Toledo, referente de democracia cultural: Pepe Gordon

Jesús SantiagoJesús Santiago

Estar en Oaxaca -para participar en la edición 39 de la Feria Internacional del Libro- irremediablemente hace que el escritor y generador de capsulas televisivas sobre ciencia, José Gordon (Ciudad de México, 1953) termine hablando del artista Francisco Toledo:
“Es un ejemplo memorable de la gestión social, a través del arte trató de mejorar las condiciones colectivas de su comunidad, y de inmediato lo ubica como uno de los grandes referentes del país y una figura de la democratización de la cultura, el conocimiento y la imaginación".

Difundir referentes en el arte, pero sobre todo en la ciencia es parte de la labor que José Gordon identifica, se debe potenciar en los medios de comunicación para posibilitar la apropiación pública del conocimiento y construir comunidad e inteligencia colectiva.

Gordon, quien en su más reciente libro El inconcebible universo, sueños de unidad (Sexto Piso, 2017) conjunta una serie de ensayos que con un lenguaje sencillo y amoroso traduce las aspiraciones de las mentes de grandes científicos, ve en la generación espacios del conocimiento y el diálogo la posibilidad de disminuir la violencia que padecen países como México.
“Son procesos que una sociedad debe impulsar en sí misma, de manera orgánica y lo que mejor puede hacer un gobierno es impulsar, orientar, escuchar, atender y estimular que sigan ocurriendo estas dinámicas porque es un fenómeno de inteligencia colectiva que no viene desde fuera, sino de una sociedad que se da cuenta que está acotada por la corrupción, la violencia y la criminalidad y tiene que empezar a generar sus propias respuestas”, opinó.
Como pocos, el creador y conductor del programa La oveja eléctrica que se transmite en Canal 22, entrecruza los hijos de la ciencia y el arte para demostrar que ambas son parte de un mismo tejido fino que permite entender la vida.
Más allá de asumir una actitud positiva, su visión es amorosa, alejada de negatividad, pero a la vez provista de la crítica suficiente para reconocer que en México se prefiere pensar en fuga de cerebros en vez de tener la creatividad suficiente para pensar en diásporas de científicos.
A pesar de estar en otros países “esos científicos siguen comprometidos con su país y son un puente de avance en otros lugares donde hay investigación de punta y crean caminos porque el conocimiento circula en varios lugares”.
En la medida en que en la infancia, la juventud o la etapa adulta, el acercamiento al mundo de la ciencia se vea como una experiencia gozosa, las “fascinantes ideas de transformación colectiva” estarán más presentes en una sociedad donde las voces de los protagonistas en la ciencia tengan más resonancia para que permeen en el discurso público.