Colonia Monte Albán: sobrepoblación y marginalidad

Juana García Juana García

La colonia Monte Albán es una de las más pobladas en los últimos años, según encuestas.

De 3 a 5 familias llegan a vivir en un solo lote, menor a 25 metros cuadrados, en la colonia Monte Albán, ubicada a 20 minutos de la periferia de la capital oaxaqueña, donde la marginalidad forma parte de la vida cotidiana de los colonos. 

Porfirio Martínez, junto a su esposa y sus dos hijos, viven en un terreno de 20 metros cuadrados; en ese mismo lugar residen sus dos hermanos, quienes tienen a sus respectivas familias. El lote está dividido en tres partes; todos los que ahí habitan, usan el mismo portón para entrar y salir.

El pórtico de la casa es de lámina y se sostiene de una viga de madera desgastada por los años; a un lado de la entrada tienen un pequeño baño del mismo material que la entrada; enseguida, una reducida bodega donde guardan hieleras, moldes y recipientes que ocupan para hacer paletas de hielo. La familia se dedica a la elaboración y comercio de paletas desde hace varios años.

El patio de la familia Martínez es de tierra; su techo, al igual que el de algunos cuartos, es de lámina. El corredor es compartido con la familia y sus mascotas; frente a la bodega de paletas, en un pequeño corral, hay dos pollos que cuchichean, mientras Porfirio platica.

Colonia sobrepoblada

Resulta fácil ubicar a la colonia Monte Albán, por la sobrepoblación que existe; a simple vista, las casas se ubican unas tras otras; algunas son de madera y otras de lámina, muchas están construidas sobre rocas y laderas. 

Las familias se fueron adaptando a la inclinación del cerro; las calles laterales no existen, solo decenas de escalones; personas de la tercera edad, estudiantes, amas de casa y cualquier persona que viva ahí, solo suben y bajan. 

Al cuestionar a Porfirio, sobre lo peligroso que resulta la ubicación de su vivienda, dijo: “es riesgoso, pero afortunadamente no ha pasado a mayores; ha llovido y temblado, pero hemos tenido la suerte de aguantar, sin que se nos venga el cerro”.

En una calle más arriba, Concepción Prudencio, junto con sus cuatro hermanos, viven en un terreno más grande que Porfirio, pero los integrantes de la familia son más. La casa de uno de sus hermanos está justo en la ladera, que apenas y se sostiene con las piedras. 

Inseguridad, otro problema

Cuando se hace de noche, si no caminas pronto sobre los escalones que están sobre las  laderas, pones en riesgo tu vida y cualquier cosa podría pasarte, comentaron algunos habitantes, debido a la falta de iluminación sobre las calles.

“Existen muchas luminarias que están en mal estado y que las autoridades no han arreglado; por ejemplo, la que está acá, lleva varias semanas así; ah y también la de la esquina”, señaló Concepción Prudencio.

Debido a la sobrepoblación de la colonia, los asaltos sobre carretera se han frecuentado, así como la riña entre pandilleros que en varias ocasiones han sido focos de atención.

Los vecinos de la colonia sostuvieron que la policía municipal pasa cada semana a realizar rondines o dos veces a la semana. “La seguridad está bien porque los policías sí pasan; a veces, dos veces por semana o una vez”, indicó Concepción.

Pagan el agua, aunque no llegue

Las familias cuentan con tubería de agua potable, pero sin agua; las excusas de las autoridades han sido diversas: la antigüedad de las tuberías, falta de presión del agua para subir o pozos secos; esto, a pesar de que los colonos pagan el servicio del agua cada dos meses al municipio.

Los habitantes pagan 200 pesos al mes por el servicio de agua, pero les llega una vez a la quincena, o a veces pasa más tiempo; ante dicha situación, se ven obligados a comprar pipas de agua de manera continua; el precio para llenar un tinaco es de 120 a 150 pesos. 

Concepción Prudencio narra que llegó a vivir con sus padres hace más de 35 años; desde entonces, las carencias han girado alrededor de la falta de agua, la pavimentación y la inseguridad.

“Creo que somos una de las colonias más viejas, pero pese a ello seguimos viviendo en la marginación y eso que vivimos cerca de la ciudad”, dijo indignada Cecilia.

Promesas al aire

La señora Cecilia arremetió contra los servidores públicos, por no resolver las necesidades primordiales de la colonia Monte Albán como el agua, la pavimentación y la inseguridad, que aqueja a todos.

La calle Mixteca se ubica en medio del cerro de Monte Albán; es una de las tantas calles aún sin pavimento; las familias manifestaron que durante las lluvias, los vehículos que los transportan no llegan, ni el carro del gas y menos el de la pipa de agua, por lo lodosa que se pone la avenida. 

“Muchos personajes políticos que han llegado al poder, han pasado a decir que cuando lleguen a ganar, nos pavimentarán las calles, pero llevamos más de 30 años acá y nada”, dijeron los pobladores.

El Apunte 
+De 3 a 5 familias llegan a vivir en un solo lote menor a 25 metros cuadrados, en la colonia Monte Albán.
+Las familias se fueron adaptando a la inclinación del cerro; las calles laterales no existen, solo decena de escalones que suben y bajan.
+Los vecinos de la colonia sostuvieron que la policía municipal pasa cada semana a realizar rondines o dos veces a la semana.
+Los habitantes pagan 200 pesos al mes por el servicio de agua, pero les llega una vez a la quincena; o a veces pasa más tiempo.