Ayer se cumplieron 39 años de que el integrante de The Beatles fuera asesinado en Nueva York

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Han pasado 39 años desde que resonara en las noticias de todo el mundo uno de los asesinatos o magnicidios más impactantes que ha vivido la humanidad. Se trataba de John Winston Lennon, músico inglés de 40 años que, dos décadas atrás había cimbrado al mundo junto a Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr con la aclamada banda musical The Beatles.

Fue un 8 de diciembre de 1980 cuando Mark David Chapman le disparó, después de recibir un autógrafo de su ídolo; y le arrebató la vida. La conmoción y la posteridad vinieron en el siguiente instante para elevar a John al estatus de leyenda. El mundo no podía imaginarse sin uno de los músicos más representativos del rock, del arte masivo, del carisma inagotable y, sobre todo, del sueño de vivir una utopía. La utopía de “Imaginar” un mundo en paz, un mundo sin fronteras y sin hambre. Un lugar utópico donde la mujer no fuera “el negro de este mundo”.

Lennon fue, junto con su cómplice y contraparte McCartney, la mayor vertiente creativa de la música pop de todos los tiempos. Esto nadie puede contradecirlo. Pero fue hasta que su cuerpo inerte fue declarado muerto, cuando su imagen se volvió de culto. Fue entonces que su música sonó y sonó; y los críticos filtraban ya, con el visor de lo “póstumo”, una percepción más completa y benévola de su aporte.

Lennon tuvo grandes creaciones, pero también fue inconstante. Tuvo, al igual que sus compañeros Beatles altibajos importantes que contrastaban de manera lógica sus destellos creativos. Entre sus mejores canciones puedo mencionar, sin temor a equivocarme, “Woman”, “Instant Karma”, “Starting Over”, “Jealous Guy”, Whatever Gets You Thru The Night” y la más clásica de todas, “Imagine”. Pero más allá de su valor híper aumentado después de su muerte, me gusta recordar su preocupación honesta por las causas marginales. Su apoyo al movimiento femenino (se cambió el nombre para dar prioridad al apellido de su esposa, por eso también se le conoció como John Ono Lennon); su participación en movimientos ecológicos y su intensa crítica a las acciones políticas de invasión o de combate en el mundo. Todo ello conforma la imagen imperdible de un hombre que logró el sueño de convertirse en figura mundial y de incluso superar a su ídolo Elvis Presley.

Hoy, a 39 años de no tener sus creaciones, de no conocer cómo habría evolucionado su obra y su propia vida, es bueno recordar su figura y su obra musical poniendo las melodías que más nos agradan de su repertorio. En esta ocasión voy a recomendar “#9 Dream” para que quienes recuerden a Lennon, le envíen un unísono canto de “A bowakawa-pausse-pausse!”, como sita la melodía.

#famosos