Una guardia sin llamados de auxilio

Julio César Sánchez GarcíaJulio César Sánchez García

Los paramédicos en espera de la llamada de C4

La noche del pasado sábado y la madrugada de ayer, fue blanca para los integrantes de Labor Organizada de Brigadistas de Oaxaca (LOBO), quienes no fueron requeridos por C4, por lo que, aprovecharon esas horas, para capacitarse.

Mientras la ciudad duerme, héroes anónimos esperaban el momento para brindar auxilio a quien lo necesite, hombres y mujeres de diferentes edades, condiciones sociales, credos, que sacrifican horas de sueño, por salvar una vida, que no tienen más salario que la sonrisa y agradecimiento de las personas que atienden.

La ambulancia número tres de esta agrupación y las motocicletas de avanzada, estaban en espera de la llamada que ha de movilizar a los jóvenes, que no pierden el tiempo, ya que se capacitan en el lenguaje de los sordomudos y débiles visuales, para cuando exista la necesidad de rescatar alguna persona con alguna de estas discapacidades.

A las 20:00 horas apoyaron a una persona del sexo masculino que había sido atropellado, quien dijo tener su domicilio en la calle Olivos de la colonia Aurora, quien fue trasladado por la ambulancia de Brigada Lobo al hospital civil “Doctor Aurelio Valdivieso”.

Después, la ambulancia se trasladó a la Alameda de León, donde estuvo en espera de alguna emergencia.

De una bocina de uno de los payasos que acostumbran hacer su show a un costado de la Catedral Metropolitana, surgió la voz del príncipe de la canción, José José, quien después de al menos diez canciones, descansó, así como lo hace ahora el artista que falleció hace unas semanas.

La cena para los paramédicos consistió en: nachos con queso, pizza, hamburguesas, sin dejar de estar alerta para el momento en que suene el llamado de auxilio emitido por C4.

23:00 basquetbolista lesionado que había participado en un torneo en Nochixtlán, se acercó a la unidad de Lobo para que lo apoyaran checando su codo derecho, mismo que había sufrido una lesión durante un encuentro deportivo.

Los cuerpos nocturnos amantes de la noche y del Dios Baco, buscan divertirse, fugarse de su realidad, transitan por la calle de Independencia, algunos gritando, cantando, llorando o siguiendo a su pareja para que regresara a casa, después de una noche de copas, una velada loca; en tanto, hombres y mujeres valientes, esperaban con paciencia, la llamada de auxilio.

La falta de clientes provocó que los vendedores de hamburguesas y hot dogs, se concentraran en sus celulares.

El celular quedó mudo hasta las 05:00 horas en que el cansancio reflejado en los paramédicos y la falta de actividad, terminaron con la jornada, en la que hasta esa hora, no hubo vidas que lamentar, en lo que fue, una blanca noche.