Mozart, genio de genios 

El 27 de enero de 1756 vino al mundo en Salzburgo, Austria, uno de los compositores más excepcionales de la historia: Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, más conocido como Mozart. 

Fue el séptimo hijo de Anna María Mozart y del compositor de la corte arzobispal Leopold Mozart; desde temprana edad mostró una capacidad prodigiosa en el dominio de instrumentos de teclado y del violín. 

Desde los 3 años de edad, Wolfgang descubrió el piano y empezó a tocar las primeras piezas musicales. A los 4 años consiguió tocar el segundo violín durante los ensayos del trío musical de cuerda de su padre y a los 5 años ya componía obras musicales; además, sus interpretaciones eran apreciadas por la aristocracia y la realeza. 

Con 17 años cumplidos fue contratado como músico en la corte de Salzburgo, para posteriormente emprender varios viajes por Alemania, Francia, Gran Bretaña y los Países Bajos, buscando, junto con su padre, una mejor posición económica. 

En 1781 se instaló en Viena, ciudad que le vio alcanzar fama y en donde comienza su ascenso.

EL LEGADO

El compositor nos dejó más de 620 piezas: 21 óperas, 15 misas, más de 50 sinfonías, 25 conciertos para piano, 12 conciertos para violín, 27 arias, 17 sonatas para piano y 26 cuartetos para cuerdas, entre otras. 

Su música fue innovadora, accesible y sirvió de inspiración para los músicos que le siguieron. Muestra de su talento es que se cuenta que Mozart tenía claras en la mente sus piezas, antes de transcribirlas. Por ello, sus partituras son fáciles de leer, lo que se refleja en su estilo musical. Mozart dominó las reglas del estilo clásico, mejor que la gran mayoría de los compositores.


Entre sus diez obras más celebradas están:
1.- Ave Verum Corpus, Kv. 618 (1791).
2.- Misa de Réquiem en Re menor, Kv. 626 (1791).
3.- Concierto para Clarinete en La mayor, Kv. 622 (1791).
4.- La Flauta Mágica Kv. 620 (1791).
5.- Cuarteto No. 19 Kv. 465, “las Disonancias”.
6.- Sonata para Piano en La Mayor No. 11 Kv. 331 (c. 1783).
7.- Concierto para piano No. 21 en Do mayor Kv. 467.
8.- Sinfonía No. 40 Kv. 550 (1788).
9.- Serenata No. 13 para cuerdas en Sol mayor, Kv. 525 (1787).
10.- Quinteto para clarinete en La mayor, Kv. 581 (1789)

 

Otras de sus grandes obras son la ópera Le nozze di Figaro (Las bodas de Fígaro) que estrenó con gran éxito en 1786 y en 1787, en Praga, Don Giovanni. 

LA MUERTE

Según las crónicas, el compositor falleció el 5 de diciembre de 1791, a los 35 años de edad. 

Meses antes de su muerte, en septiembre, comenzó a sentirse mal y para noviembre empeoró y cayó en cama. Según algunas versiones, sufrió hinchazón, dolores y vómitos, hasta que perdió el conocimiento y cayó en coma.

El certificado de defunción refiere que murió a causa de una “fiebre aguda con erupciones cutáneas”.

Según la familia del músico, testigo directo de sus últimos momentos, tenía el cuerpo tan hinchado, que no se podía mover en la cama, una fiebre muy alta y se quejó de que tenía “el sabor de la muerte en la lengua”.

Entre las posibles causas de muerte de Amadeus están fiebre reumática, infección por estreptococos, fallo renal, glomerulonefritis aguda, triquinosis, gripe, infección por flebitis, sífilis, envenenamiento con mercurio, antimonio o plomo, y hasta el asesinato. 

Además, circularon rumores de que fue envenenado; él mismo lo sospechaba, según el testimonio de su mujer Constanze y se llegó a decir que por ello compuso su Réquiem en las últimas semanas de vida.

Otros expertos han propuesto que Mozart pudo morir a causa del antimonio que le recetaron para aliviar su melancolía y depresión, o por el mercurio que tomó para curarse de sífilis, aunque nadie ha dado un diagnóstico definitivo.

También se habló de que su contemporáneo, el compositor Antonio Salieri, tuvo algo que ver en la muerte del artista. Aunque la leyenda dice que se odiaban, parece ser que más bien se veían poco y eran amigos. 

Lo cierto es que Mozart no pudo terminar su Réquiem. La mañana del 4 de diciembre de 1791, el austriaco todavía trabajó en la obra, pese a saber que los médicos lo habían desahuciado. Por la noche dio sus últimas instrucciones a seguir, después de su fallecimiento, y entró en coma para no recuperarse más.

El funeral tuvo lugar en una nave lateral de la catedral de Salzburgo y su cadáver fue conducido al cementerio de San Marx, donde fue enterrado. 

Cientos de músicos han interpretado sus creaciones que han trascendido el tiempo. Sin embargo, para darnos una idea de su tamaño y trascendencia, otro genio, Albert Einstein, alguna vez dijo de él: “La música de Mozart es tan pura, tan hermosa, que puedo ver el reflejo de la belleza interior del universo”.