Florisa y Rosalba, amigas en las buenas y en las malas

Alma ChávezAlma Chávez

Rosalba y Florisa comparten una gran amistad y su fuerza como mujeres para vencer el cáncer.

Florisa Díaz Argüelles y Rosalba Martínez Rodríguez son dos entusiastas mujeres que se conocieron al realizar un taller de desarrollo humano y liderazgo transformacional, en el cual, como parte de sus vivencias, realizaron un proyecto en apoyo de la donación de pelucas oncológicas a la Fundación NG, para después ser ellas quienes recibieran el apoyo de la misma fundación, de sus compañeros de curso al cual llamaron "Albatros" y los seres que más las aman, en su lucha contra el cáncer.

Rosalba: cáncer de mama

Originaria de la comunidad de San Cristóbal Chichicaxtepec Mixe, hace año y medio, cuando tenía 40 años de edad, Rosalba Martínez Rodríguez realizaba su labor como docente de educación indígena y vivía en pareja con un hombre con quien compartía muchos sueños, entre ellos tener más hijos; pero un mes después de una operación de piedras en la vesícula, cuando se encontraba bañándose, sintió una bolita en el lado izquierdo de su seno, de la cual hizo caso omiso en un principio.

Posteriormente, al acudir a su cita médica, le comentó al doctor acerca de lo que había detectado, y este le mandó a realizarse unos análisis y ultrasonidos que arrojaron como resultado que padecía cáncer de mama.

"No quería aceptarlo, fue muy difícil, hasta pensé en quitarme la vida, porque como mujer quería tener más hijos", nos comparte Rosalba en entrevista.

Así comenzó el largo proceso de su lucha contra el cáncer: primero, acudió a dos oncólogos, quienes le reafirmaron el diagnóstico de cáncer de mama en tercera etapa, y posteriormente le fue realizada la cirugía para retirarle el seno; en este momento tan doloroso contó con el apoyo de su mamá, sus hermanos, su hija, su pareja y sus compañeros "Albatros", quienes se convirtieron en parte fundamental de este proceso para salir adelante.

Posteriormente, recibió 5 quimioterapias y 25 radiaciones. "Nunca jamás me había imaginado cómo era eso de las quimioterapias; había escuchado, pero nunca me imaginé que me lo aplicaran a mí en esa sala, fue muy incómodo y fue muy difícil; pero gracias a Dios, sí lo pude superar con el apoyo de mis amigos", relata la protagonista de esta historia.

Sin embargo, tuvo que enfrentar todos los efectos secundarios que causa el tratamiento, como la pérdida de su cabello, el cual, al notar que se le estaba comenzando a caer, decidió cortarlo para que el dolor fuera menos; vómito y diarrea también eran estragos que le dejaba cada aplicación de una quimioterapia.

Otro duro golpe emocional para ella fue la separación de su pareja en ese momento; sin embargo, su hija Alba Lucero es su motor de vida, y es por ella por quien lucha y sigue trabajando en muchas actividades que la han ayudado a reanimarla, entre las que se encuentra la repostería, pasatiempo que aprendió con la maestra Toñita.

Ya en la etapa de observación en la que se encuentra, otra de las actividades que comenzó a realizar fue compartir comida con las personas de escasos recursos, entre ellas niños de la calle e internos del reclusorio, a quienes también les llevan ropa.

"Esta experiencia me deja muchas lecciones; la primera de ellas es aceptarme, porque ahora me quiero, me amo, me acepto y primero estoy yo como mujer, como mamá, como hija y luego lo demás; en su momento me dolió la separación de mi pareja, pero yo quería ser feliz y que él también lo fuera y yo continuar con mi vida y seguir trabajando para mí", comparte Rosalba.

Otras de sus grandes lecciones que comparte es ayudar a los demás, pues ella en su momento dio ayuda y después la recibió, como claro ejemplo de la importancia de apoyarnos como seres humanos.

Florisa: melanoma

Un poco después que Rosalba, Florisa Díaz Argüelles se enteró de su padecimiento de melanoma, tipo de cáncer que le ha provocado metástasis, el cual actualmente enfrenta en la ciudad de Oaxaca, internada en un hospital; por ello, sus amigos y personas de buen corazón, se han unido para apoyarla.

El señor Floriberto Vásquez Ruiz donó la obra "Mareña" del artista plástico Antonio López Gutiérrez, para apoyar a Florisa con la venta de los boletos de una rifa organizada por la Fundación NG; en un principio, el evento estaba destinado a ayudarla solamente a ella, pero su cariño por su gran amiga Rosalba hizo que hiciera la petición de que la rifa fuera en apoyo a las dos.

Es así como este sábado 26 de octubre, a las 19:00 horas, se estará rifando la obra de arte en las instalaciones de la Fundación NG; si quieres ayudar a esta causa, lo puedes hacer adquiriendo un boleto para la rifa con un donativo de 100 pesos, en la dirección Cielo 108, Lomas del Crestón, lugar donde también se llevará a cabo el evento.