Un amor que venció la distancia

SANTA CRUZ PAPALUTLA, Oax.- Juana Alvarado y Luis Ávila se casaron el 31 de agosto de 1982. Ocho días después, don Luis, de entonces 26 años, le confesó a su esposa de 24, y a su madre, que partiría a Estados Unidos, ya que la situación laboral no era la mejor en México.

A pesar de la distancia, 38 años después, la pareja continúa y no hay día en el que doña Juana no reciba una llamada de su esposo, que según su relato, duran más de media hora.

“Antes de casarnos, nunca me platicó que tenía planes de irse a Estados Unidos. Fue hasta que nos casamos que dijo: ‘me voy a ir al norte’, yo le dije que no pero contestó: ‘si no me dan permiso, de todas maneras me iré’ y pues ni modo”, recuerda doña Juana.

Señala que antes era más fácil cruzar la frontera, pues su esposo arribó a Oregon, Estados Unidos, tres días después de haber salido de su natal Papalutla e inmediatamente se comunicó con ella.

Afirma que por dos años, su esposo estuvo en distintas ciudades como Oregon, Fresno y Santa Ana hasta llegar a Washington, donde ha trabajado por 22 años y ya está a poco de jubilarse.

“Se fue un año y vino, después se volvió a ir. Más tarde le regalaron su carta y ya tramitó sus papeles para estar de manera legal. Mientras yo me quedé con mi suegra quien era viuda”, detalla la esposa.

Doña Juana admite que se sintió mal de que él se hubiera ido y ella no, pero tuvo que aceptarlo; además, su esposo le prometió que en caso de que no consiguiera trabajo, se iba a regresar a Oaxaca.

“Yo me quería ir”

La esposa abunda que tuvo a su primer hijo después de dos años de casados, mientras que el segundo 6 después, pues su esposo venía de enero a octubre y se regresaba a Estados Unidos.

Recuerda que muchas veces le comentó a don Luis que quería irse con él, pero éste sólo le respondía que “luego”, “yo creo que tenía miedo de dejar sola a su mamá porque era viuda; por eso, me pedía que me esperara”, intuye.

Doña Juana admite que tuvo malos y buenos ratos  con su suegra, quien falleció hace dos meses, pero nunca se abandonaron, “no nos dejamos, ni ella a mí, ni yo a ella”.

También comenta que su hijo había querido irse con su papá, pero no lo dejó, pues ya es más difícil y peligroso entrar al país del norte, pero don Luis le consiguió un trabajo por contrato y ya ha ido tres años seguidos.

Confianza y responsabilidad

Doña Juana subraya que don Luis nunca se ha olvidado de ellos, pues cada quincena les envía el dinero que recibe por su trabajo como jornalero, con lo que pudieron construir la casa en la que han vivido por años ella, su suegra y sus dos hijos.

Agrega que en ocasiones le preguntaban si no tenía miedo de que su esposo encontrara a otra mujer en el lugar donde vivía, pero “yo creo que ya queda en él, pero yo le di mi confianza, gracias a Dios no pasó eso”.

La esposa reconoce que se acostumbró a vivir con su suegra con quien se adaptó.

También admite que le es un poco difícil cuando su esposo debe regresar a trabajar, después de cuatro meses de descanso.

Además, relata que cuando sus hijos eran pequeños, era muy frecuente que le cuestionaran el por qué no estaba su papá con ellos, pero acostumbraron con el tiempo.

“Puedo decir que sólo los vio nacer, estuvo un tiempo con ellos y se regresaba. A los niños no les importaba mucho que no estuviera su papá, fue cuando ya crecieron, pero él siempre les dijo que debía regresar para darles mejores condiciones de vida”, abunda.

Visitara a su esposo

Doña Juana actualmente vende tortillas en su localidad natal y después de hacer distintos trámites consiguió que le dieran la visa, por lo que viajará en abril a visitar a su esposo por dos meses.

Ella relata que don Luis le ha expresado en distintas ocasiones que Estados Unidos es un lugar en el que no le gustaría vivir hasta sus últimos días, pues es muy difícil el día a día; sin embargo, es el sacrificio que ha hecho por más de 30 años para poder enviarles un sustento a su esposa, madre e hijos.

Santa Cruz Papalutla es un municipio ubicado a 45 minutos del Centro Histórico de la capital oaxaqueña.
38 años de casados y siempre han estado en distintos países.
2 hijos los que tienen.
26 años tenía don Luis cuando se fue a Estados Unidos como mojado.