Dora Cecilia, vigía de la arquitectura doméstica oaxaqueña

Si alguien le tiene un amor descomunal a la ciudad de Oaxaca es una mujer que ha dedicado tres décadas de su vida a documentar la casa oaxaqueña, la investigadora y escritora Dora Cecilia Aceves Martínez, una mujer que sabe respirar y sentir el aire puro, dejarse iluminar la mirada por los amarillos de las flores de los macuiles, los verdes y cafés de las montañas, ver el cielo raso entre la arquitectura perfecta de una ciudad que fue trazada como un tablero de ajedrez. 

Al hablar, en entrevista, del tomo cinco de su colección dedicada a la memoria arquitectónica, la cronista quien recientemente cumplió 76 años, no puede renunciar a la emoción que le provoca su objeto de estudio. Línea, color y textura de la casa oaxaqueña es la serie de libros, que ella misma publica, con el único objetivo de enamorar, a quien todavía no ama a Oaxaca, de su legado invaluable. 

La charla transcurre en una pequeña antesala de una casa oaxaqueña, en el barrio El Patrocinio, de la ciudad, herencia de sus padres. La orgullosa promotora de la ciudad que la vio nacer registra la memoria arquitectónica de los inmuebles habitacionales de la ciudad Patrimonio de la Humanidad. 

Su experiencia, trayectoria y documentación la hacen afirmar que la casa oaxaqueña se aferra al suelo para subsistir. “Al ser zona sísmica, en esta ciudad podemos observar la mayoría de casas de un nivel” comenta al caminar hacia la mesa de vidrio sobre la que colocó sus libros publicados. 

A esta mesa la iluminan siete títulos:  Parece que fue ayer, crónica del Oaxaca que se fue, Patrocinio, mi barrio y Línea, color y textura de la Casa Oaxaqueña tomo I, II, III, IV y V;  alrededor cuelgan más de 120 reconocimientos, diplomas y títulos profesionales tanto de ella como de su padre. 

Cierta de que su única en esta tarea es documentar la memoria de estas construcciones porque ello es vital para la cultura del estado, Dora Cecilia Aceves Martínez no descansa en sus investigaciones. Con el recién impreso tomo cinco de su colección, asegura que ya tiene material para los tomos: seis, siete y ocho. 

Sus ediciones son autofinanciadas, publica de manera independiente. Las presentaciones de cada una de ellas también lo son. Fruto de su trabajo, en cada uno de estos tomos ella asegura que las casas le hablan: “Si hago todo esto es para que la gente sepa la importancia de estas casas. Cada vez que recorro la ciudad, la mayoría de veces a pie, ellas me piden ayuda, me piden seguir con vida. Mi objetivo es dar a conocer lo que no se conoce, que la gente conozca su historia”. 

Invariablemente en cada tomo de esta colección, la arquitecta incluye en la portada la foto de un interior de alguna casa oaxaqueña y en la cuarta de forros: una esquina con un pensamiento escrito por la arquitecta.

Destacan también los colores del lomo, los clásicos de estas construcciones, mismos que tuvieron un 80 por ciento de las casas entre los años entre los años 1700 y 1800: el amarillo ocre y el rojo óxido. 

En cada volumen también incluye 50 casas más, ya con el nuevo libro suman un total de 250 casas documentadas. La estructura de cada volumen se divide en dos partes: un poco de historia de la vivienda y la descripción arquitectónica de la misma. Cada libro tiene cuatro capítulos: Casa bellas, casa vivas, Casas bellas, sin vida, Casas históricas, casas vivas y Casas históricas, sin vida.

En su colección titulada Línea, color y textura de la Casa Oaxaqueña el 90 por ciento de las fotografías que ilustran cada página son tomadas por ella misma. La colección destaca porque en la portada de cada libro muestra un interior de alguna casa y en la cuarta de forros: una esquina con un pensamiento escrito por la arquitecta.

En el tomo cinco de Línea, color y textura, Dora Cecilia Aceves Martínez conduce al lector por un Oaxaca con una gran tradición virreinal que la hizo una de las principales ciudades novohispanas a fines del siglo 18, no solo por su movilidad económica, sino por su efervescente vida artística y cultural. La arquitectura de todas las casas de la época del virreinato son únicas en esta ciudad, no la tiene ninguna otra ciudad en la república mexicana. 

Con descripciones minuciosas, la arquitecta lleva de la mano a quien tenga el privilegio de abrir estos tomos. En cada libro se abre el túnel del tiempo, ella da cuenta de una riqueza invaluable para lo cual ha dedicado más de 30 años de su vida a contar las historias de cada casa. Para contarlas, recurre tanto a la historia oral, a los archivos hemerográficos, a diversas colecciones fotográficas y al trabajo de campo que ella celosamente realiza, visita una y otra vez las casas que presenta en cada uno de sus libros. 

La pertinencia de este tomo cinco, en momentos en los que el centro histórico se ha convertido en zona comercial, en los que cada dos casas se pueden encontrar  hoteles, hostales y restaurantes, Dora Cecilia ofrenda este volumen que hará sacudirse a muchos la consciencia por el cuidado de la arquitectura doméstica de la ciudad. Presentará este título la tarde del sábado, acompañada de Francisco Ruiz Cervantes y la participación musical de la cantautora,  Ana Díaz. 

 

Altiva y hermosa te presentas,
luciendo tu gala en colorido,
tu textura en nobles materiales
y en el trazo perfecto de tus líneas.
Al pasar a tu lado siento que me hablas,
me pides ayuda.
¡Sálvame! Me dices con angustia. 
Y no sabes cómo lucho a diario para cumplir tus deseos
y ¿sabes? son los míos también.
¡Sigue viva y no te des por vencida y juntas vamos a lograrlo”. 
Dora Cecilia.