La Resistencia Bacteriana: una amenaza para la Salud Pública

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PARA LA OMS la resistencia a los antibióticos es hoy en día una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo.

Fenómenos como la mala práctica  en el uso de los antibióticos  y el incremento de la temperatura a nivel global  ha generado que  el tema de la  resistencia bacteriana resurja  de nueva cuenta y sea considerado como una emergencia con una  prioridad para atender.

Esa situación  ha obligado a las organizaciones internacionales de salud a establecer medidas para contrarrestar sus efectos y a su vez realizar investigaciones para la generación de nuevos medicamentos  potentes y capaces de combatirla.

De acuerdo a los  especialistas, día tras día están apareciendo y propagándose en todo el planeta nuevos mecanismos de resistencia que complican la  capacidad para tratar las enfermedades infecciosas comunes.

Por ello es que infecciones, como la neumonía, la tuberculosis, la septicemia, la gonorrea o las enfermedades de transmisión alimentaria, son cada vez más difíciles y a veces imposibles de tratar, a medida que los antibióticos van perdiendo eficacia, refieren

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) la resistencia a los antibióticos es hoy en día una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo, puede afectar a cualquier persona, sea cual sea su edad o el país en el que viva.

“La resistencia a los antibióticos es un fenómeno natural, aunque el uso indebido de estos fármacos en el ser humano y los animales está acelerando el proceso. Cada vez es mayor el número de infecciones, por ejemplo, neumonía, tuberculosis, gonorrea y salmonelosis”  destaca la OMS en su reporte emitido en 2018.

La automedicación o bien, el abandono del  tratamiento a una infección provoca, como un un primer factor,  que  las bacterias  generen  resistencia y que se  complique la salud a futuro.

Cuando existe una mayor resistencia bacteriana, el tratamiento  para los pacientes se vuelve más difícil debido a la pérdida de eficacia de los antibióticos, a la vez  se ve comprometida la salud y se prolonga  su estancias en el hospital, además que se incrementan los costos médicos y aumenta la mortalidad.

CUÁNTOS MUEREN AL AÑO POR LA RESISTENCIA A LOS ANTIBIÓTICOS

Expertos destacan que al año tan sólo en la Unión Europea y Estados Unidos mueren al año alrededor de 50 mil personas a causa de infecciones por organismos multirresistentes y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) refiere que de no atender esa situación,  para el 2030 podrían perder la vida  aproximadamente 2.4 millones de personas en Europa, América del Norte y Australia.

Rusbel Rincón Pozo, Jefe de Terapia Intensiva del Hospital Gilberto Gómez Maza de Tuxtla Gutiérrez refiere que en ese centro  médico se han registrado  casos en los que la resistencia bacteriana han complicado  la mejoría de pacientes y en ocasiones desencadena otras situaciones.

“Muchas personas fallecen a causa de esa situación. Son por lo general pacientes que tienen bajo el sistema inmunológico  a causa de  alguna enfermedad crónica- degenerativa y que se encuentran en terapia intensiva”

Para este tipo de pacientes, explica, la combinación de resistencia a los antibióticos, una infección y el bajo sistema inmunitario  pueden desencadenar un panorama de emergencia que lo puede llevar a la muerte.

En México y más en Chiapas no existen estadísticas de cuántos personas, al año, podrían  presentar cuadros de resistencia bacteriana, aunque de acuerdo a Rusbel Rincón Pozo las cifras podría superar los 3 mil casos en el estado, de los cuales un gran porcentaje, lamentablemente desencadena en la muerte.

“En porcentaje,  la resistencia a los antibióticos se ve que cada vez  es mayor. A veces los estudios y cultivos que se realiza al paciente  indican que ningún antibiótico es sensible a dicha bacteria y el pronóstico se torna desfavorable, es decir que nos quedamos sin armas” comenta.

Las bacterias, asegura, se encuentran en todo el ambiente, ni un sitio se puede decir  fuera de éstas, ni siquiera los hospitales; es ante esa presencia, destaca el Jefe de Terapia Intensiva del Hospital Gilberto Gómez Maza,  que se toman todas las previsiones para evitarlas y es a través de  la higiene y un buen sistema inmunológico como puede contrarrestarse la posibilidad de una infección bacteriana.

Cuando se registra  una primera infección en un niño se le administra también los primeros antibióticos, a partir de ese momento comienza la carrera de la resistencia bacteriana, refiere el experto;  estos microorganismos generan lo que especialistas llaman memoria, es decir, que poco a poco  irán  mutando en respuesta al uso de uno u otro antibiótico.

En ese caso, la OMS  refiere que son las bacterias, y no los seres humanos ni los animales, las que se vuelven resistentes a los antibióticos. “Estas bacterias farmacorresistentes pueden causar infecciones en el ser humano y en los animales y esas infecciones son más difíciles de tratar que las no resistentes”  señala.

