ISSSTE, sin reactivos para pruebas de dengue

Sufren saturación

Familiares denuncian que hay falta de personal médico.

La carencia de insumos básicos para realizar una prueba que le diagnosticara o descartara dengue y la saturación en el Hospital Regional Presidente Juárez del ISSSTE hicieron que la noche del jueves Luis Javier Fernández solicitara el alta voluntaria de su esposa Elizabeth Olguín.

A las 7:30 horas del jueves Elizabeth llegó al área de urgencias porque el dolor de cuerpo y los mareos le hicieron sospechar que tenía dengue, los médicos la atendieron casi de inmediato, pero sólo la pasaron a una silla, le canalizaron suero y así permaneció 14 horas.

“El doctor nos dijo que todo parecía indicar que era dengue, pero solo pudieron hacerle exámenes generales; si queríamos una prueba de sangre la enfermera le tomaba la muestra, se enviaba a un laboratorio particular y nosotros debíamos pagar 500 pesos”, denunció con decepción.

Por la saturación, el laboratorio no podía ni siquiera realizarle un examen general de orina que descartar un indicio de cualquier otro padecimiento, ya que tenían que esperar hasta la mañana del día siguiente.

Dormir en una silla

“Si esperaba, debía hacerlo en la silla porque no hay camas disponibles y yo no iba a permitir que mi esposa durmiera en esas condiciones”, explicó.

Desde que Elizabeth comenzó con los síntomas, descartó acudir con un médico particular porque como trabajadora del IEEPO tiene derecho al servicio en el ISSSTE, pero “no tienen camas, están saturados, no tienen ni reactivos para medir la glucosa”.

Al día siguiente “terminamos con un médico particular que le realizó los estudios de dengue por 563 pesos” y considerar que “el ISSSTE no sirve para nada, sufren de escasez de medicina, reactivos; no pueden ni hacer estudios sanguíneos. La atención se limita a lo mínimo”.

Javier Fernández descartó presentar una queja en la Comisión Estatal de Arbitraje Médico porque considera que no es un problema del personal médico y admite que “no nos pueden ayudar porque no tienen con qué” o enfermeras que admiten que “no tienen con qué hacer más por uno”.

Externó su inconformidad al director Jesús Gonzalo López Cruz cuando solicitó la baja voluntaria: “Se portó muy amable, dijo que entendía mi molestia, pero que no tenían camas”.