Caminar entre el lodazal

Juana García Juana García

El Instituto Albert Bandura, en medio del lodo y charcos

Estudiantes, docentes, vecinos y algunos vendedores brincan de un lado a otro buscando evadir los charcos de agua y lodo que se han formado por las continuas lluvias, en la privada Margarita Tamayo, en la agencia municipal Santa Lucía del Camino.

Esta es la única calle lateral sobre la avenida Calicanto que carece de pavimentación, aseguran vecinos. Los colonos dicen que hay días en que no se puede ni caminar, debido al mal estado: “Antes tenía que pedir ride para llegar hasta mi casa porque era imposible caminar con la cantidad de agua y lodo que había; ahora, paso con mi carrito, pero también es un peligro latente porque no sé qué punto es más bajo que otro”, explica Celes Martínez, vecina del lugar. 

A media calle de la privada está el Instituto Albert Bandura, donde a diario, decenas de estudiantes de primaria buscan la forma de saltar los charcos de lodo para no ensuciar zapatos y uniformes.

La directora de la escuela, Cupertina Santiago Carlos, abundó sobre lo peligroso que es para los alumnos y docentes caminar por esta calle: “Para los niños es incómodo, porque es la única privada que no está pavimentada; se esfuerzan por venir limpios de casa, pero en su camino al instituto ensucian su uniforme y sus zapatos, e incluso hay niños que al momento de cruzar la calle se tienen que quitar su calzado y calcetines para no mojarlos”.

Es una cuestión de seguridad, insiste, porque no todos llegan en vehículos; unos van en bicicleta, otros caminando. Por fortuna no ha habido algún accidente: “Esto no significa que necesitamos un percance para que las autoridades vengan a pavimentar. Antes de eso se tiene qué prever", dice la directora.

Condición actual de la privada Margarita Tamayo

"Las autoridades sanitarias han anunciado casos de dengue en el estado y no queremos exponer a nuestros alumnos, por ello la autoridad debe comprometerse con mucha seriedad por la seguridad de los estudiantes”, expresó la directora, de manera firme.

Keila Sorian Román tiene que cargar botas en su mochila cada vez que llueve para llegar a su escuela de natación, ubicada al fondo de la privada. Ella explica su situación diaria: “Cuando llueve no puedo pasar con mis zapatos normales; necesariamente tengo que traer botas de plástico, de lo contrario me enlodo por todas partes o luego los carros terminan de salpicarme”.

Exigen pavimentación 

La mañana de ayer, mediante un citatorio, Cupertina Santiago, directora académica del Instituto Albert Bandura, solicitó a los vecinos para que de manera coordinada exigieran la pronta pavimentación de la calle.

“Nos interesa que se pavimente la calle de manera inmediata por la salud de nuestros alumnos. Es un foco de infección por los moscos que se generan con el agua y el calor. Pedimos al municipio que tome cartas en el asunto”, insistió. 

Vecinos de la cuadra aseguraron que la pavimentación de la privada Margarita se ha venido gestionando desde hace cinco años: “La calle fue campaña de gobierno, pero hasta el momento nada han hecho; en repetidas ocasiones nos han dicho que pronto actuarán. Así se la han llevado”.

Por su parte, Cele Martínez expusó: “Todo el tiempo se hacen lagunas en la privada. Se quitan las lluvias y quedan los hoyos; empieza el agua y los hoyos se llenan. Por ello es necesario pavimentar para el cuidado de la salud de los alumnos; definitivamente es un punto de infección”.

Rosa Hernández, de 83 años lleva viviendo más de cuatro años sobre la privada y asegura que todos los días está al pendiente de no sufrir algún accidente. Debido a su edad, su hija le compró una andadera para salir de la casa; sin embargo, no la puede usar por el mal estado de la calle.

"Somos personas de la tercera edad y da mucha tristeza, porque en mi caso no puedo salir; tengo problemas de la vista y en cualquier momento me puedo caer en medio de los charcos”, dice amargamente.