Vestir a los Niños Dios: labor en crisis

Ana Lilia PachecoAna Lilia Pacheco

La comerciante declara que algunas personas dejan a los Niños y no vuelven por ellos, como fue el caso de estos.

La difícil economía en las familias o el cambio de religión de los clientes han afectado el trabajo de doña Verónica, quien desde hace más de 30 años se dedica a restaurar y vestir imágenes de Niños Dios para la festividad del Día de la Candelaria.

“Hay quienes venían cada año, pero ya cambiaron de religión. Son personas que ya no creen en las imágenes. Antes venían y decían ‘ay, qué bonito quedó mi niño’ y ahora ya se han olvidado de eso”, relata Verónica Ramírez García, quien tiene su local en el interior del Mercado Zonal de Santa Rosa, a 20 minutos del Centro Histórico de la capital oaxaqueña.

Ella recuerda que en el pasado, una semana antes del 2 de febrero, su local estaba lleno de imágenes de Niños Dios, listos para ser vestidos o restaurados; “las mesas ya estaban llenas y ponía los vestidos acomodados para exhibir; ahora ya no viene mucha gente”.

Doña Verónica reconoce que a pesar de que la vestimenta se compre cada año, la prioridad de las personas es comprar comida para sus familias.

Doña Verónica, con una imagen restaurada, lista para ser vestida.

Relata que el pasado 24 de diciembre apenas vendió seis imágenes, cuando en otras ocasiones eran más de 15, además de que las personas prefieren ir a comprar al Mercado de Abasto que al Mercado Zonal de Santa Rosa.

También señala que para algunos creyentes les es difícil cambiar a sus imágenes que ya están deterioradas, por lo que prefieren pagar la restauración del Niño, a adquirir uno nuevo.

Familia de restauradores

La comerciante comparte que junto con sus hermanos se dedican a la restauración y venta de Niños Dios, actividad que han desempeñado desde hace más de 30 años.

“Mi hermano tiene un local en el Mercado de Abasto y yo trabajaba con él, pero cuando abrieron aquí el de Santa Rosa, decidí seguir la actividad”, detalla.

Ella comenta que a pesar de que sabe utilizar herramientas para restaurar, ya casi no trabaja con ellas debido a su edad, pero le agrada que sus sobrinos y su hermano sí continúen con esa técnica.

Explica que hace años, ella hacía la ropa para los Niños Dios; “pasaba todo el día cosiendo y me iba a dormir como a las 12 o una de la mañana y mis hijos se despertaban a las 2 o 3 de la mañana para decorar la ropa que ya había hecho”.

Ahora, las vestimentas son hechas en fábrica, aunque aún ofrece algunos hecho a mano, por lo que los precios son diferentes. 

Las vestimentas más solicitadas

Doña Verónica recuerda que un compañero, cada año le pedía que a su Niño lo vistieran con uniforme del equipo América.

“Si me hacen ese tipo de pedidos, deben ser con anticipación porque debo conseguir la tela para hacer la ropa; pero sí, aquí los vestimos como ellos quieran”, advierte.

Afirma que la ropa que más le solicitan es la blanca, porque sus clientes le comentan que los sacerdotes los cuestionan el por qué lo llevaron vestidos como algunos santos.

“Yo digo que hay personas que le tienen fe a ese santo, por eso lo traen a vestir así; nosotros respetamos, si quieren de blanco, pues blanco”.

San Judas Tadeo, Sagrado Corazón de Jesús, Niño de las Palomitas o Santo Niño de Atocha, son las vestimentas que más le solicitan a doña Verónica.

"Algunos no se dejan vestir"

La comerciante comparte la creencia de que las imágenes de Niños Dios no se dejan vestir, pues en su experiencia, a algunas no les entra o los zapatitos no les queda porque tienen el pie ancho.

“Me ha pasado que el resplandor o sombrero, aunque se lo buscamos a su medida, no le quiere quedar o a veces los clientes nos dicen que mejor los dejemos así”, relata.

Cada vez que doña Verónica restaura y viste a un Niño Dios, “le digo que así me pidieron que lo vistiera y que esté tranquilo; gracias a Dios no he tenido un contratiempo, como que se me rompió; todo lo hacemos con calma y con fe”, comparte.

Doña Verónica espera que esta semana, previa al Día de la Candelaria, lleguen a su local varias piezas para ser vestidas y restauradas. Comenta que incluso le ha pasado que feligreses se acercan a su local para comprar la vestimenta el mismo día de la celebración.

Para saber más de los Niños Dios:
Las imágenes de Niños Dios que más compran son de 25 o 30 centímetros. 
Las más pequeñas son de 5 y 10 centímetros y las más grandes, de 70 y 80 centímetros.
Hay composturas que cuestan 15 pesos, pues sólo son retoques.