Para evitar esa situación recomienda cambiar urgentemente la forma de prescribir y utilizar los antibióticos; y aunque se desarrollen nuevos medicamentos, si dichos comportamientos en el uso de los antibióticos no cambian la resistencia a los antibióticos seguirá representando una amenaza.

“Los cambios de comportamiento también deben incluir medidas destinadas a reducir la propagación de las infecciones, a través de la vacunación, el lavado de las manos, la seguridad de las relaciones sexuales y una buena higiene alimentaria” asegura la OMS.

En muchos países la venta de antibióticos sigue siendo libre, por ello que se han disparado los números a nivel mundial de este tipo de casos. En México a partir de 2010 se prohibió la venta de los antibióticos de manera libre a fin de contrarrestar la resistencia microbiana y ha contribuido en la contención de casos.

Desde esa fecha, la Secretaría de Salud dispuso que las farmacias podrán suministrar antibióticos solamente  con la presentación de la receta médica,  “las farmacias registran los ingresos y egresos de los productos; se quedan con una copia de la prescripción y a la original, la cual pertenece al paciente, le ponen un sello para indicar que ya ha sido surtida.

Bajo esa restricción se ha logrado reducir  hasta en un 85% de la venta total de antibióticos en el país, cifra que representa el consumo por auto prescripción destaca José Sifuentes Osornio, Director Médico y Profesor de Medicina del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

El experto indica que  la resistencia microbiana es una amenaza creciente para la salud pública mundial dado que el problema se ha generalizado; todo ello ha generado modificaciones en las estrategias de tratamiento, ha elevado los costos de la atención médica y, por supuesto, ha provocado mayores riesgos de morbilidad y mortalidad en los pacientes portadores de infecciones por estos microorganismos.

Una de las causas que provoca la resistencia microbiana, destaca el médico, es que mucha gente se auto prescriben antibióticos para infecciones que tiene más relación con algún virus y no propiamente a causa de alguna bacteria.

“Si no se toman medidas urgentes, el mundo está abocado a una era post-antibióticos en la que muchas infecciones comunes y lesiones menores volverán a ser potencialmente mortales” indica  José Sifuentes Osornio.

A fin de prevenir una situación que a la larga podría representar un problema de resistencia a los antibióticos Sifuentes Osornio recomienda no usar antibióticos para infecciones virales, como los del resfriado común. “Los antibióticos no funcionan en los virus” refiere.

El paciente no debe presionar a su médico para que le recete un antibiótico; y cuando se tome este tipo de medicamentos se debe  seguir las instrucciones con cuidado; es importante cumplir con el esquema terapéutico indicado.

“Aunque se sienta mejor es importante que concluya el cuadro  completo de  tratamiento. Si se interrumpe demasiado pronto, algunas bacterias pueden sobrevivir y volver a infectarse y en un largo proceso esa bacteria generará resistencia” explica  Rusbel Rincón Pozo, Jefe de Terapia Intensiva del Hospital Gilberto Gómez Maza de Tuxtla Gutiérrez.

Yessica Sara Pérez González, Infectóloga y Subdirectora Médica del Hospital de Infectología del Centro Médico Nacional La Raza recomienda que los médicos deben cumplir con la correcta elaboración de la receta, además que se debe obligar a todo personal de salud a tomar  cursos de actualización  sobre el tema relacionado a los antibióticos y  a la educación del paciente para el apego al tratamiento y reportes de efectos adversos.                                      

Incluso en el ámbito  pecuario, los ganadero no deben administrar antibióticos a los animales sin la supervisión veterinaria, pues hacerlo se generaría resistencia de estos microorganismos en los hatos ganaderos que podría  tener repercusiones negativas para la alimentación.

LAS BACTERIAS Y EL CAMBIO CLIMÁTICO 

Científicos estadounidenses y canadienses, en 2018,  detectaron  que la resistencia bacteriana podría tener relación también  con el incremento de la temperatura del aire y en ese tema destaca el cambio climático.

Dichos  expertos comprobaron  que la combinación de densidad poblacional y la creciente temperatura local se asociaba con una mayor resistencia antibiótica.

Aunque la investigación se limita a una región de Norte América, han detectado que existen vinculó entre un incremento de temperatura de 10 grados centígrados con el aumento de 4.2 por ciento en la resistencia antibiótica de E. coli e incremento de 2.7 por ciento en la resistencia antibiótica del Staphylococcus aureus; y de 2.2 por ciento para Klebsiella pneumoniae, patógeno asociado con la neumonía.

