No se reconoce tortura en Oaxaca  

Sara Méndez Morales (centro) dijo que la tortura se comete durante la detención, el traslado y en centros de detención y penitenciarios.

En Oaxaca, como en muchos lugares del país, la tortura se comete principalmente durante la detención, el traslado y en centros de detención y penitenciarios; sin embargo, no es reconocida, documentada ni sancionada, aseguró la coordinadora general del Comité de Defensa Integral de Derechos Humanos Gobixha (Codigo-DH), Sara Méndez Morales.

Al dar a conocer el informe Impunidad y Negación de la Tortura en Oaxaca, explicó que el análisis se hizo a partir de la revisión de expedientes de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) de 2017 y 2018, así como en información sobre custodios y personal de seguridad de centros penitenciarios y en testimonios de jóvenes estudiantes en riesgo de sufrir tortura o Tratos y Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (TPCID).

Precisó que la revisión de los expedientes de la DDHPO arrojó un patrón donde la población en riesgo de vivir tortura y TPCID, es básicamente la de los varones jóvenes y adultos jóvenes con escolaridad de nivel básico a media superior o privados de su libertad en cualquier centro penitenciario.

Subrayó que la investigación identificó 26 métodos de tortura aplicados de manera combinada por directores de penales, custodios y agentes estatales de investigación, entre otros más.

Aunque, mencionó que se identificaron otros 12 métodos de TPCID contra la población privada de libertad.

Destacó que la reclusión en sí misma es condición de vulnerabilidad, puesto que la población privada de libertad está bajo el resguardo de funcionarios públicos, quienes no están cumpliendo con sus funciones de garantizar la seguridad e integridad de las personas.

Resaltó que en el caso de personal penitenciario y de custodia, los datos obtenidos arrojan un perfil medio del personal penitenciario y de custodia constituido por dos terceras partes de varones de entre 20 a 40 años y con escolaridades básica y media superior, en su mayoría, mientras una tercera parte de personas se asumen de un grupo indígena.

Aparte de esto, observó que se documentó la situación de negación de la tortura en diversas instituciones y las dificultades para una adecuada sistematización.

Méndez Morales apuntó que en el informe Impunidad y Negación de la Tortura en Oaxaca, se hace una serie de recomendaciones a la Fiscalía General de la República, al Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, a la Fiscalía General del Estado, a la Secretaria de Seguridad Pública y a la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca.