Flor inmortal: artesanías mágicas

Este año, en la Noche de Rábanos, ganó el segundo lugar por “Ofrenda de nuestros corazones al Señor del Rayo que otorga fe”.

SAN ANTONINO CASTILLO VELASCO, Oaxaca.- Manuel Raymundo y Reina Cornelio, suegros de Francisca Sánchez Mateos, le enseñaron a hacer arte con la flor inmortal. Después, ella compartió el conocimiento a sus hijas; no obstante, ha querido llevarlo más allá de la familia.

“No recuerdo desde cuándo me han llamado, pero he ido a las escuelas a enseñar a los alumnos de jardín de niños y primarias cómo hacer figuras”, relata la artesana.

Doña Francisca aplaude que el comité y maestros de las escuelas hubieran volteado a ver a las artesanías con flor inmortal, pues “casi no les interesa cómo se trabajaba antes, de manera manual”.

Para ella es importante dar talleres de cómo crear figuras con esta flor, pues quiere que este arte nunca se pierda, tal como ha sucedido con su familia, quien lleva más de 50 años dedicándose a las artesanías.

La artesana agrega que también es un ingreso extra a su economía, pues recuerda que hace unos años, sus hijas le dijeron que trabajarían para ayudarle, lo cual le comentó a una fundación a la que pertenece, donde le dijeron que le ayudarían con difusión y organización de talleres para evitar eso.

“El costo del taller es de 200 pesos. Yo quisiera no cobrar, pero es parte de nuestro trabajo. Por eso se programa, se le da a cada uno sus flores y siempre duran mediodía”, reconoce.

Recuerda que el taller más reciente que ofreció fue a médicos y enfermeras, lo que provocó una sorpresa para ella, pues está acostumbrada a enseñar a niños; sin embargo, le dejó una agradable experiencia.

“Apenas me encontré a una enfermera que tomó el taller y me dijo que sí aprendió, que hizo un canastito como el que le enseñé y hasta no fue a trabajar para hacerlo”, afirma contenta.

Resalta: “No queremos morir con lo que sabemos, queremos dejarlo; que vean nuestro trabajo y se motiven y aprendan”.

Doña Francisca confiesa que todos los días le pide a Dios que se conserve este conocimiento y que volteen a ver a su municipio para que conozcan “la maravilla de nuestras artesanías”.

Un conocimiento de generaciones

Ángel y Juliana pertenecen a la primera generación de artesanos, junto con doña Francisca. Desde hace 19 años, cuando se casó con su esposo, Israel Raymundo, le nació el interés por seguir el legado.

“Tengo un nieto que me dice que quiere estar con nosotros porque me gusta mucho su trabajo, me agrada. Ya sembró su flor y la cultivó”, relata orgullosa.

Comenta que sus suegros tenían un local en el mercado Benito Juárez en la capital oaxaqueña, el cual le fue heredado al morir y donde pueden encontrar y encargar las figuras.

Su trabajo es reconocido

Doña Francisca relata que las visitas del turismo a su casa son recurrentes, principalmente de extranjeros a quienes les llama la atención que se puedan hacer las figuras con flores.

“Han venido de muchos países; estoy muy agradecida de que vienen. Les digo que viajan tanto para visitarnos. Una vez vino un joven que me pidió hacerle una bicicleta. Se la hice y se fue muy contento”, enfatiza.

También recuerda que la contactaron a través de su página de Facebook para hacer el arco de la puerta de un hotel en la Ciudad de México, como parte de las festividades de Día de Muertos.

Además, ha participado en distintos concursos en otras comunidades, así como en museos del estado donde han ganado o recibido menciones honoríficas.

Más de 50 años en la Noche de Rábanos

Cabe señalar que su familia lleva participando más de 50 años en la Noche de Rábanos en la que han sido reconocidos con distintos lugares como este año, en el que obtuvieron el segundo lugar con su obra “Ofrenda de nuestros corazones al Señor del Rayo que otorga fe”.

“Algunos años recibimos reconocimiento, otros no nos dan nada y otros ganamos como este año; aún así, no dejamos de participar”, resalta.