El cambio climático   podría agravar, aseguran otros científicos,  la diseminación de microbios que  resultan  inmunes a los medicamentos y a las sustancias químicas que cotidianamente se usa para combatirlos, en ello incluyen los antibióticos.

“Estos hallazgos revelan dos cosas: los factores climáticos contribuyen significativamente a la predicción de RAM en distintas sociedades y en diferentes tipos de sistemas de salud, en tanto que el cambio climático podría aumentar la transmisión de RAM, sobre todo en lo referente a CRPA”, refieren los investigadores.

En 2018 la  Organización de las Naciones Unidas (ONU)  alertó que de no reducir, para el 2030, las emisiones de gases de efecto invernadero e impedir que la temperatura global aumente 1.5 grados centígrados podría desencadenar  fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones y ondas de calor, y en ello, la  resistencia antimicrobiana podría afectará la salud pública y el acceso a los alimentos.

PATÓGENOS RESISTENTES A ANTIBIÓTICOS

En 2017, la OMS  publicó una primera lista  de patógenos prioritarios que han  registrado resistencia hacia los antibióticos; son  12 familias de bacterias que resultan peligrosas para la salud humana.

Las dividió en tres categorías -con prioridad crítica, alta o media- para las cuales se necesitan nuevos antibióticos.

El grupo de prioridad crítica incluye bacterias multirresistentes que son especialmente peligrosas en hospitales, residencias de ancianos y entre los pacientes que necesitan ser atendidos con dispositivos como ventiladores y catéteres intravenosos.

Entre estas bacterias con prioridad crítica se incluyen  las Acinetobacter, Pseudomonas y varias enterobacteriáceas como Klebsiella, E. coli, Serratia, y Proteus, las cuales son bacterias que pueden provocar infecciones graves y a menudo letales, como infecciones de la corriente sanguínea y neumonía.

Entre los patógenos que corresponden a la segunda y  tercera categoría con prioridad alta y media  de la lista emitida por dicha organización mundial se encuentran las bacterias que provocan enfermedades comunes como la gonorrea o intoxicaciones alimentarias por salmonela, estas  han registrado  una farmacorresistencia creciente.

Todas esas bacterias, según lo expertos en medicina,  tienen la capacidad innata de encontrar nuevas formas de resistir a los tratamientos y pueden transmitir material genético que permite a otras bacterias hacerse más farmacorresistentes.

Los organismos internacionales de salud han detectado además que el bacilo de la tuberculosis ha mostrado, en los últimos años, un aumento en la resistencia al tratamiento tradicional y ello ha obligado a establecer nuevas investigaciones para crear fármacos capaces de combatirla. No fue incluido en la lista porque es objeto de otros programas específicos.

Otras bacterias que no fueron incluidas en la lista, pero que han registrado incremento en la resistencia  son los estreptococos de los grupos A y B y Chlamydia,  sin embargo no representan actualmente una amenaza significativa para la salud pública.

La lista de patógenos prioritarios del grado Crítico  que la OMS realizó  para la Investigación y Desarrollo de nuevos antibióticos son: Acinetobacter baumannii, el cual es resistente a los carbapenémicos; las Pseudomonas aeruginosa que son  resistentes a los carbapenémicos; las Enterobacteriaceae, que  resistentes a los carbapenémicos.

Los patógenos con prioridad 2, es decir elevada son: los Enterococcus faecium, resistente a la vancomicina; Staphylococcus aureus, resistente a la meticilina, con sensibilidad intermedia y resistencia a la vancomicina; Helicobacter pylori, resistente a la claritromicina; Campylobacter spp., resistente a las fluoroquinolonas; Salmonellae, resistentes a las fluoroquinolonas; Neisseria gonorrhoeae, resistente a la cefalosporina y  a las fluoroquinolonas.

Entre las de prioridad 3 o  media destacan, Streptococcus pneumoniae, sin sensibilidad a la penicilina; Haemophilus influenzae, resistente a la ampicilina y Shigella spp., resistente a las fluoroquinolonas

Según la OMS, estas bacterias han adquirido  la capacidad de resistencia a un elevado número de antibióticos, como los carbapenémicos y las cefalosporinas de tercera generación.

Para la OMS la primera lista de patógenos resistentes tiene por objetivo  animar a los gobiernos de los países miembros  a establecer políticas que incentiven la investigación y desarrollo científica básica para nuevos antibióticos.

“La resistencia a los antibióticos va en aumento y estamos agotando muy deprisa las opciones terapéuticas. Si dejamos el problema a merced de las fuerzas de mercado exclusivamente, los nuevos antibióticos que con mayor urgencia necesitamos no estarán listos a tiempo” refiere Marie-Paule Kieny, Subdirectora General de la OMS para Sistemas de Salud e Innovación.

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