Comparte Dr. Lakra su archivo gráfico

Carina Pérez GarcíaCarina Pérez García

Dr. Lakra concibe la búsqueda de materiales e imágenes como un aspecto esencial de su trabajo.

Las paredes del espacio destinado para exposiciones en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) lucen nueva piel; más de un centenar de afiches, fotografías antiguas coloreadas a mano, vinilos, postales, todas: improntas sobre todo tipo de papeles. "El Doctor sabe que las figuras en el papel están hablando de nosotros", escribe Fernando Lobo sobre la exposición de Jerónimo López Ramírez (Ciudad de México, 1972), mejor conocido como Dr. Lakra.

Sí, aunque el apellido Toledo no lo lleve porque fue el segundo de su padre, Francisco Benjamín López Toledo (1940-2019), los genes son innegables. Los mismos gestos, el mismo caminar, el cruce de brazos ante las preguntas de los reporteros, esquivo un tanto con algunas preguntas, su menear la cabeza al hablar, el tic de tocarse la oreja izquierda al responder.

Jerónimo López Ramírez viste de jeans y camiseta negros, como es usual para él, calza unos converse y usa gorra con la tipografía del logotipo de los Lakers, equipo de basquetbol de Los Ángeles, que dice 'Lakras'. Llegó unos minutos tarde a la visita para prensa a la exposición Diario de viaje que hoy al mediodía inaugurará en el IAGO.

-¿Qué sientes de exponer aquí?

-Me representa muchas cosas. De niño yo comí en este cuarto, aquí era el comedor, era mi casa... Son muchos recuerdos. Es como un espacio poco formal, de repente ecléctico; es el lugar ideal para poner todos estos papeles que finalmente son gráficas; quizá de cierta forma están subvalorados porque tenían otra connotación antes, porque no están firmados por un autor o hechos por artistas. Algunos tenían fin educativo o publicitario, pero yo en cierta forma les estoy dando este valor. Es un diálogo con todo lo que esta institución representa- responde el artista.

Cuando le pregunto si algo de lo que ya está en las salas que otrora fueron su hogar -ya que fue una de las casas que habitó su padre, Francisco Toledo-, fue obsequio precisamente del fundador del IAGO, responde que quizá una postal que anda por ahí, aunque no aclara cuál. Dice que su padre no le hacía muchos comentarios sobre su trabajo y que la colección que está mostrando ahora, nunca la vio.

Hace justo un mes, el artista Francisco Toledo falleció y los murmullos de toda la gente que se dio cita en el IAGO para mostrarle su afecto con flores, veladoras, dibujos y pinturas, parece vibrar todavía. Al responder qué siente al entrar y no ver al maestro, responde inmediatamente: “Tristeza, una horrible tristeza. Es horrible”.

Con una sala aún por montar, el encuentro de Dr. Lakra con la prensa fue más largo de lo esperado. Se mostró abierto a las fotografías, a la conversación, contestó todo lo que se le preguntó y luego, con su figura menuda, volvió a salir de la sala en la que dialogó, la que en una de sus paredes muestra retratos antiguos de personas que jamás conoció y que adquirió en algún bazar, debido a su fascinación por la fotografía coloreada a mano, cuando aún no existía el color.

El escritor Fernando Lobo, en el texto de sala destaca: “Diario de viaje se presenta como un corpus, un conjunto delimitado que muestra el acto de selección como un proceso creativo. La colección de un artista nos habla de la mirada. El ojo se desplaza observando al mundo y a sus habitantes, y encuentra reflejos de la multitud en el mar de las ilustraciones. La disposición de los objetos describe una geografía: manifestaciones de ciertas periferias de la cultura”.

A partir de hoy, a mediodía, Dr. Lakra presenta en el IAGO parte de su extenso archivo gráfico, el cual ha recopilado desde su adolescencia: carteles, portadas de discos, ilustraciones, litografías, postales, recortes, estampas, fotografías coloreadas, anuncios publicitarios, un recorrido que él describe como una aproximación a sus intereses, influencias y una forma de presentar un autorretrato a partir de la imágenes que lo han acompañado como artista.