Pueblos protegen diversidad biológica

ENALTECEN PROPIEDAD SOCIAL

Los ejidos, las comunidades agrarias y los pueblos indígenas en colectivo, son quienes han protegido y conservado la diversidad biológica de los ecosistemas.

Si bien, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha reconocido y valorado la propiedad social, así como lo que representa para el país, los territorios comunitarios enfrentan hoy fuertes amenazas, afirmó el director ejecutivo del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, Sergio Madrid Zubirán.

El activista sostuvo que la propiedad social en México es muy importante, porque los ejidos, las comunidades agrarias y los pueblos indígenas en colectivo, son quienes han protegido y conservado la diversidad biológica de los ecosistemas, así como son depositarios de grandes recursos hídricos y del 60% de los bosques y selvas.

Por eso, subrayó que resulta fundamental fortalecer su gobernanza interna, no solo porque son los legítimos propietarios de esos territorios, sino también por los invaluables beneficios brindados a toda la sociedad en términos ambientales, culturales y sociales.

Expuso que la propiedad social se ha mantenido en México, a pesar de las modificaciones en 1992 del gobierno de Carlos Salinas, con una intención privatizadora de las tierras, aunque a la fecha se conserva la mayor parte bajo propiedad social.

Concesiones mineras

Sin embargo, destacó que las tierras bajo propiedad social enfrentan actualmente como amenazas la parcelación de áreas comunes, el otorgamiento de concesiones mineras, la presión para ceder los territorios a megaproyectos energéticos, turísticos, inmobiliarios, agroindustriales y de infraestructura, así como la renta de las tierras por sumas muy bajas y la entrega de apoyos individualizados del programa Sembrando Vida.

Pues –anotó–, hasta finales de 2017, en el 42 por ciento de los 11 mil 843 núcleos agrarios que realizaban actividades forestales habían sido otorgadas concesiones para actividades mineras, como Capulálpam de Méndez, Oaxaca, donde sus habitantes se han visto obligados a dejar sus actividades productivas.

“El despojo del territorio, la privatización de las rentas tiene consecuencias muy profundas. No se restringe a la pérdida de la tierra en sí, sino a la transformación forzada de los modos de vida ancestrales asociados a los territorios y a la alteración drástica de las relaciones sociales de las comunidades”, señaló.

De esta manera, llamó al gobierno federal a fortalecer la propiedad social de la tierra, a partir de la capacitación de todas sus dependencias, para que no socaven la gobernanza y los territorios comunitarios con programas que contradicen esta realidad.

Así como reforzar las asambleas comunitarias y sus órganos de gobierno, las capacidades del Registro Agrario Nacional (RAN), para frenar los esquemas de despojo, y apoyar las iniciativas de apropiación productiva de los territorios de las comunidades y ejidos, mediante esquemas de comercialización, un trato fiscal justo y el impulso a iniciativas que incluyan a todos los habitantes de los territorios.