Boleros en crisis: oficio en decadencia

Juana García Juana García

El ayuntamiento de Oaxaca permite trabajar a los boleros con un horario de 8 de la mañana a 8 de la noche.

Boleros de la Verde Antequera no sobreviven con el salario mínimo asignado por la Secretaría de Trabajo y Previsión Social a partir de enero de enero del 2019; los que lo hacen trabajan más de 10 horas; otros, se desempeñan en diversos oficios para sobrellevarla.

Francisco Ramírez se instala antes de las 8 de la mañana en el corredor del zócalo, justo frente al palacio de gobierno; mientras sus manos adquieren una velocidad impresionante con el cepillo sobre los zapatos de un cliente, platica: “los que trabajan son mis manos, no mi boca”, sonríe y no pierde tiempo.

Asegura que trabaja de lunes a domingo, los 365 días del año, para mantener a sus hijos y a su esposa; “la vida no es fácil, por eso les digo a mis hijos que estudien para que no estén como yo”.

Trabaja cerca de 12 horas diarias, para que le alcance lo del oficio a sostener a su familia. Don Francisco viaja diariamente media hora de San Pedro Ixtlahuaca a la capital oaxaqueña y viceversa para ganarse la vida; lleva 36 años en el quehacer, comenzó cuando tenía 14 años de edad; su padre le enseñó a bolear.

En ocasiones, los boleros esperan hasta 2 horas para que llegue un cliente.

Cuando bien les va a los boleros, ganan un promedio de 130 pesos al día, lo cual no es suficiente para sobrevivir ,aunque es por arriba de los 102 pesos del salario mínimo. Antonio Díaz menciona que en los fines de semana se ocupa de mesero; del mismo modo, su esposa también trabaja para completar los gastos de su hogar; “antes era suficiente un solo trabajo; ahora ya no, con mi esposa y yo, ahí la llevamos; ah y eso que tenemos solo dos hijas”, agrega.

Varios años en el oficio 

En el zócalo se ubican cerca de 20 pequeños locales de boleros o lustradores, aunque en realidad son 35; la mayoría de ellos, llevan más de 15 años en el oficio.

Joel Luis llega desde antes de las 7 de la mañana y se retira cerca de las 4 de la tarde, vive hacia Xoxocotlán; con el frío de la mañana, tose varias veces, platica que tuvo que aprender el oficio de bolero por necesidad; “hay que buscar la manera de sobresalir, porque no hay de otra”.

A Antonio Díaz le enseñó su abuelo y desde entonces, lleva más de 30 años en el oficio; su abuelo fue uno de los fundadores en el zócalo. “De niño venía acá para sacar los gastos de mi recreo, pues estudiaba por las tardes y en las mañanas me daba chance de trabajar; fue como aprendí a bolear”.

Manifestaciones reducen el trabajo, dicen

“Cuando hay un bloqueo o una manifestación, a quien afectan directamente es a nosotros, porque la gente ya no pasa por acá; los que vienen a manifestarse vienen a eso, no a bolearse los zapatos”, alude Francisco.

Antonio Díaz, quien tiene más de 30 años trabajando en el parque, ha visto cómo han cambiado las cosas en la capital, sobre todo en el zócalo, donde diariamente bolea zapatos; “actualmente hay menos gente debido a los bloqueos y manifestaciones, no solo nos quita el trabajo a nosotros, sino a los restauranteros, comerciantes y a todos los que nos ganamos la vida acá”.

Muchos de los clientes del señor Díaz han opinado sobre las recientes manifestaciones que realizan en el zócalo: “Algunos han dicho que Oaxaca es un estado hermoso, pero que cada que vienen, el centro se encuentra más deteriorado; otros, dicen que cuándo será el día que la imagen de la ciudad cambie, porque luego está muy sucia o está ocupada por los manifestantes”.

Joel Luis coincide con los otros boleros, que el trabajo ha disminuido por las marchas y bloqueos; “los maestros no pasan con nosotros porque ellos ya vienen preparados con su calzado; traen tenis y de esas botas que no se bolean”, añade. Los clientes que más acuden con él, son las personas que vienen de los alrededores de la capital.

“El que traga más saliva come más pinole”, dice José entre risas; se apresura a bolearle a una cliente que viene de Nueva York, quien también sonríe y comenta que Oaxaca es bonito. José agrega: “Hay que madrugar para que nos caiga algo”.

Otros gastos

Los boleros deben pagar un espacio con algunos de los locatarios cercanos para guardar sus herramientas de trabajo; por ello, pagan 250 pesos mensualmente; asimismo, existe una cuota de impuesto anual con el municipio de Oaxaca de Juárez, para que puedan realizar su labor. 

Para saber
*Una boleada cuesta 20 pesos; los boleros acordaron ese precio, no más, no menos.
*La mayoría de los boleros llevan más de 15 años en el oficio.
*El gremio de boleros asegura que las manifestaciones y bloqueos en el zócalo capitalino han sido parte del declive del oficio en los últimos años.