para gobernar, esto gracias a las intrigas del general Antonio López de Santa Ana y del vicepresidente Anastasio Bustamante.

El depuesto presidente huyó para refugiarse en las sierras del sur del país y desde ahí mantuvo una nueva lucha.

Para aplacar su movimiento, Anastasio Bustamante ordenó asesinarlo encargando la tarea a José Carlos Facio.

Facio y el capitán genovés Francisco Piccaluga, con quien hacía negocios Vicente Guerrero, orquestaron una trampa en que el segundo le ofreció una comida a bordo de su barco Colombo; a cambio el italiano recibió 50 mil pesos oro de la época. Ese día, 14 de enero de 1831, al terminar la comida, soldados que estaban ocultos en las bodegas impidieron que Guerrero desembarcara, lo apresaron y entregaron a oficiales del Cuarto Batallón de Caballería en el puerto de Huatulco, Oaxaca.

Le realizaron un juicio sumario, se reunió el consejo de guerra y el fiscal pidió la pena de muerte por el delito de lesa nación, es decir, traición a la patria, por sublevarse contra el gobierno. Fue trasladado al convento de Santo Domingo de Guzmán, pero para evitar una revuelta y que simpatizantes intentaran liberarlo, lo trasladaron al convento de Cuilápam donde fue fusilado, el 14 de febrero.

Hechos importantes

Cuando Miguel Hidalgo y Costilla fue detenido y ejecutado en julio de 1811, el liderazgo de la revuelta pasó a manos de Ignacio López Rayón y José María Morelos, a quien siguió Guerrero, siendo que “El ciervo de la nación” al poco tiempo le otorgó el grado de capitán. En 1812 el caudillo tomó parte en la conquista de Oaxaca y fue ascendido a teniente coronel.

En 1815, tras la aprehensión y fusilamiento de Morelos, Guerrero se replegó a la sierra del Sur. Relevó a Morelos en el liderazgo de la causa y lideró el levantamiento que parecía sofocado.

El virrey español Juan Ruiz de Apodaca intentó convencer a Guerrero para que abandonara las armas y aceptara a cambio el indulto, por lo que envió a Pedro Guerrero, padre del combatiente, pero ante la petición éste le respondió: “Padre, la patria es primero”.

La resistencia de Guerrero y su capacidad de estrategia y convocatoria hicieron que en 1821 Agustín de Iturbide, antiguo realista que originalmente combatía a los insurgentes, le propusiera un pacto de unión para separar al país del yugo español. Iturbide entendió que le convenía unir fuerzas con Guerrero para enfrentar a la Corona que gobernaba del otro lado del mar. 

Ambos personajes se reunieron en Acatempan, Teloloapan, Guerrero, donde sellaron la alianza con un abrazo y juntos lanzaron el Plan de Iguala que reunió ambos ejércitos y cuyo acto significó la Independencia de México. 

Guerrero rechazó la posterior coronación de Iturbide como emperador y, tras su caída en 1823, apoyó al primer presidente de la nueva república, Guadalupe Victoria, al que sucedió en 1829.

El caudillo enfrentó la oposición de españoles y políticos por su ascendencia afromestiza y porque creían no contaba con la experiencia ni el liderazgo para encargarse del destino de la nación. Finalmente se impuso a los obstáculos el 1 de abril de 1829. 

Algunos datos

Procedía de una familia de campesinos y arrieros de origen mestizo, por lo que en su juventud trabajó como arriero. Después del Grito de Independencia, el 16 de septiembre de 1810, Hermenegildo Galeana, enviado por José María Morelos para tomar Taxco, convenció a Guerrero para que se sumara al movimiento.

Entre las mayores aportaciones de Guerrero está haberse declarado a favor de la abolición de la esclavitud en México, entendida también por sus orígenes africanos.

El valor en batalla, el honor y el amor por la incipiente nación que sentía Guerrero le valieron haber sido designado el segundo presidente de México, pasar a la historia y hacerse de un lugar entre los héroes de la Independencia.