Llega a calles de Oaxaca espíritu navideño  

Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

Una grúa colocó adornos sobre los 25 metros de altura del árbol navideño ubicado frente a la Catedral.

Un árbol de navidad gigante, cientos de luces envueltas en escarcha, farolitos de celofán, un kiosco tupido de estrellas y jardineras teñidas del rojo de las nochebuenas, evocan el espíritu navideño en las calles del primer cuadro de la capital del estado.

Poco a poco la ciudad comenzó a teñirse de los colores dorado, plateado, verde y rojo, característicos de la época,  en distintos adornos colocados en las fachadas y balcones de la Verde Antequera.

El destello de fiesta se dispersa en la zona, viaja en las luces de serie que se despliegan del kiosco, evocando un cielo estrellado. 

Una grúa coloca adornos sobre los 25 metros de altura del árbol navideño ubicado frente a la Catedral Metropolitana, además de 400 figuras de hojalata, 300 esferas y aproximadamente 360 series de luces.

Hacia el Andador Turístico, trabajadores colocan luces ámbar revestidas de escarcha amarilla.

Trineo navideño

Jerónimo viaja en un trineo llevando felicidad a niñas y niños, pero a diferencia de Santa Claus, no lo hace con renos tirando del deslizador, sino con su mototaxi con el que todos los días recorre las calles de Juchitán de Zaragoza, en el Istmo de Tehuantepec. 

Su nombre es Jerónimo Flores Lagunas, conocido por la creatividad con la que año con año decora el medio de transporte para brindar servicio a la población. “Lo hago por gusto”, refiere.

Cada decoración va de acuerdo a la temporada; en septiembre la moto fue “vestida” de charro, en octubre de brujo y en diciembre de Santa Claus, en este año con un toque adicional, un trineo de madera en que pasea de manera gratuita a niñas y niños de su localidad.

La mototaxi de Jerónimo en esta temporada está forrada en su exterior de fieltro rojo simulando un gorro navideño, al frente de blanco simulando una barba blanca, también le fue colocada nariz y lentes. Al vehículo le añadió un trineo de madera que él mismo talló. El trabajo de herrería fue hecho por su hijo, mientras que la  decoración fue de sus hijas y su nuera. En total, explica, fueron 15 días de trabajo y una inversión de al menos 12 mil pesos.