Comerciantes, guardianes de sus calles

Ana Lilia PachecoAna Lilia Pacheco

Los comerciantes reclaman que el Periférico no cuenta con alumbrado público.

“Esta es la zona más peligrosa de la ciudad de Oaxaca”, advierte Alfonso Cervantes, quien desde hace 30 años tiene un local entre las calles de Galeana y Privada de Mina, a unos metros del Mercado de Abasto de la capital oaxaqueña.

El comerciante relata que alrededor de esa zona hay prostitución, alcoholismo, asaltos y asesinatos que incrementaron después del conflicto magisterial en 2006, por lo que, junto con sus vecinos, decidieron cuidar al menos la privada donde tienen sus negocios. 

“Cuando estuvo el conflicto, se incrementó todo. Fue una catástrofe, un incremento de violencia, delincuencia; de todo.  Por eso nos organizamos para cuidarnos, porque cada hora nos asaltaban; ya no se podía salir”, recuerda.

Por ello, cada uno de los 10 negocios que hay en esta Privada instaló un timbre de auxilio que se activa en caso de robo, ya sea a un comercio o transeúnte.

Admite que antes del 2006 sí había delincuencia, pero no tan frecuente como en la actualidad, incluso, bromeando asegura que “los delincuentes han mejorado sus tácticas para robar”.

Modus operandi 

Ambos comerciantes señalan que las horas en las que comienzan los asaltos y cristalazos  son después de las 11 de la mañana; “yo creo que se dan cuenta que deja de pasar la gente”.

“Yo ya me sé el modus operandi de los rateros”, reconoce don Francisco, pues recuerda que hace una semana, al salir del banco ubicado a dos cuadras, vio que el joven que caminaba atrás de él fue interceptado por cinco personas.

“Uno lo agarró del cuello, dos lo revisaban y otros dos estaban cuidando. Yo volteé y primero pensé que estaban jugando, hasta que vi que le revisaban las bolsas del pantalón. Me iba a acercar, pero como eran cinco, ni para meterse”.

De acuerdo con Carol Martínez, otra comerciante de esta zona, con la ayuda de una barreta, los rateros, que ha visto que son jóvenes de entre 20 y 25 años, han abierto los comercios frente al Mercado de Abasto.

Asimismo, don Alfonso asegura que estuvieron a punto de entrar a su comercio, pues una de sus vecinas vio cómo forcejeaban la cortina de metal, por lo que corrió a activar la alarma, que los ahuyentó.

Asaltos, cristalazos y muertes

Don Alfonso detalla que hace un mes, frente a su comercio, asesinaron a un joven después de haber sido asaltado y a otro frente al banco ubicado en la esquina del Periférico y la calle de Guadalupe Victoria. 

“Aquí en mi comercio, lo que más me roban son los botes de dulces, pero sé que son los teporochos que luego van a revenderlos y ya tienen para su vicio”, relata entre risas.

También recuerda que a un señor le enterraron un picahielos en la nuca después de asaltarlo al salir de una cantina y quien estuvo vagando por días hasta que murió; “vino la Cruz Roja, pero no lo revisaron bien porque sólo dijeron que estaba deshidratado”.

Los locatarios afirman que otro delito frecuente en esta zona es que les rompan los cristales a los automóviles, mejor conocidos como “cristalazos”, lo cual ocurre en su mayoría en las calles de Privada de las Casas y Galeana.

No hay autoridad

“Antes llamábamos a la Policía y en vez de que se movilizaran, nos preguntaban que quién había robado, cómo iba vestido, si iba acompañado, para dónde se fue”, lamenta don Alfonso.

Los taxistas también son un problema en esta zona, pues los vecinos comentan que hace unos meses, culparon a un repartidor de pizzas por supuestamente rayar un vehículo, por lo que le quitaron todos los pedidos que llevaban.

Doña Carol agrega que hace una semana fue con un policía a decirle que habían asaltado a una persona y éste le contestó: “pues vaya usted a agarrarlo”.

También señalan que en diciembre pasado se hizo un operativo para quitar a los vendedores de pirotecnia, sin embargo, al día siguiente ya se habían reinstalado.

Los vecinos afirman que si las autoridades quisieran que este lugar fuera seguro, ya hubieran implementado operativos frecuentes o colocarían un módulo de vigilancia, pues el que hay está escondido.

Asimismo, reclaman que en esa parte del Periférico no hay alumbrado público, lo cual es una ventaja para los asaltantes.