EZLN: 26 años después, indígenas igual de pobres

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A 26 AÑOS DEL SURGIMIENTO del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), ocho de cada 10 indígenas se encuentran en situación de pobreza.

A 26 años del surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), ocho de cada 10 indígenas se encuentran en situación de pobreza. Los Acuerdos de San Andrés Larraínzar, que representaron el primer intento de diálogo entre el Estado mexicano y los pueblos originarios y buscaron dar solución al conflicto armado que estalló el 1 de enero de 1994, quedaron en papel, pues no se ha garantizado la autonomía ni se han atendido las demandas de igualdad.

“El objetivo establecido en la Constitución: igualar las oportunidades de todos los mexicanos, aún es un reto pendiente”, reconoce el gobierno federal a través del Informe de Evaluación de la Política Social 2018 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

La situación es tal, advierte el reporte, que 3.2 millones de indígenas se encuentran en pobreza extrema; es decir, cuatro de cada 10 de los 8.3 millones de personas de ese sector en México no tienen recursos suficientes para alimentar a sus familias. Son ellos los que más dificultades y obstáculos tienen para ejercer sus derechos.

Francisco López Bárcenas, abogado, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, especialista del Colegio de San Luis y exintegrante del Congreso Nacional Indígena (CNI), comenta que, a pesar de que con el levantamiento zapatista se logró por primera vez un diálogo con el Estado, no se ha superado la visión que impera desde la Colonia: que las decisiones en torno a los territorios y los pueblos indígenas se tomen sin tomarlos en cuenta.

La causa principal que motivó el levantamiento de 1994 no se ha resuelto: “El EZLN mantiene una vigencia muy actual, tanto como en 1994. Lo ha logrado porque la causa central que motivó el levantamiento, aunque no la única, ha sido el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas.

“Nunca en la historia de México, hasta 1995, se había reconocido que jurídicamente existen pueblos y derechos colectivos que sólo le pertenecen a ellos. Sin embargo, hasta la fecha, los Acuerdos de San Andrés siguen sin cumplirse. Los derechos de los pueblos indígenas siguen sin reconocerse”, explica López Bárcenas.

El senador José Narro Céspedes, expresidente de la Comisión de Concordia y Pacificación, conformada de manera bicamaral en el Senado y en la Cámara Baja para mediar entre el gobierno federal y el EZLN, coincidió en que uno de los grandes triunfos del movimiento zapatista fue lograr que por primera vez el tema se pusiera en la discusión nacional e internacional.

Sin embargo, los acuerdos no se han cumplido, las anteriores administraciones dejaron el tema inconcluso, además no se encuentra presente en la agenda del presidente Andrés Manuel López Obrador.

“[Vicente] Fox no cumplió su compromiso de que en 15 minutos se iba a lograr la paz y se iban a cumplir los acuerdos. No se reconocieron a los territorios ni a su autonomía [ni que] los pueblos indígenas fueran sujetos de interés público con reconocimiento. No se cumplieron los acuerdos, y algunos de ellos fueron rebasados en la legislación internacional”, dice el legislador.

“El tema de fondo es no reconocer a los pueblos indígenas ni sus derechos, es dejarlos en estado de indefensión y vulnerabilidad ante las empresas y las grandes mineras. Actualmente no están reflejados correctamente en la agenda del Presidente. Hay que colocarlos ahí”, asegura.

Objetivo truncado

EZLN cumple 26 años de la lucha por la autonomía

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), inició el año con un acto político para conmemorar el levantamiento armado del 1 de enero del 1994, donde la comandanta Elizabeth, indicó la celebración de los 26 años de lucha, de caminar autónomo. “Aquí seguimos, aquí seguiremos, organizándonos con nuestra resistencia y rebeldía”, agregó la dirigente zapatista.

Por otro lado, el comandante Zebedeo, expresó que la lucha es para tener autonomía, para tener derecho de elegir. “Los poderosos no nos van a dejar en paz. Buscarán comprar nuestra dignidad, encarcelarnos, desparecernos, y echarnos al olvido como antes del 1994”, alertó el reconocido mando zapatista. “Enfrentamos un enemigo grande. Aquí seguiremos rebeldes frente a la muerte”, aseguró.

El Subcomandante Moisés, durante el inicio del programa de la celebración del 26 aniversario del levantamiento armado del EZLN, en el caracol zapatista de “Morelia”, preguntó a la comunidad “¿A qué están dispuestos ante la guerra de la bestia o capitalismo contra la humanidad?”.

El vocero zapatista compartió que la misma pregunta se la hicieron a las y los integrantes del EZLN, y la respuesta fue que “todas y todos están dispuestos a defender a la madre tierra”. Y las interrogantes también fueron para “el capataz”, o gobierno en turno: “¿Los malos gobiernos están dispuestos a destruirnos al costo que sea?”.

