Premia Cervantes pluralidad poética 

CIUDAD DE MÉXICO.- "¿Sabe lo que significa que un país como México premie sin ningún prejuicio a un poeta que escribe en catalán, y en cambio sepa que no puedo aspirar al Premio Cervantes que concede el Estado español porque no escribo en la lengua adecuada?", dijo Joan Margarit i Consarnau en 2013.

Tal era el juicio, recriminante y con cierto agobio, que el bardo oriundo de Sanahuja, en la provincia de Lleida, formulaba días antes de recibir en Aguascalientes el Premio de Poesía del Mundo Latino Víctor Sandoval, a compartir, justamente, con quien sí había sido reconocido con el máximo galardón de las letras en español: José Emilio Pacheco.

El también arquitecto no proyectaba en ese entonces que la trascendencia y lúcido lenguaje de su obra poética, labrada tanto en castellano como en catalán, notable representación de la pluralidad de la cultura peninsular, lo sumarían, como se anunció ayer, al palmarés de un premio otorgado a aquellos autores que han aportado alguna novedad a las letras hispánicas.

"Margarit lo ha hecho en el sentido más completo y plural de la palabra, pues el catalán es también una lengua 'nuestra', quiero decir, peninsular. Pero, además, Margarit también ha escrito en castellano, y es curioso ver cómo en las versiones (de su obra) en las dos lenguas existen variaciones idiomáticas riquísimas, interesantísimas", opina en entrevista el valenciano Sergio Arlandis, poeta, filólogo y teórico de la poesía.

"Es un premio más que merecido. Es uno de los grandes poetas en este momento en la Península Ibérica", dice, por su parte, el mexicano José María Espinasa. "Su obra es magnífica. Creo que es a la vez un galardón a la poesía y un galardón a la lengua catalana".

Nacido en 1938, 10 meses antes del término de la Guerra Civil Española, Margarit crece pensando, sintiendo y configurando el mundo en dos lenguas: la materna, el catalán, "y gracias al General Franco, que me la colocó, el castellano, que no pienso devolverle, pues las lenguas no son culpables de nada", expresó el laureado en una rueda de prensa celebrada en Barcelona, posterior al fallo del jurado.

Considerado el poeta de la concisión y gran desmitificador del exceso y la pretenciosidad, Margarit comienza su idilio poético publicando en español Cantos para la coral de un hombre solo, en 1963, y más de una década después llegan el poemario Crónica (1975) y Predicación para un bárbaro (1979).

"Es una poesía muy diáfana. Recordemos que él es arquitecto, entonces siempre se coloca en un ámbito, en una situación, una escena; cada vez que tú estás leyendo un poema, rápidamente te coloca. Cuando evocamos su poesía, evocamos un momento en el cual nosotros nos sentimos partícipes de lo que ahí se presenta", estima también en entrevista el poeta mexicano Mario Bojórquez.

Ante las crecientes tensiones en Cataluña por el movimiento separatista, el reconocimiento a Margarit, el quinto catalán que recibe el Cervantes tras Juan Marsé, Ana María Matute, Juan Goytisolo y Eduardo Mendoza, puede tornarse la mejor forma de sosegar el conflicto.

El fallo a favor del catedrático por más de 30 años de Cálculo de Estructuras en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona, quien recibirá 125 mil euros (arriba de 2 millones 677 mil pesos) el próximo 23 de abril, en una ceremonia en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares en presencia de los Reyes de España, parece poner en marcha nuevamente la norma no escrita que alterna la entrega del Cervantes entre un autor latinoamericano y uno español cada año.