Eugenio Pizzuto busca su destino: Europa

Estar ´cerca de casa´, al menos aproximarse a Térmoli, lugar en el que creció su abuelo, gira en la mente de Eugenio Pizzuto. El nieto de Guillermo Ricardo relata sus sueños. Estar del otro lado del Atlántico Norte, jugar en el país que parece bota o en algún otro de la elite es el objetivo que tiene a futuro el juvenil volante mexicano.

La aventura en Brasil llegó a su fin. Eugenio se trajo un reconocimiento personal, sin embargo, su carrera recién comienza: “Lo que sigue es regresar a Pachuca, trabajar, esperar mi oportunidad en la Sub-20 y luego en Primera División”, dice Pizzuto seguro en la charla.

Esa distinción lo impulsa a “ganarme un puesto en el primer equipo, más adelante ser considerado por la Selección absoluta y por qué no, ir a Europa”, fantasea.

Pizzuto habla en serio. El jugador surgido del Centro de Formación Pachuca-San Luis, a los 12 años, estuvo en Nueva Zelanda con el Wellington Phoenix junto a su hermano Guillermo. Las aventuras lejos de casa le agradan.

Ser de los Tuzos es otro impulso, el equipo hidalguense es uno de los que más exportan en la actualidad. Jesús Martínez deja crecer a sus jugadores importantes. Héctor Herrera, Hirving Lozano y Érick Gutiérrez son la prueba.

Con Pachuca el contención obtuvo el título de liga en la categoría Sub-13 en el 2015. Pizzuto especula en grande, el trofeo que carga en su mano derecha queda como testigo de lo que realizó en Brasil. Sin embargo, su carrera continúa: “Lo que viene es el comienzo de algo más grande”, compartió Pizzuto en sus redes sociales.

Eugenio, asediado por los propios familiares de sus compañeros para tomarse selfies, sabe que no puede flotar, existen campeones del mundo que perdieron la brújula y actualmente están fuera del radar: “Hay jugadores que han destacado en el Mundial Sub-17 y siguen jugando, otros no, creo que influye mucho la mentalidad, el entorno del jugador”, dice.

Pizzuto se expresa como líder, por algo ´Chima´ Ruiz le encargó el gafete de capitán: “Eso lo he platicado con algunos compañeros, la única forma de llegar a ser exitosos es siendo ambiciosos, nunca estar satisfechos, siempre trabajar”, explica.

El volante hidalguense, antes de abandonar el campo, deja en el pasto su distinción individual, se pone en cuclillas y enseña la medalla: “Es increíble, es un recuerdo para siempre”, dice el seleccionado. Eugenio se aleja, camina despacio, consciente de que su futuro le depara retos y alegrías inigualables. Acostumbrado está y buscará conseguirlas.