Cabe recordar que el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) hizo temer al gobierno de Carlos Salinas de Gortari lo peor; la movilización de otros grupos guerrilleros en varias partes del país, una respuesta terrorista de la ultraderecha y la intervención abierta de Estados Unidos. Ante ese escenario, no le quedó más que buscar una solución pacífica, mantener el cese unilateral del fuego y negar en todo momento que el de Chiapas fuera un problema militar.

Los zapatistas y el Gobierno mexicano abrieron el diálogo de paz con un acuerdo de respeto mutuo un 22 de febrero de 1994 en la catedral de San Cristóbal de las Casas para anunciar el comienzo de las conversaciones de paz.  El subcomandante Marcos, el único dirigente no indígena de la organización rebelde, dio a conocer la existencia de un principio de acuerdo.

En dicha reunión asistieron alrededor de 400 periodistas quienes fueron testigos del primer encuentro público entre la guerrilla zapatista y el representante del Gobierno mexicano Manuel Camacho Solís. En esa fecha el anfitrión fue el obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz, mediador de este conflicto. El obispo Ruiz, Camacho y los 19 representantes zapatistas que habían llegado a la catedral mexicana.

El primero en tomar la palabra fue el obispo de San Cristóbal de las Casas, quien calificó de momento histórico el encuentro de las dos partes que el 1 de enero se enfrentaron con armas y que cincuenta y dos días después, anunciaban el respeto mutuo en sus opiniones. "Yo me siento hondamente conmovido y agradecido, porque tanto el EZLN como el comisionado para la reconciliación y la paz hayan aceptado la hospitalidad de esta casa", compartió.

Actualmente los zapatistas buscan todos los caminos posibles para que fueran la palabra, el diálogo y el acuerdo, los caminos para construir la paz con justicia y dignidad.

“Tenemos un proyecto de vida, en educación, salud, y trabajamos la tierra en colectivo, somos comunidad”, aseguró Moisés. Por el contrario, “ha crecido el hambre de la bestia, no le importa destruir civilizaciones completas, incluso el planeta entero. La bestia tiene sus mañas, para convencer dice que sus megaproyectos son el progreso”, evidenció el subcomandante.

En esta conmemoración de los 26 años, el subcomandante Moisés declaró que en la consulta sobre el Tren Maya que se hizo hace unas semanas, “solo unas pocas personas participaron” para decir que “sí quieren los megaproyectos”. Con esto se desprecia “el pensamiento y el sentimiento de la gente, pues igual, va hacer de despreciar a la naturaleza y a los poblados”.

Por ello, advirtieron que continuarán con su lucha en contra de los mega proyectos y se opondrán firmemente a la construcción del Tren Maya en los estados de Chiapas, Quintana Roo, Campeche y Yucatán, a través del Consejo Nacional Indígena.

Nada cambia

Casi un cuarto de siglo después de que el EZLN advirtiera sobre la guerra genocida declarada contra los pueblos indígenas, el Coneval reporta que 8.3 millones se encontraban en situación de pobreza, es decir, 71.9% del total de esa población.

Al hacer una comparación, se puede observar la brecha entre ser indígena y no, pues del sector no indígena, 40.6% se encuentra en situación de pobreza.

Seis estados concentran 64.8% de la población indígena: Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Estado de México, Puebla y Yucatán.

“Las condiciones de carencia social y ausencia de bienestar económico que caracterizan a los grupos discriminados se agudizan para el caso de la población indígena o hablantes de lengua indígena. Del conjunto de la población en pobreza o vulnerada, la indígena es la que mayores obstáculos y dificultades enfrenta”, señala.

En 1995, Raúl Vera fue nombrado obispo coadjutor de la Diócesis de San Cristóbal, junto a Samuel Ruiz, obispo de ese territorio. Participó en el diálogo con el gobierno de Ernesto Zedillo y en el proceso para el restablecimiento de la paz.

Comparte con EL UNIVERSAL en entrevista desde Saltillo que han sido los intereses comerciales expresados en el TLCAN los que han impedido dar el reconocimiento pleno como sujetos de derechos a los pueblos indígenas y cumplir con lo acordado en San Andrés. A la fecha, los acuerdos “jamás se introdujeron en la Constitución, nunca se firmó un tratado de paz. La vigencia del acuerdo era que entraran a la Carta Magna, pero no querían reconocer a estos municipios”.

Esto no sucedió ni con la publicación, el 14 de agosto de 2001, de la reforma constitucional que reconoce los derechos de los pueblos indígenas, la cual se realizó en el gobierno de Vicente Fox. “Fue un mugrero, un estúpido programa de Sedesol, no era otra cosa”, lamenta el obispo.

El tema va más allá de la cultura, explican los especialistas. Reconocer a los pueblos indígenas como sujetos de derechos, con poder de decisión sobre el agua y las tierras que ocupan desde hace más de 500 años, afectaría primero que nada a los intereses económicos pactados en los acuerdos comerciales con otras naciones.

