Casa Wabi, arte junto al mar

- I -

Casa Wabi es un complejo cultural construido a la vera de la costa oaxaqueña, en playas de Puerto Escondido, cercanas a la Laguna de Manialtepec.

En una superficie de más de 30 hectáreas, el arquitecto autodidacta de origen japonés Tadao Ando –Premio Pritzker 1995- diseñó la estructura principal de Casa Wabi, compuesta por seis estudios-dormitorios que albergan a los artistas residentes, una sala de exposiciones, otra destinada a proyección cinematográfica, amplios espacios de usos múltiples y un jardín donde predominan especies de la flora endémica de Oaxaca. 

A esta insignia de la arquitectura contemporánea, Tadeo Ando la definió como “un proyecto muy singular, donde utilicé diversos materiales poco comunes, permitiéndome crear una arquitectura y espacios que no pueden ser creados en otro lugar aparte de éste”.

A la maestría de Ando, se sumaron los arquitectos Álvaro Siza, también ganador del premio Pritzker en el año 1992, que diseñó el pabellón de barro; el mexicano Alberto Kalach, quien trazó el jardín botánico y construyó el horno de alta temperatura de próxima inauguración; el arquitecto japonés Kengo Kuma que creó un proyecto de sustentabilidad que incluye un huerto, un invernadero y un gallinero; los arquitectos paraguayos Gloria Cabral y Solano Benítez, que participaron en la creación del pabellón de composta y el despacho Ambrosi-Echegaray, de la Ciudad de México, que concibió el Pabellón de Guayacán.

- II -

La Fundación Casa Wabi, fundada en el año 2014 por el artista plástico Bosco Sodi, toma su nombre del concepto japonés “Wabi-Sabi”, el cual representa una visión del mundo centrada en la aceptación de lo efímero y la imperfección. En términos generales, wabi significa "la elegante belleza de la humilde simplicidad" y sabi "el paso del tiempo y el subsiguiente deterioro".

Basada en esa filosofía y en el principio que “En el mundo del arte, sobre todo en México, los artistas que tenemos éxito debemos sentir la necesidad de entregar nuestro aporte y establecer un genuino compromiso social”, que sostiene su fundador Bosco Sodi, la Fundación Casa Wabi se ha propuesto como objetivo fundamental la convivencia, el diálogo y el intercambio cultural de conocimientos, costumbres y tradiciones entre los artistas residentes y las más de veinte comunidades aledañas a Puerto Escondido. En cinco años de operación, Casa Wabi ha recibido a más de 300 artistas, nacionales y extranjeros, a razón de seis residentes, cuya estancia dura en promedio de uno a un mes y medio. Estos creadores han interactuado con más de 80,000 pobladores de localidades oaxaqueñas en proyectos comunitarios con proyección social y cultural.

El Programa de Residencia está basado en tres objetivos: 1) ofrecer al residente un espacio de introspección que potencie su creatividad; 2) fomentar la retroalimentación artística entre los creadores residentes de diversas disciplinas, y 3) propiciar una genuina interacción con mujeres y hombres estudiantes, artesanos, cooperativistas y trabajadores de las comunidades de la Costa Chica oaxaqueña.

- III –

De acuerdo al antropólogo Juan Pino Poliakoff, director de Proyectos Comunitarios, éstos “son el alma de la fundación; sin ellos, Casa Wabi sería una residencia más, como tantas otras que existen.

“Los proyectos desarrollados por los residentes con asesoría de Casa Wabi –agrega Pino - en estrecha colaboración con la población del área, buscan rescatar y revalorar las lenguas locales, la memoria oral y la historia colectiva; alentar la discusión y la asimilación de los problemas de género e identidad; impulsar la economía local a través de sus artes y oficios y fomentar la protección de las especies y el aprovechamiento de los recursos naturales de la zona.

“Por medio de la práctica de distintas disciplinas artísticas y de la organización de charlas, talleres y publicaciones -amplía el director de Proyectos Comunitarios-, hemos logrado afianzar diversos programas, entre ellos el taller de barro que está dirigido a niños de primaria y secundaria de las comunidades vecinas y tiene como objetivo revalorizar la importancia y nobleza orgánica de este material, que es un referente de la cultura y de la economía local.

“Un proyecto muy importante de la extensión cultural de Casa Wabi es la operación de la Biblioteca Móvil de la Costa, programa desarrollado en conjunto con la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca. Esta Biblioteca circula con un importante acervo de libros para niños, jóvenes y adultos y visita comunidades de la zona, donde realiza actividades en escuelas y espacios públicos, con el fin de promover la práctica y el gusto por la lectura”, finaliza Pino Poliakoff.

Por su parte, Carla Sodi, directora general de Casa Wabi, destaca el Programa de Cine “que busca ampliar la cultura cinematográfica en  la región, facilitar el acercamiento a la producción de cintas nacionales e internacionales, apoyar la realización de documentales sobre la región de la Costa oaxaqueña y la organización de talleres y encuentros que promuevan los medios audiovisuales. 

“En la sala de proyección de Casa Wabi, la Fundación ofrece una programación gratuita concebida en colaboración con la Cineteca Nacional de México, Ambulante Gira de Documentales, NDMantarraya y DOCsDF. Hemos desarrollado también un programa de proyecciones al aire libre en las comunidades aledañas.

“Por otra parte, también tenemos un programa de exposición de obras de artistas consagrados, cuyas exhibiciones duran aproximadamente un año, lo que permite el acceso de la mayor cantidad de personas. 

Por último, la directora general de Casa Wabi, refiere que todas las actividades que desarrolla la Fundación “son realizadas con el apoyo y cooperación de dependencias culturales de los gobiernos federal, estatal, privados y de la sociedad civil, lo que nos ha permitido habilitar una nueva residencia en Tokio, Japón, llamada Casa NaNo, dedicada a introducir a jóvenes artistas mexicanos a la cultura y a la escena artística japonesa contemporánea. Así mismo, la Fundación ha abierto un nuevo espacio de exhibición en la colonia Santa María la Ribera, destinado a impulsar el trabajo de artistas jóvenes en la Ciudad de México”.