MISCELÁNEA| La muerte de un patriota

- I –

El general Vicente Guerrero Saldaña nació el 10 de agosto de 1783, en Tixtla, hoy Guerrero, en un hogar muy pobre. Su padre fue Juan Pedro Guerrero y su madre, María Guadalupe Saldaña; eran mestizos de origen negro, indígena y español, por lo que sufrieron manifestaciones de racismo y marginación social. 

A pesar de sus antecedentes genéticos que siempre reivindicó, el general Guerrero fue “blanqueado” por la historiografía oficial; así, es posible ver estampas del héroe donde luce una piel clara, lozana; nariz recta (casi griega) y los chinos ocultos en un alisado artificial.

Debido a la situación de extrema vulnerabilidad en que vivía su familia, el hoy Benemérito de la Patria no asistió a la escuela en su infancia y en cambio  trabajó como peón en las haciendas azucareras. En su edad adulta aprendió a leer y escribir.

Su dilatada carrera militar y política al servicio de la patria, comenzó en el año 1811, cuando se incorporó a las tropas insurgentes de los hermanos Galeana. En su bautismo de fuego, el  23 de febrero de 1812, en Izúcar, don Vicente Guerrero dio muestra cabal de valor y heroísmo al resistir el ataque de más de dos mil soldados realistas.

Igualmente destacaron su arrojo y valentía en la toma de Taxco, siendo reconocidos sus dotes y capacidad militar por Morelos, quien lo nombró capitán y poco después, por su actuación en la toma de Oaxaca, Teniente Coronel. Con ese rango y como jefe del Ejército Libertador en la región costeña del sur, el general Guerrero participó en la toma de Puerto Escondido, Santa Cruz Huatulco y Acapulco. 

Cabe la gloria al general Guerrero, junto a Guadalupe Victoria, ambos combatientes en la toma de Oaxaca, de no haber aceptado el indulto que le ofrecieron los realistas y mantener el fuego de la Independencia Nacional, después de la muerte del generalísimo Morelos.

- II –

En el año 1820, derrotado Guadalupe Victoria, el único insurgente que sostenía la causa de la Independencia era don Vicente Guerrero. En vista de ello y al no poder derrotarlo en el campo militar, el virrey Apodaca envió al padre del general como emisario para ofrecer a su hijo rebelde el indulto, reconocimiento de su grado militar y una recompensa monetaria. Ha trascendido que don Pedro Guerrero llorando, hincado y abrazado a las piernas de su hijo, le rogó que aceptara el ofrecimiento del virrey. Guerrero, el negro guerrerense, el costeño indómito, se dirigió a sus hombres y les dijo: “Compañeros, este anciano es mi padre. Ha venido a ofrecerme recompensas en nombre de los españoles. Yo he respetado siempre a mi padre, pero la patria es primero”.

A finales de 1820, ante la negativa del general Guerrero a aceptar el indulto y demás prebendas, el virrey mandó a Agustín de Iturbide como jefe de un poderoso ejército a combatirlo. Sin embargo, Guerrero lo derrotó en Zapotepec.

Ante la imposibilidad de someterlo, Iturbide invitó a Guerrero a unirse para consumar la Independencia. Para ese entonces, el general Guerrero ya había propuesto al general Armijo, a su subordinado el coronel Carlos Moya, y al teniente coronel Francisco Berdejo, aprovechar “la puerta abierta para poder ser un padre de la patria, esto es, de nuestro suelo mexicano”. Guerrero aceptó la invitación de Iturbide, no sin antes propinar otra derrota al ejército realista, en el Espinazo del Diablo.

- III -

El 1° de abril de 1829, al rendir protesta como presidente de la Nación, el general Vicente Guerrero declaró que su gobierno estaría bajo la supervisión del pueblo, que respetaría la soberanía de los estados y que dado lo crítico de la situación, encabezaría un gobierno austero para disponer de crédito que se destinaría al impulso de la educación y al fomento de las empresas agrícolas y fabriles. Hasta ese momento no se había escuchado una propuesta similar; faltaban 23 años para que el señor Juárez, a la sazón gobernador de Oaxaca, reivindicara el sistema federativo, donde los funcionarios públicos no pueden disponer de las rentas en su beneficio, sino con sujeción a las leyes; tampoco pueden improvisar fortunas ni entregarse a la disipación, sino vivir en la honrada medianía. El 15 de septiembre de 1829, primera vez que se celebró la Ceremonia del Grito, el presidente Guerrero expidió el decreto de Abolición de la esclavitud, el cual había sido promulgado por Miguel Hidalgo en Guadalajara el 6 de diciembre de 1810.

La abolición de la esclavitud por parte de Guerrero fue una de las más importantes contribuciones a los derechos humanos durante el siglo 19, no solo en el Continente Americano, sino que aventajó también a muchos países europeos.

En diciembre de 1829, Guerrero fue traicionado por su vice, Anastasio Bustamante. Perseguido por la élite conservadora, Guerrero se retiró a Tixtla. Su nueva rebelión, llamada entonces "la Guerra del Sur", terminaría con el secuestro y asesinato de Guerrero, no capturado en batalla, sino a través de una intriga y traición planeada por Bustamante. 

El 14 de febrero de 1831, fue condenado a la pena máxima y fusilado en Cuilápam, Oaxaca, el valiente y patriota general suriano.

“Vuelva altivo a los patrios hogares / el Guerrero a contar su Victoria / ostentando las palmas de gloria / que supiera en la lid conquistar”. (Estrofa VIII de la versión original del Himno Nacional, donde se hacía una  sutil referencia a Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria).

MEMENTO
14 de febrero de 1831: Muere fusilado Vicente Guerrero en Cuilápam, Oaxaca.
16 de febrero de 1977: Muere el poeta Carlos Pellicer. 
18 de febrero de 1913: Francisco I. Madero y José María Pino Suárez son apresados en Palacio Nacional.