Premian investigación estatal en salud

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Luz María Quirino Vela fue reconocida por su trabajo Expresión de citosinas proinflamatorias en estudiantes con riesgo cardiometábolico.

Tres investigadoras y tres investigadores fueron galardonados ayer con los tres primeros lugares del Premio Estatal en Investigación en Salud 2019.

En el auditorio de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca el titular de los Servicios de Salud, Donato Casas Escamilla, la secretaria general de la UABJO, Leticia Mendoza y el director del Consejo Oaxaqueño de Ciencia, Tecnología e Innovación, Hermenegildo Velásquez Ayala, entregaron la presea.

En la modalidad de Investigación en Salud Pública el primer lugar lo recibió la maestra en ciencias Luz María Quirino Vela por su trabajo Expresión de citosinas proinflamatorias en estudiantes con riesgo cardiometábolico.

En la categoría de Investigación Clínica el primer lugar lo obtuvo el maestro en Salud Pública Jorge Domínguez Sánchez por su trabajo Lipemia en donantes sanguíneos, predictor de síndrome metabólico.  

Riesgos cardiovasculares 

Probar que jóvenes sin problemas de obesidad tienen un riesgo alto de padecer diabetes o enfermedades cardiovasculares que predisponen a un infarto, le valió a la maestra en Ciencias, Luz María Quirina obtener este miércoles el Premio Estatal de Investigación en Salud, en la modalidad de Investigación en Salud Pública.

El riesgo cardiometabólico que Quirina investigó es un término que se identificó en 2006, pero que permaneció olvidado de los trabajos de investigación y apenas en 2018 se puso de moda, un año después de que ella comenzó un estudio con alumnado de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

El proceso de tesis de maestría la hizo descubrió que estudiantes de medicina que no tienen obesidad (personas con normopeso) tiene un riesgo elevado de desarrollar diabetes o enfermedades cardiovasculares que desencadenan un infarto.

Su interés por este tipo de pacientes “olvidados” inició desde el 2003, cuando un trabajo de práctica para la licenciatura en nutrición que cursó en la Universidad Mesoamericana de San Agustín, en Mérida, la llevó a analizar los estudios nutricionales de alumnos de primaria.

Los resultados fueron alarmantes, el 60 por ciento de esos infantes presentaban un riesgo cardiometabólico. Elaboró un documento con los resultados y lo entregó a la directiva de la escuela con la intención de que se propiciara mayor actividad física, “pero no hubo oportunidad de darle seguimiento”.

Sus indagaciones las repitió años después con adolescentes y jóvenes con normopeso de una preparatoria privada, donde 50 por ciento presentaron el mismo riesgo.

Durante su tesis de maestría volteó a ver a 60 jóvenes estudiantes de la Facultad a la que llegó a invitación de su tutor, Juan José Alpuche, a quien conoció en Mérida.

Con pruebas de sangre se analizaron analitos como colesterol, glucosa y triglicéridos y otras moléculas relacionadas con procesos inflamatorios que en pacientes delgados se presentan en niveles elevados, equivalentes a las que presentan pacientes con sepsis u obesidad mórbida

El premio que recibió la colaboradora del Centro de Investigación de la Facultad de Medicina de la UABJO le hace saber que “vamos por el buen camino” y ha sido una decisión acertada mirar a ese paciente con normopeso que está olvidado, a pesar de que en el futuro puede desarrollar enfermedades cardiovasculares. 

“Quiero hacer más extensa mi investigación y hacer el doctorado. Casi no lo están volteando a ver este tipo de pacientes que pueden desencadenar un infarto, falta crear políticas públicas para ellos y empezar a monitorearlos desde los 18 años”, dijo con una preocupación que la ha llevado a indagar en la salud.

Estudio en donantes

En esas muestras de sangre grasas que se determinan que una persona no es apta para donar, se convirtieron en el objeto de una investigación que llevó al Maestro en Salud Pública, Jorge Domínguez Sánchez a obtener el primer lugar del Premio Estatal de Investigación en Salud 2019, en su modalidad de investigación clínica.

Hace 27 años, Jorge Domínguez se integró al Centro Estatal de Transfusión Sanguínea de Oaxaca como químico biólogo. En ese tiempo decidió estudiar la licenciatura como médico cirujano y la maestría en salud pública, estudios profesionales que cursó en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

Cuando en una muestra de sangre se detectan niveles de lípidos o grasas (como colesterol y triglicéridos) a la persona se le rechaza como donante, “pero no es de interés” ni hay tiempo para indagar más.

En octubre de 2017 diversas circunstancias, incluida la disposición de reactivos de laboratorio, le permitieron trasladar la curiosidad de indagar si en 90 muestras de sangre había rastros de síndrome metabólico, ese conjunto de factores biológicos que se caracteriza por obesidad, resistencia a la insulina, hipertensión y alteraciones de los lípidos.

“Quien llega a padecer síndrome metabólico tiene una predisposición a presentar cinco veces diabetes mellitus y tres veces más enfermedades cardiovasculares”, expresa tajante el condecorado.

Su estudio que le valió el premio que desde el 2012 promueve la investigación en salud, fue observacional, descriptivo y transversal analizando a dos grupos, uno de candidatos a donadores con lipemia y otro sin ésta y aptos para donar.

La investigación de Jorge Domínguez permitió determinar que en el 64.4 por ciento de los donantes de sangre hay prevalencia del síndrome metabólico.

Si cada donante de sangre a quien le detectan lipemia se le hiciera saber que tiene altas posibilidades de presentar síndrome metabólico se aprovecharía una herramienta de detección temprana de diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares.

Síndrome metabólico

Quien llega a padecer esta condición tiene una predisposición a presentar cinco veces diabetes mellitus y tres veces más enfermedades cardiovasculares