La clase política se resiste a terminar con la corrupción

La clase política en general se ha resistido con todo para no dar resultados en el combate a la corrupción, aseveró el director ejecutivo de Transparencia Internacional en México, Eduardo Bohórquez.

“La gente no solo quiere que (los corruptos) vayan a prisión, quiere que se recuperen los activos que desviaron los presupuesto y que se reintegren a las arcas públicas”.

De visita en Oaxaca para acompañar al presidente ciudadano del Sistema Estatal de Combate a la Corrupción, Adán Córdova Trujillo, en la presentación de su informe, puso como ejemplo de esta resistencia la decisión de “patear” hasta 2021 el cumplimiento de la Ley 3de3 para los estados.

“Espero que Oaxaca levante la mano y diga: ¿por qué me voy a esperar hasta 2021, si lo puedo hacer ya? Todos los funcionarios electos sabían que venía la Ley 3de3. Ha sido un reclamo social que publiquen sus declaraciones patrimoniales, de conflicto de interés y fiscal, entonces ojalá Oaxaca no se espere y muestre dignidad y diga: Oaxaca, vamos primero. Hay otros estados que ya lo van a hacer, que no se van a esperar a 2021 y ojalá este estado se sume”.

Comentó que la primera vez que Transparencia Mexicana presentó el tema de la Ley 3de3 fue en diciembre del 2014 y fue el actual director del IMSS, Zoé Robledo, quien en ese tiempo era senador el que presentó la propuesta. “Pero aun teniendo gente como él, que apoya estos temas y muchos otros legisladores que se sumaron, llevamos desde 2014 tratando de transparentar algo muy sencillo que es cuánto tiene el funcionario cuando entra al gobierno”.

Eduardo Bohórquez añadió que para eso los estados son soberanos, “para hacer bien las cosas y ya hay estados que van a resolver antes el tema, *porque quiero mostrar el liderazgo de mí gobernador y quiero mostrar que éste es un estado soberano también para las cosas buenas”.

Destacó que en contraparte con la sociedad civil, academia, grupos empresariales y electores, se avanza poco a poco en estos temas. “Porque se nos olvida que en 2018 no solo fue la victoria de un candidato, fue la voz de una sociedad que dijo “ya estoy cansada, harta de que me roben”; de tal manera que si leemos con cuidado 2018, no fue solo un cambio de partido o de liderazgo, fue un reclamo social muy fuerte a la clase política que por alguna razón pensó también en un grupo que fuera muy joven, con un partido que tenía ocho meses, justamente porque no querían algo de lo que ya habían visto antes”.

Agregó que esta sociedad está trabajando en lo que puede con la academia, pero también como elector está cada vez más preocupado, molesto, cansado.

Manifestó que la sociedad civil organizada va a seguir haciendo su trabajo, que es empujar cambios legislativos, políticas públicas, mejor gobierno, pero la gente es la que está cada vez más molesta y uno puede resistir todo lo que puede, hasta que la realidad nos rebasa a todos.

-¿Ve en el actual gobierno federal disposición para que cambie esta situación?

- Por momentos sí. Hay un cambio importante en la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). La unidad es un sorpresa porque estaba dormida, pocos sabían que existía, pero ya despertó y la gente lo reconoce, pero hasta que no se vean sanciones y activos recuperados, no vamos a ver si va realmente en serio. Hace poco platicaba con Santiago Nieto, me decía que son más de 120 casos que están investigando; las redes llegan a los estados, a muchas empresas; si mantienen ese ritmo y las investigaciones avanzan en la Fiscalía General de la República, nos podrían dar una sorpresa positiva. Lo que sí, es que hubo un cambio de estrategia, la UIF, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) y la Fiscalía General de la República son los órganos anticorrupción de esta administración, ya no lo son las contralorías.

-¿Cuáles son los principales retos en estas materias?

-Los municipios, porque si este problema no se arranca desde la raíz no se avanzará. En los municipios hay dinero, uno cree que no, pero sí llega. No son cifras pequeñas, son millones y millones de pesos que llegan y que desaparecen. No hay dinero para todo, pero hay mucho más de lo que uno cree. Yo revisé el presupuesto y dije: ¡Ah caray! y este no es uno de los estados de los más ricos del país. Cuando uno ve lo que se transfiere a los municipios y se pierde da mucho coraje, porque a la gente que lo necesita no le llegan los apoyos. Hay municipios con muchos recursos, a los cuales no les estamos prestando la atención debida.

El otro reto es el sector privado, porque es corresponsable del problema de la corrupción y no ha hecho su parte para combatirla. Hay esfuerzos nacionales interesantes como los que impulsan la Coparmex o el Consejo Coordinador Empresarial; aunque en los estados el sector privado todavía no está haciendo su parte.