No existen evidencias científicas de que transgénicos afectan a la salud

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A NIVEL MUNDIAL Y SOBRE TODO EN CHIAPAS no existen estudios concluyentes que indiquen que los productos transgénicos afectan a la salud.

A nivel mundial y sobre todo en Chiapas  no existen estudios concluyentes que indiquen que los productos transgénicos afectan a la salud, destacó el investigador y académico del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, Federico Gutiérrez Miceli.

Lo que sí es más dañino y afecta verdaderamente a la salud e incluso  al medio ambiente, destacó el investigador, es el uso irracional de los herbicidas como el glifosato”; en cambio existen productos transgénicos, como la soya, que son resistentes a plagas que sólo se eliminan con ese producto químico.

“La polémica sobre los transgénicos es más por el tema económico pues existen empresas multinacionales que invierten muchos recursos en la investigación de este tipo de productos y cuando logran resultado positivos generan una especie de monopolio en su venta” mencionó.

Existen un sector de la población que se opone al uso de semillas transgénicas y tienen sus razones, dijo;  sin embargo no debe existir un pleito entre la investigación que busca un mejoramiento genético  y la parte cultural en la siembra de los productos del campo.

Incluso los mismos campesinos al seleccionar las mejores  semillas para la siembra están haciendo, sin que lo sepan, de un mejoramiento genético, sólo que los investigadores utilizan sus conocimientos para acelerar ese mejoramiento genético,  indicó.

“No pueden estar peleadas la cuestión empírica con la biotecnología, por el contrario se puede conjuntar  estos dos temas para lograr  una mayor productividad y con una mejor calidad nutrimental” indicó.

En todo el tema de la producción agrícola, dijo, se debe privilegiar el control biológico  para tener una mayor  conservación de la biodiversidad y lo que se debe fomentar es el uso de los elementos que tiene la misma naturaleza para que haya mayor diversidad genética.

Todas  las plantas, apuntó,  tienen un bagaje y composición genética  para obtener metabolitos  y compuestos químicos que se  pueden usar para combatir hongos, bacterias e incluso como fitomedicamentos para los seres humanos y animales; privilegiando esta parte de la misma naturaleza se puede  ir dejando a un  lado los agroquímicos y fungicida.

“Hace más daño el uso de agroquímicos que la cuestión de los transgénicos,  por ejemplo a la Papaya antes de cortarlas le riegan fungicidas  sistémicos que penetran en ocasiones las capa de la piel y aunque se la quitemos para consumirla, no se elimina  esa sustancia” mencionó

Por ello, añadió, una alternativa es la producción orgánica. Creando fungicidas y fertilizantes a base de la misma composición genética de las plantas contribuye en la salud y en el cuidado del medio ambiente.

En ese tema tiene mucha responsabilidad la Secretaría del Campo pues en la entrega de paquetes tecnológicos a los campesinos debe empezar a considerar la disminución  de los herbicidas y agroquímicos  e incrementar la entrega de productos orgánicos, concluyó. 

TRANSGÉNICOS PODRÍAN RESOLVER PROBLEMÁTICAS QUE ACTUALMENTE PADECE EL CAMPO

El uso de la biotecnología para el mejoramiento de la calidad de productos que provienen del campo no debe ser satanizado, por el contrario se debe apostar más a  la investigación en esta rama puesto contribuye a la solución de diversas problemáticas que actualmente padece el campo, chiapaneco.

Mucha gente al hablar de transgénicos o de organismos genéticamente modificados (OGM)  hace referencia a la generación de enfermedades como el cáncer u otros padecimientos, sin embargo no existe evidencia científica que así lo comprueben destacó, Federico Gutiérrez Miceli, investigador del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez.

“En el mundo existen voces que son detractores de este tipo de productos, sin embargo no han presentado ninguna evidencia científica que  comprueben que son generadoras de enfermedades. Pero lo que sí es cierto es que las investigaciones han comprobados que con estos tipos de productos se podrían resolver problemáticas que actualmente padece el campo en la generación de alimentos” mencionó.

El catedrático explicó que a través de la biotecnología y la bioquímica se podría  elevar el mejoramiento de las semillas; ambas disciplinas contribuyen a la investigación para el  mejoramiento de los genes y con ello elevar la producción.

“Podría resultar más inocuo la implementación de semillas genéticamente modificadas o mejoradas que la utilización de agroquímicos en las plantaciones; eso sí está científicamente comprobado que genera diversos tipos de cáncer” mencionó.

La lucha por la aceptacioń o no  de los OGM tiene que ver más por una cuestión de política económica, consideró; puesto que existen grandes trasnacionales que acaparan la venta de agroquímicos que no aceptarían la disminución de sus ventas estos OGM que son más resistentes y que no requieren de uso de esos agroquímicos.

Luis Herrera Estrella integrante del Consejo Consultivo de Ciencias e investigador en el campo de los transgénicos, en fechas recientes en uno de sus artículos científicos, refirió que hay miles de estudios que demuestran que los transgénicos no representan ningún peligro para la salud humana, ni para la biodiversidad.

Puso como ejemplo al algodón genéticamente modificado que produce China, el cual es más resistente al ataque de los insectos;  ello ha derivado a la disminución del uso de insecticidas tóxicos y al mismo tiempo a la reducciń de incidencia de cáncer entre los productores.

“Los cultivos OGM presentan un uso creciente, tanto que en 2017, 17 millones de agricultores alrededor del mundo lo sembraron en más de 189 millones de hectáreas en 18 países diferentes” refirió el investigador.

Federico Gutiérrez Miceli, investigador del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, explicó que la dinámica del uso de los OGM en todo el mundo se enfoca a las problemáticas y  necesidades actuales del campo, es decir que ante los efectos del cambio climático se tiene que atender esa parte que reduce su productividad.

“Por ejemplo, se toman las semillas de ciertas regiones para mejorarlos genéticamente  que sean más resistentes a las plagas que afecta a esa región en específico; no es otra cosa que contribuir a una mayor producción sin el uso de los agroquímicos o  plaguicidas” precisó.

Con el avance de la ciencia y la  tecnología, dijo, se ha podido atender diversas  problemáticas inherentes al campo y en todo momento se debe privilegiar la responsabilidad y la ética.

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