Enfrentan artesanos bajos precios y pocas ventas

Jesús SantiagoJesús Santiago

Los mercados de la capital concentran un gran número de artesanos; todos ofrecen un producto de calidad elaborado a mano.

OAXACA DE JUÁREZ.- La capital oaxaqueña es cuna de innumerables historias de éxito de artistas y artesanos, quienes han triunfado y han dado a conocer por todo el mundo el nombre de Oaxaca.

El talento que se ha heredado de generación en generación está vivo y es palpable, pero no así las oportunidades, pues a diario, a la capital llegan decenas de artesanos buscando salir adelante.

¿Sobresalir? Imposible para los pobres, dicen

Para Mónica, una artesana textil que nació en la Villa de Mitla, la posibilidad de sobresalir parece algo imposible.

Durante 12 largos años, su actividad de tejer y teñir no le ha dado los resultados que tanto ha soñado; “espero que algún día paguen más, yo tengo permiso de vender aquí en el mercado y todo el día ando caminando adentro, buscando quién compre”.

Su único objetivo es vender, pero ser su propia jefa la obliga a duplicar o triplicar el esfuerzo en una jornada que inicia pasadas las nueve de la mañana y culmina después de las 4 de la tarde.

“Ya estoy acostumbrada; antes sí me desanimaba, pero ahí vamos; ahora, lo que pasa es que ya hay muchos”, cuenta la mujer, que en ocasiones, para sacar los gastos del día, tiene que bajar sus precios.

Las ganas de salir adelante no bastan; asegura que lo que le impide poner un negocio en el centro de la ciudad o en una zona preferencial, es su baja condición económica.

"Cuestión de suerte"

Sin embargo, para otros, sobresalir de entre tantos artesanos es cuestión de suerte; “hay gente que encuentra quién la apoye, gente que te apoya de buena fe, porque los hay, pero es cosa de suerte”, afirma Armando Santiago.

Su local, ubicado al interior del mercado Benito Juárez, ha resistido; con la recomendación de familiares y amigos, el negocio ha prosperado, pero a ello se suma salir a repartir tarjetas y en ocasiones pedir difusión al cliente.

La artesanía, así como productos propios de la región, incluyen una gran variedad de artículos; “por ejemplo, ahorita lo que está pegando son las bolsas; con eso que ya no hay tantas bolsas de plástico, en todo el mercado adentro o afuera hay muchas; entonces, tienes que innovar”.

Venir a Oaxaca para poder vender un canasto, un sombrero o una blusa, representa para los artesanos un riesgo.

Competencia y regateo

De la venta se debe obtener para comprar comida, pagar el pasaje a una comunidad que se encuentra a dos o más horas de distancia; de lo contrario, pagar renta; “me vengo una semana y aquí rento; a veces no se vende, pero aquí seguimos”, cuenta Rosalía.

A la escasa posibilidad de vender se suma el regateo, la competencia de vendedores ambulantes que ofrecen productos fabricados en otros estados.

Además del retiro de su mercancía por parte de las autoridades y hostigamiento por parte de líderes de comerciantes que ocupan las principales calles de la ciudad y accesos a los mercados públicos.

Tener una marca no es fácil  

Las artesanías o artículos que sirven para la decoración, así sea una pintura o escultura, no siempre son valorados; para quienes se dedican a esta actividad, tener una marca no es algo fácil; “hay cosas como el mezcal, que tienen marca y es la que se vende, pero otras cosas no; hay cosas como las bolsas, que no la traen, pero se venden bien porque están hechas a mano”, argumenta Armando.

En la ciudad de Oaxaca, los mercados concentran un sin número de artesanos, hombres y mujeres que innovan en la ropa y calzado o diversos artículos para el hogar.

Pero sólo algunos colocan sus productos en el mercado extranjero; para la mayoría, las oportunidades de vender son mínimas; lo anterior, según los comerciantes, es cuestión de suerte.

Y es que la Verde Antequera aglutina en diversos parques, artistas, artesanos y hasta productores de todo tipo de alimentos.