“Ya estaba hecho el Tratado de Libre Comercio [de América del Norte]. Al modelo de economía neoliberal se han sometido abiertamente nuestros gobiernos, desde Miguel de la Madrid hasta [Enrique] Peña Nieto.

“La razón por la que no se les iba a conceder a los pueblos indígenas derechos sobre el agua y el territorio, es que ya estaba pactado que se les daría el agua, la energía, todo lo que se les antoje a las mineras, [así como] lo que han puesto en las modificaciones estructurales en la Constitución”, dice.

Hoy nuevamente el EZLN ha externado abiertamente su postura contra uno de los proyectos más importantes de una administración federal. Se trata de la construcción del Tren Maya, del cual el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho: “Va porque va, llueva, truene o relampaguee”.

El EZLN, el Congreso Nacional Indígena y el Consejo Indígena de Gobierno acusaron que hubo una simulación en la consulta promovida por el gobierno federal entre los pueblos originarios para “imponer el Tren Maya, el cual entrega los territorios indígenas al gran capital industrial y turístico”.

“El Proyecto Integral Morelos y los megaproyectos de muerte reconfiguran el país para dejarlo a disposición del capital multinacional, principalmente imponiendo el poderío terrorista de los Estados Unidos”.

A pesar de que nunca se cumplieron los Acuerdos de San Andrés, para Francisco Bárcenas, una de las mayores aportaciones del EZLN fue sentar las bases para movimientos sociales de gran importancia como el Congreso Nacional Indígena, la Policía Comunitaria de Guerrero, el Consejo Regional Wixarika por la Defensa de Wirikuta (CRW), El Frente en Defensa de Wirikuta (FDW) y los colectivos en defensa del territorio que se han formado en Oaxaca. Movimientos sociales que han hecho lo que los mestizos no: recurrir a instancias internacionales para obtener sentencias favorables que en el ámbito nacional no serían posibles.

Además de lo más importante: sentar las bases para un verdadero diálogo.

“Aunque los acuerdos quedaron en el papel, dialogar es una cosa que no se ha vuelto a hacer. Si el gobierno entendiera eso, no estaría haciendo lo que hace. Si queremos recomponer este país antes de que se acabe, tenemos que dialogar y para eso al gobierno le toca poner las condiciones, no se vale ir a una asamblea, pedir que levante la mano la gente y decir: ‘Ya dialogué’. Eso es cualquier burla, pero no un diálogo”, asevera.

“Mal gobierno, loco y mañoso”: las palabras que el EZLN uso para definir a López Obrador

Hablar de la relación entre Andrés Manuel López Obrador, el subcomandante Marcos (hoy Galeano) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), es sinónimo de desencuentros. Los líderes indígenas se han desmarcado del tabasqueño desde su campaña presidencial en 2018, incluso cuando éste hizo un llamado a la alianza después de que María de Jesús Patricio “Marichuy”, la aspirante independiente indígena no alcanzara las firmas necesarias para lograr su candidatura.

Tras la elección del 1 de julio, en la que salió ganador Obrador, el EZLN publicó un desplegado firmado por los subcomandantes Galeano y Moisés, en el que aseguraban que el nuevo gobierno traería decepción. “Podrán cambiar de capataz, los mayordomos y caporales, pero el finquero sigue siendo el mismo (…) al menos la ilusión actual alivia esa historia de fracasos a la que luego se sumará la desilusión prevista", decía el mensaje.

El texto no mencionaba explícitamente el nombre del tabasqueño, pero comparaba la llegada del nuevo gobierno con un partido de fútbol. “La gran final tan esperada y temida concluyó y el equipo vencedor recibe, con falsa modestia, los clamores de los espectadores”, decía.

El subcomandante Galeano aseguraba en el texto que al nuevo presidente le faltaba "madurar y reconocer sus errores y tropiezos”. Incluso aseguró que su discurso era más cercano al de Gaby Vargas y Cuauhtémoc Sánchez que al de Alfonso Reyes. “No, nosotras, nosotros, zapatistas, NO nos sumamos a la campaña (…) por el bien de todos, primero los huesos”, se leía en referencia a uno de los lemas favoritos de Obrador.

En respuesta, el mandatario mexicano se limitó a decir que no caería en provocaciones; “amor y paz", dijo.

Ya en enero de 2019 se dio un nuevo desencuentro entre el EZLN y AMLO. En la ceremonia para festejar el 25 aniversario del inicio de su insurrección en el estado de Chiapas, el subcomandante Moisés advirtió que combatirían al “mal gobierno”; “loco” y “mañoso”, fueron algunas de las palabras que usaron para definir a Obrador.

“Ese que está en el poder (López Obrador) va a destruir al pueblo de México, principalmente a los pueblos originarios… vienen por nosotros, especialmente por el EZLN” aseguró el comandante Moisés. “Vamos a pelear y lo vamos a enfrentar”.

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