Macuiltianguis rescata su lengua materna

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La comunidad se encuentra asentada en la Sierra Juárez.

Rescatar y revalorizar el zapoteco es una tarea que se han dado los habitantes de San Pablo Macuiltianguis, municipio de la Sierra Juárez, que acudió a mostrar una parte de sus costumbres a la capital oaxaqueña, con motivo del Día de Muertos.

Ellos colocaron un altar a los fieles difuntos al interior de la Biblioteca Pública Central, el cual contenía el nombre de todos los componentes escrito en zapoteco, puesto que para ello la oralidad es igual de importante que la lengua escrita para evitar su extinción.

“Nuestras tradiciones ayudan de una manera fundamental porque, en el caso de los altares, cuando los vamos poniendo, recapacitamos en el color, en las flores, en cómo se llaman en lengua zapoteca”, explica Raquel Eufemia, integrante del grupo cultural Tagayu.

Por ello, dijo al colocar la ofrenda, las personas que colaboran, así como la regidora de cultura de Macuiltianguis, se comunican en zapoteco nombrando cada uno de los elementos: besii- saumerio, inda-agua, dete- sal, yina - chile, guya - yuca, maraxa - naranja, iyga chagwi - flor de campo.

De acuerdo con Zenaida Alavez Ruiz, una de las hablantes nativas de la población e integrante del grupo cultural de rescate de la lengua, la temporada de Todos Santos inició con el novenario a las ánimas benditas el 31 de octubre, posteriormente, el 1 de noviembre acudieron al panteón a recoger las almas con una cruz de madera, cirios y rezos para llevarlas  a la iglesia y luego a un recorrido por los altares "de casa en casa". Dicho peregrinar terminó el 3 de noviembre, con el regreso al panteón para depositar de nueva cuenta las almas.

Como dato curioso y propio de la localidad, durante los rezos que se realizan frente a los altares, una de las personas intencionalmente se equivoca en el rezo y por ello “recibe un castiguito con la binza, a manera de juego y tradición”, explicó Zenaida.

Destacó que como parte de la tradición, los habitantes de las casas que son visitadas, ofrecen a las rezadoras y quienes les acompañen, dulces, pan, chayote o nueces en agradecimiento. Por ello, invitan a que el próximo año acudan a vivir esta festividad en su comunidad.