Juan Rulfo, más cineasta que escritor

Primera de dos partes
Casa de la Literatura Peruana.Casa de la Literatura Peruana.

"Pedro Páramo", adaptación de la novela homónima fue dirigida por Carlos Velo en 1966.

En el marco de la conmemoración de los 34 años del fallecimiento del jaliciense Juan Rulfo, vale la pena advertir que éste colaboró de manera directa en 37 producciones cinematográficas, siendo que su obra literaria consta apenas de dos títulos publicados: Pedro Páramo y El llano en llamas. El gallo de oro no cuenta porque no se publicó como novela, sino fue adaptada para el cine.

Aparentemente trabajaba en una novela que se titularía La coordillera, pero cuando estaba a punto de irse a imprenta, Rulfo la recogió de la editorial Fondo de Cultura Económica. Hasta el momento no hay rastros de ella.

Lo cierto es que Rulfo abordó la adaptación cinematográfica de su misma obra literaria e incursionó como guionista y asesor histórico. La escritora Gabriela Yanes Gómez refiere que el autor intervino en 37 trabajos cinematográficos entre los que destacan las dos versiones cinematográficas de su novela Pedro Páramo; una dirigida por Carlos Velo en 1966, y la otra de José Bolaños en 1976.

Una década después de la versión de Velo, José Bolaños realizó Pedro Páramo: El hombre de la media luna, con Manuel Ojeda encarnando al personaje principal. "Talpa", uno de 17 cuentos que conforman "El llano en llamas" también fue objeto de dos adaptaciones. La primera de ellas, dirigida en 1955 por Alfredo B. Crevenna.

El realizador Alberto Isaac se aventuró a conjugar elementos procedentes de dos relatos El día del derrumbe y Anacleto Morones para confeccionar El rincón de las vírgenes (1972), una comedia que recupera las dinámicas del campo presentes en la obra de Rulfo, pero sin el tono
trágico habitual del escritor. El filme narra las desventuras del curandero Anacleto Morones, personificado por Emilio Fernández, quien recorre Comala salvando almas a través del placer, la sensualidad y el humor.

El cuento El hombre, fue adaptado en el cortometraje homónimo de 1978 dirigido por José Luis Serrato, sobre el México rural, el asesinato y la venganza. Mitl Valdez hace lo propio en el filme Tras el horizonte (1984), sobre un campesino que comete asesinato contra una familia como expresión de venganza por la muerte de su hermano; después huye lleno de culpa y remordimiento.

La novela corta El gallo de oro inspiró a uno de los realizadores más importantes de la historia del cine mexicano, Roberto Gavaldón, quien realizó la adaptación cinematográfica homónima en 1964 explotando temas esenciales de la novela del jalisciense: la marginación, la pobreza, la ilusión de la riqueza, la muerte y la doble moral del entorno social.

La versión de Gavaldón tuvo a Lucha Villa e Ignacio López Tarso como protagonistas y la fotografía corrió a cargo de Gabriel Figueroa. Alicia Garciadiego escribió después el guión de "El imperio de la fortuna" (1985), filme dirigido por Arturo Ripstein y basado también en El gallo de oro que narra la historia de un humilde pregonero llamado Dionisio Pinzón (Ernesto Gómez Cruz) que recibe un gallo dorado moribundo al cual logra revivir y que lo saca de la miseria por algún tiempo.

Aunque el guion de La Escondida (1956), dirigido por Roberto Gavaldón, se basó en una novela de Miguel N. Lira y fue escrito por Gavaldón, José Revueltas y Gunther Gerszo, contó con las sugerencias y observaciones de Rulfo, además de participar como asesor histórico y responsable de la foto fija.

A su vez, en 1960 Rulfo coescribió junto con el director Emilio Fernández, el guion de Paloma herida (1963), esto por mencionar sus proyectos más memorables. El texto de La fórmula secreta (o Coca Cola en la sangre, 1964), se afirma fue escrito por Rulfo cuando ya se había filmado la película, dirigida por Rubén Gámez, y se conforma de diez episodios con diversas anécdotas que confrontan el mundo rural y la Ciudad de México. Este trabajo es considerado una de las seis mejores películas del cine mexicano.

Rulfo se ganaba la vida haciendo guiones y adaptaciones comerciales y fungió como supervisor en las filmaciones. El escritor Jorge Ferretis, director de Cinematografía, lo llamó para trabajar junto con Elena Garro, Archibaldo Burns, Carlos Fuentes, Juan José Arreola, Emilio Carballido y Xavier Villaurrutia.

Este breve recuento no pretende desestimar el valor de la obra literaria del jaliciense, pero sí hacer hincapié en su trabajo pluridisciplinario para abordarlo desde otras perspectivas que permitan entender su auténtica dimensión como artista.