Pide Obispo ser transmisores de la esperanza cristiana

Crispín Ojeda Márquez, Obispo de Tehuantepec, clausuró la Asamblea Diocesana. 

TEHUANTEPEC, Oaxaca.- Monseñor Crispín Ojeda Márquez, Obispo de la Diócesis de Tehuantepec, clausuró las actividades religiosas que se llevaron a cabo del 26 al 28 de noviembre, en el marco de la Asamblea Diocesana. En el encuentro pastoral participaron representantes de las parroquias istmeñas.

Durante la celebración litúrgica de clausura, Crispín Ojeda se refirió a la inestabilidad del mundo en el que vivimos. Pero en medio de la destrucción y del caos, la iglesia anuncia una palabra de vida y de esperanza.

Ojeda Márquez reflexionó acerca del fin del mundo, pues este es la terminación de nuestra propia existencia, uno mismo es el que se acaba.

Vivimos en una sociedad de desencanto, hay mucha gente desilusionado por la situación critica en la que vivimos. La desilusión existe en nuestra propia iglesia, aseguró el obispo a decenas de sacerdotes y religiosas.

Incluso, en la Diócesis de Tehuantepec quizás muchas personas han caído en la desilusión, en el desencanto. He escuchado expresiones de que la Diócesis esta muy adormilada, anda muy pasiva, sostuvo el prelado. 

El jerarca de la iglesia católica en el Istmo expresó que la gente se lamenta por la situación de desesperanza. La esperanza es una virtud sobrenatural, es decir, no se consigue con el esfuerzo humano, sino es una virtud que viene de Dios.

La esperanza cristiana no debe confundirse con la utopía, algo irrealizable, la esperanza esta realizad en el hijo del hombre que viene entre las nubes.

Y esto es lo que debemos aportar al mundo, ser mensajeros de la esperanza del señor resucitado.

Este es el mensaje que deja al final de la Asamblea Diocesana: ser transmisores de la esperanza cristiana, la esperanza de Cristo para levantar los ánimos de las personas, ya que este mundo puede ser mejor, el mal no tiene la última palabra.