Angustia ante cierre del Banco de Sangre

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Vacía, la sala de espera del Banco de Sangre, a la derecha

Para una mujer que ha esperado casi tres meses para que su hijo de ocho años sea intervenido por una parafimosis, el paro que ayer realizó el personal del Centro Estatal de Transfusión Sanguínea de Oaxaca puso a su familia en vilo.

Las lágrimas de impotencia se las desayunó junto con la frustración de que ella ni su esposo Inocencio pudieron donar la unidad de sangre que el Hospital General doctor Aurelio Valdivieso requirió antes de que su hijo menor se hospitalizara. La mañana de este miércoles el pequeño debería entrar al quirófano para repararle una lesión por la retracción del prepucio del pene.

“Cuando lo traje venía inflamado de sus partes y es necesaria esa operación; es desesperante ver sufrir a nuestros hijos y que no nos hagan caso”, relató sentada en la primera de pequeñas filas de una sala de espera que el Banco de Sangre comparte en un área anexa al archivo del Hospital Civil.

Conflicto

Aunque no depende de ese nosocomio, el Centro Estatal de Transfusión Sanguínea de Oaxaca está dentro de sus instalaciones, sobre la parte alta del área de enseñanza, lo que les ha representado un conflicto.

La semana pasada fue retirada la estructura metálica que servía como piso de una sala de espera y que se localizaba casi un metro arriba de la techumbre de lámina transparente de una parte del área de enseñanza del hospital, anexa a su auditorio.

La acción fue interpretada por los trabajadores del Centro Estatal de Transfusión como una agresión y a las 7:00 horas de ayer iniciaron un paro de labores.

“Hemos decidido no recibir donadores”, recalcó la química Areli Magdalena Cortés Jiménez, representante de los 40 trabajadores del turno matutino de los 62 que trabajan hasta las 20:00 horas.

Explicó que esa no es la primera agresión que reciben, ya que en meses anteriores les colocaron tablas de madera para impedir el acceso al área acondicionada.

El director del Centro, Ernesto Oscar Pérez Matus, recalcó que ese espacio que utilizan ya es insuficiente y que desde el 2016 autorizaron cuatro millones de pesos para obras de ampliación que no se han realizado.

El retraso en el inicio de las obras a pesar de que se había pagado un anticipo de 1.1 millones de pesos a la empresa Jealtra llevó al personal a protestar en julio del 2017 y suspender las donaciones programadas.

Recolectan sangre para todos los hospitales

Al día, este centro recibe entre 40 a 60 donaciones, pero también procesa las muestras que envían los hospitales de las distintas regiones.

“No vamos a entregar ni recibir sangre, tampoco a condonar unidades para las personas que vienen de fuera”, recalcó Cortés Jiménez.

En la reducida sala de espera una mujer intentó explicar que, por la mañana, llevó a sus donadores, pero como no estaban laborando en el Centro Estatal de Transfusión no sabía que pasaría con su familiar.

Victoria pidió pensar en personas como ella, que viajó por dos horas desde Santiago Suchilquitongo para “estar aquí esperando; es justo que se pongan a pensar en nosotros”, expresó entre la angustia de haber dejado a otros tres hijos en casa para tratar de solucionar la salud de uno.