Defender el bosque, defender la vida

AMENAZA GUSANO DEFOLIADOR A LA SIERRA NORTE
Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

La presencia de gusano defoliador ensombrece el panorama de los bosques serranos.

Santa Catarina Ixtepeji, Oaxaca.- Lo que falta en esta parte de la Sierra Norte, que se conoce como la Sierra Juárez, es conformismo. Su gente es tan persistente que es capaz de detener el paso de una caravana presidencial para demandar atención ambiental, como ocurrió en junio pasado en el paraje de Río Grande, cuando Andrés Manuel López Obrador visitaba San Juan Atepec. 

Lo que le sobra a las mujeres y hombres serranos es riqueza ambiental, esa que permite valorar a los árboles como fuente de vida y aquilatar los bosques que desde hace tres años son debilitados por el gusano defoliador, una franca consecuencia del cambio climático.

Amenaza a su patrimonio

Bajo la sombra de los pinos, la frescura invernal se acentúa. El presidente del Comisariado de Bienes Comunales, Mario Guadalupe López Juárez, guía a la entrada del Paraje Loma Grande, donde el paso de vehículos de motor es impedido por una cadena.

Un jilguero canta y se turna con otras aves de las que la población desconoce su nombre científico, pero que identifica como primavera, el pájaro azul o copetón.

Son un cúmulo de diferentes especies de vertebrados a las que se suman las ardillas, venados cola blanca o jabalís. 

La presencia de gusano defoliador ensombrece el panorama de los bosques serranos.  FOTO: Emilio Morales Pacheco.

Todas esas especies, incluidos los insectos, son bienvenidos porque sustentan una biodiversidad que ensancha la biodiversidad que ahora se ve amenazada por el gusano defoliador.

“Nuestro bosque es nuestro patrimonio, es lo máximo que podemos tener”, expresa Mario Guadalupe mientras recorre un sendero donde hay evidencia de los efectos de las primeras aspersiones áreas que comenzaron el 8 de noviembre pasado, con los 38 millones de pesos de financiamiento federal.

Junto con su agencia municipal de San Pedro Nexicho y el municipio de Nuevo Zoquiápam, aquí se detectó, en 2016, el primer brote de gusano defoliador de la Sierra Juárez, una plaga que nunca creyeron tener, ni a la que temían.

Fue un grupo de comuneros, por la zona de su antigua mina Aurora, en las colindancias con San Pedro Nexicho y Nuevo Zoquiápam, quien identificó la presencia de la plaga.

Lo notaron cuando  “el animal ya estaba comiendo los pinos”. Lo supieron porque cuando el gusano está en las copas del pino hace un ruido similar al de un roedor que carcome y los restos triturados de hojas tapizan el suelo.

La hembra del gusano defoliador es más grande y clara.  FOTO: Emilio Morales Pacheco.

“Vino un doctor que nos dijo que la plaga siempre ha existido en nuestro bosque”, pero las condiciones de tiempo, sobre todo las temperaturas que se han incrementado de manera súbita en un lugar que solía ser templado o frío, trajo un efecto multiplicador.

“Es una plaga que se propaga muchísimo y muy rápido”, lo que casi los ha dejado desarmados en una batalla que sólo en algunos meses del año ha contado con el apoyo del gobierno federal.

Problemática persistente

El primer combate al gusano defoliador en estos bosque se realizó en el 2017. “Se fumigaron 4 mil hectáreas”, recuerda el comisariado Mario Guadalupe.

A pesar de ello, al año siguiente, el gusano defoliador tenía presencia en todas las lomas de la mina Aurora y en territorio de la agencia El Punto, que colinda con la carretera que comunica a Oaxaca con Tuxtepec y pasa por Guelatao de Juárez.

Mario Guadalupe López Juárez, presidente del Comisariado de Ixtepeji.  FOTO: Emilio Morales Pacheco.

Para ese 2018 la superficie se triplicó, sumaban 12 mil 300 hectáreas afectadas de 13 comunidades agrupadas en la Unión de Comunidades de la Sierra Juárez.

Con sus propios recursos y de la Comisión Nacional Forestal, pudieron atender la problemática con actividades de aspersión área, escarificación y quemas controladas, pero el problema persiste.

En este 2019 se han  identificado 8 mil 613 hectáreas infectadas en los mismos predios de las 13 comunidades del año pasado, incluyendo a este municipio que cuenta con 21 mil hectáreas de extensión y con capacidad de aprovechamiento forestal en 10 mil metros cúbicos de madera al año.

Aunque se reporta y se combate, “la plaga se ha mudado” y el problema persiste. De una rama de un pino pueden contabilizar hasta 700 gusanos. Intentar calcular la cantidad es hablar en millones y si ataca tres años continuos al mismo árbol “es probable que éste muera”.

El combate

Gracias a las gestiones de la Unión de Comunidades de la Sierra Juárez que planteó de manera directa al presidente López Obrador, desde hace 20 días comenzaron las aspersiones de biológico como parte de los 38 millones de pesos que se aplican a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria.

Las aspersiones iniciaron justo en este municipio y a los pocos días los gusanos empezaron a caerse de los árboles de pino, pero los comuneros no están confiados.

Suman 650 que están dispuestos a dar tequio, ese trabajo no remunerado, para hacer quemas controladas y aspersiones terrestres. Su propósito está claro: proteger el bosque y a la vez a la naturaleza.