El viento y las arenas

ESTAS LETRAS QUE LEES

Crear es siempre un reto para quien lo intenta; enfrentarse a la hoja en blanco, al lienzo limpio, al barro amorfo, a la partitura, para llegar a darle forma al pensamiento, es un proceso creativo que implica un esfuerzo mental para poder traspasar el plano de nuestras ideas y llenar el vacío ordenadamente, dándole sentido, forma y dirección a los pensamientos, de manera que estos puedan llegar a ser materializados en la realidad para ser comprendidos. En ese sentido, Víctor Martínez Guzmán es un creador en la extensión de la palabra.

Víctor es ingeniero civil de profesión y músico de corazón. De su trabajo puedo decir que construyó la casa de mi padre, en donde plácidamente hemos escuchado los once discos que conforman su trayectoria artística musical. Activo desde 1966, se ha presentado en diversos festivales de música en diferentes estados de la república, y forma parte de la ola denominada nueva música mexicana. Ahora nos presenta su ópera prima en las letras sin música: “El tiempo y las arenas”. 

En este primer acercamiento, nos adentramos en un texto de poesía fresca como una bocanada de aire de montaña, una conversación cantada, donde suenan cascabeles pegadas a las guitarras, las hamacas se mecen entre pilares y el miedo se asoma en las ventanas bajo las luces asesinas del dinero. Entre metáforas del mar y nombres, quince poemas nos conducen, como un río de instantes, por los rincones mismos del ser, al tratarse de palabras que reflejan de experiencias personales con matices hacia el infinito. 

“El tiempo y las arenas” es una obra que conjuga la belleza de las palabras con la gracia de la forma. Las palabras se van uniendo, y en su andar, van tomando formas caprichosas, que acompañan la lectura mientras las letras van formando curvas como copas de vino o se manifiestan enigmáticas y poderosas, como antigua pirámide prehispánica. Las palabras que llenan el texto van fluyendo y la forma de las palabras, acarician la mirada de quienes la observan, mientras uno se lanza a navegar en un mar de arenas en constante movimiento.

La pluma de Víctor Martínez, que ya antes nos había deleitado con sus composiciones musicales, ahora nos ofrece esta nueva posibilidad de creación, un primer acercamiento con la letra a secas, producto de una recopilación de más de veinte años de desarrollo, más de mil quinientas páginas de libretas que dieron frutos en “El tiempo y las arenas”.