La fiesta, como resistencia

La fiesta se prolonga durante toda la noche, termina por la madrugada en e panteón.

SAN SEBASTIÁN ETLA, Oaxaca.- Aunque hace casi una década era impensable para ellas, este año la Muerteada Femenil cumplió 18 años, en este municipio del valle eteco. Cada año, el reto de lograr el mejor disfraz y compartir los procesos de elaboración de los mismos, reafirman el sentido comunitario. Disponerse a la fiesta implica: asistir, bailar, cooperar, disfrutar, ayudar, hacer tequio, charlar, hacer catarsis y convivir. La fiesta es resistencia. 

Ana Cecilia Núñez Matadamas, antropóloga social y participante de la muerteada, compartió en entrevista que esta tradición festiva es posible gracias a una organización emergente de convivencia femenina. La iniciativa y ánimo de Óscar Arellanes, así como de Fany Torales, son determinantes para que esta muerteada suceda, año con año. 

Sí, como todo inicio y propuesta que rompa los estigmas, la Muerteada Femenil fue una iniciativa que recibió críticas, tanto de hombres como de mujeres de esta comunidad. Hoy, lejos de todo ello y con una afluencia de más de 100 participantes, esta fiesta ya es de las más esperadas de San Sebastián. 

Divertirse, único requisito

La edad no es pretexto, este año se disfrazaron niñas de 7 hasta mujeres de 60 años. El único requisito fue: divertirse. La energía femenina, en toda su potencia, expresada en un ritual alegórico a los festejos de los Días de Muertos. En la octava del 2 de noviembre, “las mujeres salen a las calles y los hombres se quedan en casa” se escucha decir a una de las participantes.

En una casa localizada frente a las canchas de San Sebastián, desde las nueve de la noche se congregan las disfrazadas. Este año. al menos diez de ellas encarnaron a las cartas de la lotería, otras eligieron al personaje Pennywise, de la película It (Eso) o de Legba, de American Horror Story, brujas, dolientes, vírgenes y diablas. La manufactura de los disfraces es cada vez mejor, el empeño es evidente. 

“Uno de los retos fue combatir los prejuicios, las habladurías, la apatía y la falta de apoyo. Ha sido lo que más trabajo ha costado: ganarse el respeto y la confianza de la comunidad. Ahora. el apoyo se ha demostrado cada año y se ha consolidado como una de las mejores muerteadas del valle eteco, sin entrar en competencia por llevar la mejor banda. Para las participantes, la Muerteada Femenil se ha convertido en un referente del compañerismo femenino para la comunidad eteca, una noche de agasajo y de diversión que conlleva a una catarsis social”. 

La preparación para la muerteada inicia con un mes de anticipación; a lo largo del mismo, un grupo de mujeres ensaya La comedia, una representación social esencial para las comparsas; es dicha en verso y participan personajes como: el moribundo, la viuda, los diablos, los viejos, el guardacampos y mordelomo (caporal y mayordomo), el cura y su comemasa (sacerdote y monaguillo) y la muerte.

Poder femenino

A 18 años de su fundación, esta muerteada ha triplicado su convocatoria y congrega alrededor de 120 mujeres que participan en esta tradición. La muerteada femenil se ha ganado el respeto de la de hombres, llegando a una "equidad" por ganarse el lugar y la preferencia de muchas personas, aseguró la antropóloga.

"La comparsa femenil se ha ganado en estos años el respeto del público porque ha demostrado que las mujeres de esta localidad logran buena organización, al hacerla incluso más fastuosa y divertida".

Hay que recordar que la comparsa es un espacio dentro del ritual festivo en el que se versan los sucesos que a lo largo del año ocurrieron en la agencia, en sus comercios, en la iglesia, en las administraciones, los desfalcos del comisariado ejidal y demás pormenores sociales.