Buscan calidad en cosecha de maíz

ASESORAN A PRODUCTORES
Ana Lilia PachecoAna Lilia Pacheco

Atole con amaranto y arándanos, hecho con harina.

Desde 2008, la ingeniera agrónoma María Guadalupe Cruz Martínez asesora a productores de maíz del estado, para mejorar sus cosechas y para crear alternativas en las que se aproveche el valor nutricional de este alimento, como son las harinas.

La también integrante de un colectivo, afirma que trabaja con agricultores cuyas semillas tienen más de 50 años y con quienes busca posicionar el maíz de color.

“Hay personas que sólo se enfocan en el maíz blanco y olvidan que hay diferentes tipos; además, el mayor valor nutricional se encuentra en el rojo y en el azul, pues ayudan a bajar los triglicéridos y colesterol”, informa.

Maíces de todo el estado

La ingeniera detalla que trabaja con 10 productores por municipio, en zonas estratégicas de las ocho regiones del estado, para saber cuál semilla es más resistente, así como los pros y contras de las tierras.

También ayudan con la producción de amaranto.  FOTO: Ana Lilia Pacheco Bautista

“En un principio trabajamos con productores de la Mixteca y Coatecas Altas, donde el clima es muy seco y cuando las personas cosechan, no recogen la cantidad deseada, pues el clima no les ayudaba”, destaca.

Banco de semillas 

María abunda que cuentan con una selección de maíces, pero para obtenerla, experimentaron en diversas zonas del estado donde sembraron algunas semillas; sin embargo, no dieron cosecha o no resistieron a las plagas y sequías; aunque otras mejoraron.

Subraya que hay diversas empresas que los contratan para que hagan una valoración de las semillas de maíz, a las que rescatan y guardan en un banco de semillas para que en caso de una sequía, éstas se vuelvan a cultivar.

“Hay semillas que hemos tratado por 10 o 12 años y agarran más fuerza que cuando los productores las cosechan, sale gran cantidad y con gran sabor”.

La ingeniera describe que el proceso del banco de semillas es prestar al productor la semilla, éste la siembra y al cosechar, la devuelve.

La ingeniera María invita a comprar las harinas y ayudar a los productores.  FOTO: Ana Lilia Pacheco Bautista

“Tenemos una selección de semillas resistentes en las que la mazorca sale a buena distancia, no crece muy alta y mantiene sus nutrientes”, detalla.

Harina de atole

María comenta que al visitar distintas comunidades del estado, conoció a mujeres que en sus casas tienen guardada harina de maíz para hacer atole o tortillas; “como está en seco, no se descompone, a diferencia de las masas” y quienes le enseñaron el proceso para esa alternativa.

Señala que el objetivo de vender harinas para preparar atole y tortillas es resaltar y rescatar las bebidas ancestrales, además de que tienen un gran contenido de vitaminas y nutrientes que se pueden aprovechar, de los maíces nativos.

Destaca que con la venta de estas harinas ayudan a levantar la economía de los productores de maíz sacando la mercancía de sus comunidades, “porque si se venden ahí, el precio es muy bajo. Los agricultores batallan en sacar el trigo y avena”.

La representante declara que son los turistas extranjeros los que más consumen las harinas, pues les llama la atención los colores rojos, azules o amarillos, a diferencia de los mexicanos, quienes dudan en comprarlas, pero después regresan porque les agradó el sabor.

Por ello, María invita a las personas a probar las harinas de atole, no sólo por el sabor, sino para “que consuman sano, saludable y orgánico, además de que ayudan a las comunidades”.