Desolación y olvido en Juxtlahuaca

A once días del paso de Narda, los vecinos de las colonias afectadas siguen limpiando sus hogares

“Perdimos todo, todas las cosas por las cuales habíamos trabajado toda nuestra vida, se las llevó el agua de la noche a la mañana; ni siquiera nos dio tiempo de verla venir, cuando lo supimos, ya era demasiado tarde para rescatar nuestras pertenencias”, cuenta Heladio Sandoval, sin contener la tristeza.

El desbordamiento de los ríos de Juxtlahuaca, en la región Mixteca, arrastraron consigo: alimentos que las familias tenían almacenados en sus hogares, algunos animales domésticos, objetos de poco peso que se encontraban sobre el piso; ahora, la estufa ya no funciona, el microondas no enciende, los colchones aún están cubiertos de lodo, las camas se enmohecieron, la ropa se impregnó de la peste que dejó Narda a su paso.

Hoy se cumplen once días del paso de la tormenta en el municipio de Santiago Juxtlahuaca; decenas de personas continúan en desolación por la pérdida total de sus bienes.

Algunas calles aún tienen tierra amontonada sobre sus banquetas; desde lejos, varias familias con palas sacan lodo de sus hogares; algunos se observan ya cansados, pues han pasado once días y no han podido limpiar.

Pérdidas para los pequeños negocios

Heladio Sandoval Herrera tenía un negocio de alimentos balanceados, sobre la calle Aguacates en la colonia Jardines de la Soledad; afligido, comentó que tuvo una pérdida de un 80 por ciento de su mercancía, además de los daños ocasionados al inmueble de su negocio.

“Tuvimos que tirar todo porque ya no servía, prácticamente el agua dejó nada de producto, igual que muchos de mis vecinos que extraviaron todo, fue muy drástico, es la primera vez que nos toca ver cómo el agua avanzó de manera voraz”, expuso.

El comerciante calcula una pérdida de 350 a 450 mil pesos en su negocio, entre: alimentos balanceados para mascotas, de consumo y forraje; “prácticamente todos los alimentos balanceados se echaron a perder, se llenaron de lodo; de igual manera pasó con el maíz, el cual ya no sirve para consumo sino solo para los animales”, dijo.

“Mi hermano tenía un pequeño taller de carpintería y toda la madera se le echó a perder, además de las herramientas de trabajo y muchos otros que a ver si funcionan después de que se sequen”, lamentó María, vecina de la colonia La Esperanza.

Para concluir con el aseo en los negocios, diez días no han sido suficientes para Heladio, quien junto a sus dos trabajadores y cerca de cinco integrantes de su familia, han estado trabajando arduamente en la limpieza de su negocio, pero no ha sido suficiente.

Denuncian caso omiso del edil

“Desde un principio nos dijo el presidente municipal Nicolás Feria, que nada nos daría porque no votamos por él, y que nos la arregláramos como pudiéramos, así que tuvimos que aprovechar la visita del gobierno federal en el municipio para hacerle llegar nuestra petición, porque ni el gobierno del estado y menos el municipal nos ha atendido”, detalló una vecina de la colonia La Soledad.

De la misma manera expuso Rigoberto, vecino de la colonia La Esperanza: “por acá ni se ha asomado el presidente Nicolás, visitó solo a las personas con las que se lleva bien con su gobierno, pero con los vecinos de mi calle no ha dado la cara”.

María vive en una pequeña casa de lámina, cerca del río, en la calle Duraznos, tiene dos hijas menores de edad; fue en la madrugada cuando escuchó la creciente del río; conforme pasaban los minutos, el río creció velozmente sin que su familia pudiera rescatar lo esencial. Su calle es una de las que se mantiene en pestilencia, debido a la falta de recursos económicos para contratar maquinaría.

“No hemos visto que se presente la autoridad, solo nos ha apoyado la sociedad civil y acá entre vecinos vamos poco a poco, pero de la autoridad no hemos obtenido nada; todo porque en algún momento tuvimos un percance con el presidente municipal, puso un alcantarillado a su manera afectando a nuestros hogares en tiempos de lluvia, desde entonces nos tacha de revoltosos”.

Generosidad de la sociedad civil

Desde las primeras horas del pasado 29 de septiembre, después del desbordamiento de los ríos Santo Domingo y Mixteco que atraviesan la cabecera municipal de Santiago Juxtlahuaca, los ciudadanos de diferentes colonias se organizaron para apoyar a las familias, que en ese momento se encontraban en medio de la crecientes de los ríos.

Después de las afectaciones, algunos no tardaron en ofrecer su domicilio para que los damnificados pudieran instalarse; otros comenzaron a repartir comida, cobijas, ropa, además de instalar centros de acopio alternos.

“Les agradecemos a todas las personas que de manera incondicional nos apoyaron con comida, porque no teníamos dónde cocinar, los alimentos se echaron a perder, el tanque de gas se descompuso y realmente nos quedamos sin nada”, reconoció Verónica, vecina de la colonia La Soledad.